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Las acciones de Oracle se han desplomado un 8,53% en Wall Street pese a dar la talla en los resultados de su cuarto trimestre fiscal después de que la compañía anunciara que planea recaudar otros 40.000 millones de dólares para financiar la expansión de su infraestructura de inteligencia artificial (IA).
Según ha indicado la tecnológica en un comunicado, la intención es recaudar este importe mediante una combinación de deuda y emisión de acciones, incluyendo una colocación previamente anunciada de 20.000 millones de dólares. Con todo, Oracle ha afirmado que no espera emitir deuda adicional durante el año natural 2026.
Durante el ejercicio fiscal 2026, la firma comandada por Larry Ellison obtuvo 43.000 millones de dólares en financiación mediante deuda y otros 5.000 millones de dólares adicionales por emisiones de capital. Estas cifras se situaron en línea con sus planes de recaudar entre 45.000 y 50.000 millones de dólares en el período.
A este respecto, las obligaciones de rendimiento pendientes (RPO, por sus siglas en inglés) alcanzaron 638.000 millones de dólares al 31 de mayo, un incremento del 363%. El consenso de analistas esperaba que esta magnitud alcanzara los 595.670 millones.
Las RPO representan ingresos futuros ya comprometidos mediante contratos firmados, pero que Oracle todavía no ha reconocido como ventas. En la práctica, pueden equipararse a una cartera de pedidos pendiente de ejecutar y constituyen un indicador clave para evaluar la demanda futura de servicios de computación en la nube e inteligencia artificial. Los analistas de Bank of America, que recomiendan 'comprar' acciones de Oracle, afirmaron que más del 50% de las obligaciones de rendimiento pendientes provienen de OpenAI.
"Los fuertes aumentos del RPO y de los ingresos de Oracle están impulsados por la creciente demanda de infraestructura 'cloud' para el entrenamiento y la inferencia de modelos de inteligencia artificial. Oracle está construyendo centros de datos diseñados para utilizar energía limpia procedente de pilas de combustible alimentadas por gas natural, con emisiones mínimas", ha señalado la compañía.
Oracle ha asegurado que estas inversiones la han convertido en "el proveedor de centros de datos en la nube con el crecimiento más rápido del mundo". Además, la tecnológica ha subrayado que los negocios de bases de datos y aplicaciones también se están beneficiando de la adopción temprana de la IA por parte de Oracle. En concreto, la Oracle Multicloud AI Database creció un 404% en el cuarto trimestre, convirtiéndose en el negocio de crecimiento más rápido en la historia de la compañía.
La empresa espera poner en funcionamiento casi un gigavatio de capacidad informática durante el trimestre actual, aproximadamente la misma cantidad que incorporó en todo el ejercicio fiscal 2026, según explicó el CEO de Oracle, Clay Magouyrk, durante una conferencia con analistas.
Durante el trimestre, Oracle contrató a Hilary Maxson, ejecutiva de Schneider Electric, como nueva directora financiera de la tecnológica. Maxson indicó que el desembolso neto de Oracle en gastos de capital durante el ejercicio fiscal 2027 será de alrededor de 70.000 millones de dólares, excluyendo entre 20.000 y 25.000 millones de dólares en pagos anticipados de clientes y otros efectos temporales.
RESULTADOS
En materia de resultados, el beneficio neto atribuible a accionistas ordinarios alcanzó los 6.200 millones de dólares, un 26% más. Asimismo, los ingresos trimestrales totales aumentaron un 21%, hasta 19.200 millones de dólares, reflejando una amplia demanda de la tecnología 'cloud' y las suites de aplicaciones de Oracle.
Los ingresos de la nube (IaaS + SaaS) crecieron un 47% hasta 9.900 millones de dólares, impulsados por un aumento del 93% en Infraestructura en la Nube (IaaS) y del 10% en Aplicaciones en la Nube (SaaS). Los ingresos por software disminuyeron un 2%, hasta 6.800 millones de dólares, reflejando la continua migración de los clientes desde software instalado localmente hacia la nube. Los ingresos por servicios alcanzaron 1.500 millones de dólares, un aumento del 13%, mientras que los ingresos por hardware fueron de 900 millones de dólares, un 9% más.
En el conjunto del ejercicio, las ganancias netas alcanzaron los 22.200 millones de dólares, un 29% más, y los ingresos totales se incrementaron un 17%, hasta una cifra récord de 67.400 millones de dólares. A excepción de los ingresos por software (-1%), todos los negocios aumentaron sus ventas, destacando un aumento del 39% de los ingresos provenientes del 'cloud', hasta 34.000 millones de dólares.
