
Los aliados europeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) han acordado invertir unos 50.000 millones de dólares durante los próximos diez años en el desarrollo de un nuevo misil de largo alcance destinado a reforzar la defensa del Viejo Continente.
El proyecto, denominado 'Deep Precision Strike' (Ataque Profundo de Precisión), fue presentado este martes y será debatido este miércoles durante la cumbre de la OTAN en Ankara (Turquía). El sistema está diseñado para atacar objetivos situados a casi 300 kilómetros con una precisión extremadamente alta, aunque su alcance podría ampliarse hasta 2.000 kilómetros. Según el Gobierno británico, el programa coordinará el conocimiento especializado, los avances tecnológicos y la industria de los países participantes.
El misil alemán Taurus y el misil de crucero anglo-francés Storm Shadow/SCALP, capaces de alcanzar objetivos a una distancia de hasta 500 kilómetros, son las únicas armas europeas de este tipo y alcance. Sin embargo, las existencias de ambos proyectiles se han reducido debido a las entregas realizadas a Ucrania, que las ha empleado para atacar centros de producción energética y militar rusos.
La escasez de capacidades de ataque de largo alcance en Europa ha sido desde hace tiempo motivo de preocupación dentro de la OTAN, especialmente tras comprobar cómo Rusia ha utilizado cientos de armas de esta clase durante su invasión a gran escala de Ucrania. Esa preocupación ha aumentado desde que el presidente estadounidense Donald Trump canceló el despliegue previsto de misiles BGM-109 Tomahawk en Alemania. Estos misiles también escasean, pero en este caso la escasez se debe a la guerra con Irán.
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Según 'Bloomberg', no está claro cómo encaja este proyecto con el European Long-Range Strike Approach (ELSA, por sus siglas en inglés), lanzado hace dos años para desarrollar este tipo de armamento para Europa. Hasta el momento, este programa no ha dado lugar a pedidos de adquisición conocidos, ya que los misiles continúan en fase de desarrollo.
Asimismo, el fabricante estadounidense Lockheed Martin anunció la firma de un memorando de entendimiento con Rheinmetall para crear el primer centro europeo de fabricación, integración y distribución del sistema de misiles tácticos ATACMS. Además, Estados Unidos, Alemania, Países Bajos, Polonia y Suecia estudien la creación de un centro europeo de mantenimiento para los interceptores PAC-3 Missile Segment Enhancement (MSE) y su programa de reducción de costes. Según Lockheed Martin, estas instalaciones mejorarían la disponibilidad operativa de los misiles y reducirían los tiempos de mantenimiento para los operadores de la OTAN.
Por otro lado, los países aliados de la OTAN anunciaron un acuerdo separado de carácter industrial por valor de 54.000 millones de dólares, de los que casi la mitad (26.000 millones) se destinarán a sistemas integrados de defensa aérea y antimisiles. También se anunciaron acuerdos de fabricación de aeronaves con Saab y Airbus, el desarrollo de un prototipo de munición estándar para la OTAN de calibre 155 mm o una inversión de más de 40.000 millones durante los próximos cinco años en sistemas de defensa contra drones. Sobre esto último, la Alianza Atlántica prevé multiplicar por cinco el número de operadores de drones formados antes de finales de 2027.
Pese a estos numerosos acuerdos se sigue esperando que Trump vuelva a criticar el, a su juicio, poco compromiso de los países europeos con el presupuesto de defensa. El presidente estadounidense ha insistido en repetidas ocasiones en que los miembros de la OTAN deben asumir una mayor parte del gasto en defensa del continente, a pesar de que en la cumbre del año pasado los aliados acordaron destinar el 5% de su PIB a defensa y seguridad para 2035. De hecho, las amenazas de Trump han llegado hasta el punto de asegurar que retirará a todas las tropas estadounidenses de sus bases militares en el Viejo Continente.

