Europa atraviesa un momento clave que abre una oportunidad de inversión "única", en un contexto marcado por el impulso de la soberanía europea y un cambio de paradigma en las políticas económicas. Así lo señala Thomas Friedberger, director general adjunto y co-CIO de Tikehau Capital, quien subraya que "nunca antes el tema de la soberanía europea había sido tan actual" y que esta tendencia se está acelerando de forma notable.
Según Friedberger, la construcción europea ha avanzado históricamente en fases de crisis y el momento actual no es una excepción. Frente a las tesis que insisten en la debilidad estructural del continente, la firma considera que Europa ofrece hoy una oportunidad de inversión relevante, apoyada en dos cambios clave: las decisiones adoptadas por Alemania en materia de reactivación presupuestaria y el final del proceso de saneamiento de los sistemas bancarios del sur de Europa. Ambos factores, apunta, eliminan simultáneamente las dos grandes fuerzas que habían lastrado el crecimiento europeo durante años.
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Desde Tikehau Capital destacan que el giro de Alemania supone un auténtico cambio de reglas, al aumentar la capacidad de estímulo fiscal, desbloquear mecanismos de financiación a escala europea y afianzar una estrategia real de soberanía. En este contexto, la gestora considera que las instituciones europeas también deberían disponer de mayor margen para poner en marcha financiaciones beneficiosas para el conjunto de la Unión.
Otro de los pilares de esta visión positiva es la situación del sistema bancario europeo. Friedberger señala que el proceso de saneamiento está prácticamente completado y que las entidades financieras del sur de Europa son hoy mucho más sólidas que en décadas anteriores, como reflejan las capitalizaciones bursátiles de los grandes bancos españoles e italianos. A su juicio, el sistema bancario europeo se encuentra saneado, los gestores de activos mantienen un fuerte arraigo local y los inversores europeos están cada vez más dispuestos a contribuir a la financiación de la soberanía.
La firma también pone el acento en la rapidez con la que los actores públicos y privados se han movilizado para redefinir prioridades industriales, articular los mecanismos de financiación y cooperar con el objetivo de reducir el retraso tecnológico y financiero frente a Estados Unidos. Este proceso, afirma Friedberger, está generando oportunidades de inversión en ámbitos como la transición energética, la financiación de empresas medianas, la ciberseguridad, la defensa, las infraestructuras estratégicas —como los centros de datos—, la agricultura regenerativa y los activos reales.
Europa reúne por primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial cuatro elementos que generan valor económico
En el plano monetario, Tikehau Capital recuerda que el Banco Central Europeo (BCE) mantiene un firme compromiso con un ciclo de bajadas de tipos de interés que, aunque podría estar acercándose a su fin, evidencia la voluntad de la institución de acompañar la reactivación presupuestaria en la zona euro.
A todo ello se suman otros factores estructurales que refuerzan el atractivo del continente. Las valoraciones de los activos europeos se sitúan por debajo de las estadounidenses, tanto en los mercados cotizados como en los no cotizados, y las empresas europeas operan históricamente con niveles de endeudamiento inferiores a los de sus homólogas en Estados Unidos.
En opinión de la gestora, Europa reúne por primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial cuatro elementos que generan valor económico: una política fiscal de reactivación, una política monetaria acomodaticia, valoraciones atractivas con un descuento histórico frente a Estados Unidos y un nivel medio de apalancamiento empresarial más bajo.
En este contexto, Tikehau Capital mantiene su apuesta por las inversiones ligadas a la resiliencia y la soberanía europea en distintos activos, desde private equity y deuda privada hasta renta variable, bonos corporativos y real estate. La firma añade que esta tendencia se ve reforzada por el creciente interés de los inversores no europeos y concluye que invertir de forma selectiva en Europa, respetando el arraigo local y acompañando las grandes necesidades de inversión y el renacimiento de las políticas industriales, será un importante vector de creación de valor financiero y extrafinanciero en las próximas décadas.











