Donald Trump ha desconcertado a los líderes europeos. Desde su vuelta a la Casa Blanca, los frentes se han multiplicado en los mercados con su ofensiva comercial en forma de aranceles por un lado, y las tensiones geopolíticas derivadas de las negociaciones de paz sobre Ucrania, por otro. Con este telón de fondo, ¿empujará EEUU a Europa y Reino Unido a una recesión?
Esta es la pregunta que se hace Steven Bell, economista jefe para EMEA de Columbia Threadneedle Investments, en un momento en el que "las iniciativas políticas estadounidenses siguen llegando sin parar".
En el caso de la política arancelaria, el presidente estadounidense ha impuesto tasas del 25% a todas las importaciones de acero y aluminio, sin excepciones, que comenzarán a entrar en vigor el próximo 12 de marzo. Además, ha anunciado nuevos aranceles del 25% a la importación de coches, de chips y de productos farmacéuticos, sobre los que dará más información el 2 de abril.
Asimismo, ha firmado su plan para imponer tarifas recíprocas, siendo uno de los territorios más afectados por estas medidas la Unión Europea (UE), debido al IVA comunitario, que Trump considera "un arancel encubierto" que favorece a las marcas de coches alemanas.
"Mientras que las amenazas arancelarias a Colombia, México y Canadá no se han aplicado (al menos, todavía no), creemos que los aranceles a Europa seguirán adelante. Prevemos que los aranceles sobre el acero y el aluminio se aplicarán a partir del 12 de marzo, con aranceles recíprocos a principios de abril. Los aranceles sobre el acero y el aluminio, si se fijan en el 25%, tendrían obviamente un gran impacto directo, pero el tamaño global del comercio entre EEUU y la UE es pequeño en esta área", comenta Bell.
En cambio, el analista estima que los aranceles recíprocos en los que EEUU iguala sus aranceles a los europeos, podrían tener un alcance mayor, cuyo impacto podría ser significativo en algunas categorías de productos.
"La UE está ofreciendo reducir algunos aranceles comunitarios, como los aplicados a los automóviles, y comprar más GNL y equipos de defensa a EEUU si Trump se retrae de aplicar aranceles. Esto sería una buena noticia desde una perspectiva macroeconómica para ambas partes, pero -de momento- no hay ningún acuerdo concreto", matiza.
Respecto a Reino Unido, indica que "se ve menos afectado por todo esto, dado que mantiene una amplia balanza comercial con Estados Unidos y se centra en los servicios, que no están sujetos a los aranceles amenazados".
TENSIÓN GEOPOLÍTICA
El otro punto de fricción entre Washington y la UE está relacionado con el enfoque de Trump sobre Ucrania.Y es que el hecho de alcanzar un acuerdo de paz directamente con Putin, dejando fuera a Kiev y Europa, ha enfriado las relaciones transatlánticas.
"Los líderes políticos europeos no se ponen de acuerdo entre ellos y están aterrorizados ante la perspectiva de tener que enfrentarse a Rusia directamente a través de una misión de mantenimiento de la paz sin el apoyo de Estados Unidos. El artículo 5, el acuerdo de defensa mutua que permite a Europa cobijarse bajo el ala de la defensa estadounidense, podría entonces ponerse en entredicho", explica Bell.
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Esto, desde una perspectiva macroeconómica, es probable que provoque una expansión fiscal en Europa. "Los líderes europeos se verán obligados a aumentar el gasto en defensa y Bruselas contempla flexibilizar sus normas fiscales para facilitarlo", remarcan desde Columbia Threadneedle.
Mientras tanto, desde la gestoran señalan que si en Alemania las elecciones dan a los partidos centristas la mayoría de dos tercios necesaria para modificar la Constitución, es probable que se suavice el "freno de la deuda". "Con unos tipos de interés bajos y un débil crecimiento económico, la relajación fiscal sería una buena noticia para la economía europea. La política fiscal británica está muy limitada, y el primer ministro ha declarado recientemente que no hay planes para seguir aumentando el gasto en defensa".
A los efectos directos del "bombardeo político" de Trump hay que añadir la incertidumbre, que en sí misma puede disuadir la inversión y el gasto de forma más general. Todo ello en un contexto en el que la economía de la eurozona mejora lentamente. Y aunque el Reino Unido ha obtenido unos datos del PIB mejores de lo esperado, los próximos meses serán claramente difíciles.
Entonces, ¿en qué situación quedan los mercados financieros? "Somos prudentemente optimistas respecto a los activos de riesgo, dada la recuperación económica mundial y la caída de los tipos de interés. De hecho, la renta variable, sobre todo en Europa, ha ignorado en general todas las noticias geopolíticas negativas. Mantenemos esta opinión, aunque preferimos el mercado estadounidense, donde las incertidumbres son menores", concluye Bell.












