
La fiebre por la inteligencia artificial ha convertido a los fabricantes de chips en los grandes protagonistas de Wall Street. Sin embargo, hay un recurso mucho menos visible que podría terminar siendo igual de decisivo para sostener esa revolución: el cobre.
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Ese es el punto de partida de unos de los últimos análisis de Seeking Alpha, que sostiene que el verdadero cuello de botella de la inteligencia artificial no estará únicamente en los semiconductores, sino también en la capacidad de suministrar uno de los metales más utilizados para transportar electricidad.
Bajo esa premisa, su equipo cuantitativo identifica tres compañías especialmente bien posicionadas para aprovechar esta tendencia estructural: Glencore, Lundin Mining y Hudbay Minerals.
LA IA NECESITA MUCHO MÁS QUE CHIPS
La tesis del informe parte de una idea sencilla. La inteligencia artificial consume enormes cantidades de electricidad y, para transportarla, el cobre resulta prácticamente insustituible gracias a su elevada conductividad, durabilidad y capacidad de adaptación.
Según explica Steven Cress, responsable de Estrategias Cuantitativas de Seeking Alpha, el crecimiento de los centros de datos dedicados a IA ha añadido un nuevo motor de demanda que se suma a otros ya conocidos, como la electrificación de la economía, la transición energética, el desarrollo económico o el incremento del gasto en defensa. "El cobre es indispensable para alimentar los centros de datos", resume el analista.
Las previsiones manejadas en el estudio ilustran la magnitud del desafío. La capacidad mundial de centros de datos podría casi duplicarse antes de 2030 y el gasto de los grandes proveedores de servicios en la nube superaría el billón de dólares en 2027, con una parte muy relevante destinada a nuevas infraestructuras para inteligencia artificial.
UN DÉFICIT QUE PODRÍA IR A MÁS
Seeking Alpha recuerda que un único centro de datos de IA a gran escala puede consumir más de tres veces el cobre utilizado por una instalación convencional. Si a ello se añade el crecimiento previsto del entrenamiento de modelos, la expansión de la computación en la nube, la robótica o los vehículos autónomos, la presión sobre la oferta podría intensificarse durante los próximos años.
De hecho, el informe cita estimaciones de S&P Global según las cuales el déficit anual de cobre podría alcanzar los 10 millones de toneladas en 2040, cerca de una cuarta parte de la demanda prevista para ese ejercicio.
TRES APUESTAS PARA APROVECHAR LA TENDENCIA
Con este escenario de fondo, Seeking Alpha filtra las compañías del sector utilizando su sistema de calificaciones cuantitativas, que evalúa más de un centenar de métricas relacionadas con valoración, crecimiento, rentabilidad, momento bursátil y revisiones de beneficios. El objetivo es encontrar empresas que combinen una elevada exposición al auge del cobre con unos fundamentales sólidos.
La primera elección es Glencore, a la que el modelo asigna una calificación de 'fuerte compra'. El informe destaca su condición de uno de los mayores productores mundiales de cobre y su exposición adicional a otros metales estratégicos, además de señalar que el aumento de la producción y unas valoraciones consideradas atractivas respaldan la tesis de inversión.
La segunda compañía es Lundin Mining, cuya actividad depende cada vez más del cobre, que ya representa el 85% de sus ingresos frente al 63% registrado en 2022. Seeking Alpha considera que la reciente corrección ofrece una oportunidad de entrada y resalta tanto el crecimiento de ingresos como la mejora de las previsiones de beneficios.
La tercera apuesta es Hudbay Minerals, productor de tamaño medio con activos en Estados Unidos, Canadá y Perú. El análisis pone el foco en sus resultados récord del primer trimestre, en la mejora de sus previsiones de crecimiento y en el potencial de expansión de su proyecto Copper World, en Arizona.
EL METAL ROJO ENTRA EN EL DEBATE DE LA IA
El análisis concluye que el cobre se encuentra en el punto de encuentro de varias tendencias estructurales de largo plazo. "Los productores con activos de calidad y larga vida útil están bien posicionados para beneficiarse de estos vientos de cola", sostiene Cress.
En un mercado obsesionado con identificar al próximo ganador de la inteligencia artificial, la propuesta de Seeking Alpha dirige la mirada hacia un segmento mucho menos mediático. Porque, al final, los algoritmos necesitan chips, pero los chips también necesitan electricidad. Y la electricidad, cobre.