De cara al futuro, la empresa mantuvo su previsión anterior de 90.000 millones de dólares de ingresos para el ejercicio fiscal 2027, pero elevó su pronóstico de beneficio por acción ajustado a 8,05 dólares. Los analistas esperaban 8,01 dólares por acción y 88.900 millones de dólares en ingresos.
VALORACIONES
Estas caídas no hacen más que poner de manifiesto el temor de los inversores al gasto cada vez mayor en IA y las dudas sobre si estas inversiones podrán llegar a rentabilizarse en el futuro próximo. "La operación temática de la IA sigue planteando más preguntas que respuestas, arrastrando a la baja a los mercados estadounidenses y, posteriormente, a los asiáticos, mientras los inversores evalúan cuáles serán los próximos pasos", apunta Richard Hunter, director de mercados de Interactive Investor.
"El gráfico lo dice todo. Oracle ya venía bajando antes de los resultados, lo que indica que el mercado había empezado a percibir que la historia de la infraestructura para IA se estaba volviendo más cara, más competitiva y dependiente de una ejecución perfecta. Luego, tras el cierre, la acción se movió en ambas direcciones: primero repuntó impulsada por la narrativa optimista de la IA y después cayó con fuerza cuando los operadores dejaron de comprar el folleto publicitario y empezaron a leer la factura", agrega Stephen Innes, socio gerente de SPI Asset Management.
Según este experto, el mercado no está castigando a Oracle porque la narrativa de la IA haya desaparecido, sino porque "de repente viene acompañada de una factura muy abultada". Como ya dijimos, Oracle proyecta que el 'capex' correspondiente al próximo ejercicio fiscal se eleve hasta los 95.000 millones de dólares tras los 55.700 millones del último ejercicio, cifra que se ha situado por encima de las expectativas del mercado.
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"El mercado puede tolerar un gasto elevado cuando los tipos de interés bajan, la liquidez es abundante y los inversores siguen dispuestos a comprar el sueño de la IA a largo plazo sin reservas. Pero cuando el petróleo sube, el riesgo de inflación vuelve a estar presente y el respaldo de la Reserva Federal ya no parece tan seguro, ese mismo plan de inversión empieza a parecer menos una visión estratégica de infraestructura y más una prueba de estrés para el balance financiero con GPUs incluidas", apunta Innes.
A este experto también le preocupa el flujo de caja libre de la empresa, de aproximadamente -23.700 millones de dólares, especialmente con una deuda ronda los 156.000 millones. "Esto no destruye la narrativa de la IA, pero sí modifica el múltiplo que los inversores están dispuestos a pagar por ella. El mercado ya no se pregunta únicamente si existe demanda. Ahora pregunta cuánto capital habrá que pedir prestado, emitir o consumir antes de que esa demanda se convierta en un flujo de caja sostenible", destaca.
Según Innes, estamos pasando "de la fase del sueño de los ingresos a la fase de la disciplina financiera". Por ello, si bien la cartera de pedidos sigue siendo potente, el mercado plantea dos preguntas más difíciles de responder: "¿cuánto de esa cartera se convertirá en beneficios de alta calidad y cuánto requerirá que Oracle siga firmando cheques del tamaño de un programa nacional de infraestructura?".
"Oracle no es simplemente Oracle en este contexto. Es un indicador de presión para todo el complejo de infraestructura de IA. Si la demanda de IA es real, pero satisfacerla exige un capex cercano a los 95.000 millones de dólares, flujo de caja libre negativo, mayor apalancamiento y emisiones de acciones, entonces el mercado tiene que reevaluar la diferencia entre los ingresos generados por la IA y la economía real de la IA", añade.
El mercado, sentencia Innes, sigue recompensando "la escasez relacionada con la IA", pero ahora también castigará con dureza el riesgo de financiación asociado a ella. "Los márgenes, la deuda, los costes energéticos, la calidad de la cartera de pedidos, el calendario del capex y el flujo de caja libre ya no son notas al pie. Son los protagonistas", subraya.
"Por eso el conjunto del sector tecnológico parece tan frágil. El consenso estaba valorando una demanda infinita y una confianza barata. Ahora esa misma apuesta tiene que sobrevivir al riesgo del petróleo, al riesgo inflacionario, al riesgo de la Reserva Federal y a un mercado que ya no está dispuesto a ignorar los costes de financiación", concluye.
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