Los mercados emergentes han tenido un sólido comportamiento en 2025, llegando incluso a superar a las acciones globales. Pero ¿qué esperar de cara al próximo año? ¿Sigue habiendo motivos para el optimismo?
Es la pregunta que se hacen los inversores y a la que trata de dar respuesta Tom Wilson, responsable de renta variable emergente de Schroders. Con todo, el experto deja claro que estos mercados no son homogéneos, por lo que conviene analizarlos en relación con sus partes constituyentes. "Cuatro países suponen el 80% del índice MSCI EM: China, India, Taiwán y Corea".
China, por ejemplo, se enfrenta a continuos desafíos económicos estructurales y cíclicos, donde la inversión sigue siendo una proporción demasiado alta del producto interior bruto (PIB), los niveles de deuda están elevados, la economía sufre exceso de capacidad y una deflación persistente y parece estar en una trampa de liquidez.
Además, el analista comenta que la crisis inmobiliaria ha dañado materialmente las finanzas del gobierno local y sigue suprimiendo la confianza de los hogares. Sin embargo, "China es altamente innovadora y competitiva, lo que, combinado con mejoras continuas en la calidad del producto, está permitiendo tanto la sustitución de importaciones como un aumento continuo de la cuota de mercado de exportación".
Es más, para Wilson "su mercado de acciones es muy amplio y podemos encontrar múltiples oportunidades bursátiles idiosincráticas. Asimismo, a corto plazo, la abundante liquidez está demostrando ser un motor más fuerte de los precios de las acciones que el crecimiento nominal".
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Y es que en Schroders creen que la tensión geopolítica continuará, pero el dominio de China en la gestión de tierras raras y los imanes ha demostrado ser un arma clave a la hora de proteger a China frente a aranceles estadounidenses y otras medidas no arancelarias. "Las valoraciones han subido, y aunque hace 12 meses estaban baratas, siguen siendo razonables y seguimos siendo constructivos respecto a China".
En el caso de India, ha ofrecido rentabilidades débiles en dólares estadounidenses en 2025 y ha tenido un comportamiento sustancialmente inferior tras un largo periodo de comportamiento superior.
"Las valoraciones de la renta variable han mejorado, pero mientras que las valoraciones financieras son atractivas, las no financieras siguen estando caras. La oferta de renta variable ha compensado significativamente los flujos de fondos nacionales en 2024 y 2025, y otras partes de los mercados emergentes han ofrecido mejores valoraciones y un crecimiento de los beneficios similar o superior", dice Wilson.
No obstante, el comportamiento relativo puede cambiar en algún momento. "La narrativa del crecimiento estructural es bien conocida. A corto plazo, la baja inflación y un dólar débil han facilitado la flexibilización monetaria, y también hemos visto cierta flexibilización fiscal moderada. Esto debería apoyar una recuperación del crecimiento nominal desde niveles relativamente bajos".
Un catalizador adicional podría llegar en forma de alivio arancelario. Del mismo modo, en Schroders avanzan que si el tema de la inteligencia artificial (IA) se amplía, es probable que India se beneficie de una redirección en el flujo.
Respecto a Taiwán y Corea, si se centra la mirada en sus índices, el de Taipéi actualmente un 85% es tecnología, mientras que en Seúl representa un 50%. "El gasto en hardware de IA ha sido un potente motor de rentabilidad en 2025. Aunque los comentarios de los directivos empresariales, la dinámica positiva de beneficios y un aumento sustancial adicional en las previsiones de inversión han reforzado nuestra convicción de que la demanda tecnológica relacionada con la IA seguirá siendo sólida en 2026, existe incertidumbre sobre el capex en 2027".
Por ello, en la firma indican que, en este momento, la tecnología de la información merece una sobreponderación, dado su fuerte impulso en los beneficios, pero las valoraciones han subido y "los inversores deberían ser disciplinados a la hora de reducir posiciones en las empresas tecnológicas que superan los fundamentales".
OPORTUNIDADES MÁS ALLÁ
A pesar de que estos cuatro mercados dominan la beta emergente, aún existen muchas oportunidades de alfa en el universo. "Creemos que las condiciones favorables justifican una asignación de sobreponderación en Brasil. Las valoraciones de las rentas variable son atractivas, el tipo de cambio efectivo real es barato y los tipos de interés reales son muy altos", afirma Wilson.
En este sentido, en Schroders prevén que las elecciones que el país celebrará en octubre de 2026 podrían ver al presidente Luiz Inácio Lula da Silva perder frente a un candidato de centroderecha. "Un gobierno de centro-derecha más responsable fiscalmente calmaría los temores sobre la sostenibilidad fiscal y provocaría una compresión sustancial en los tipos reales".
Todo ello en un contexto donde la firma anticipa una depreciación del dólar estadounidense en términos estructurales, dada su alta valoración, un apetito reducido por la financiación extranjera de los déficits estadounidenses y el potencial a largo plazo para la monetización fiscal.
"La depreciación del dólar estadounidense proporcionaría un viento a favor para el comportamiento relativo de las acciones de los mercados emergentes, ya que aliviaría las condiciones financieras y tendrían un impacto positivo en el crecimiento nominal del dólar y sus beneficios".
Mientras tanto, los riesgos clave incluyen un cambio de temática de la IA, la tensión geopolítica y la volatilidad de las políticas. "Sin embargo, sea cual sea el desafío, creemos que las acciones de mercados emergentes siguen ofreciendo valor y que los inversores pueden beneficiarse de los beneficios de diversificación y de las oportunidades que ofrece la gestión activa en este mercado", concluye Wilson.












