El crédito muestra cautela: "Tres formas de ajustar la cartera a un entorno más volátil"

Los analistas de Wellington Management encuentran "oportunidades emergentes"

volatilidadcb3

La volatilidad ha repuntado con fuerza en el mercado a raíz del conflicto en Oriente Próximo y la inquietud, aseguran los analistas de Wellington Management, "es cada vez mayor por los cambios disruptivos de la inteligencia artificial (IA) en un amplio conjunto de sectores".

"En consecuencia, los inversores en crédito han adoptado un posicionamiento más prudente, como demostró la moderada ampliación de los diferenciales y el mayor interés por los activos líquidos. La preocupación por el riesgo inflacionario derivado de la subida del precio del petróleo ha presionado al alza las tires de la deuda pública y ha rebajado las expectativas del mercado de que la política monetaria se relaje a corto plazo", explica Campe Goodman, gestor de carteras de renta fija en la firma.

En los mercados de crédito, asegura que "el ajuste de los precios ha sido desigual", y pone como ejemplo los préstamos apalancados, que "han experimentado una considerable presión, como reflejo tanto de su sensibilidad a la percepción general del riesgo como de la notable exposición del mercado crediticio a emisores tecnológicos y de software".

Mientras, "los bonos de alto rendimiento y los convertibles también se han debilitado junto con la renta variable, si bien en menor medida".

En este sentido, el gestor de Wellington Management asegura que todavía existen "oportunidades emergentes", y se fija principalmente en tres mercados con el objetivo de "ajustar la cartera a un entorno más volátil".

TRES OPORTUNIDADES

En primer lugar, Goodman se fija en los "bonos de alto rendimiento globales", y señala que "los mercados de 'high yield' se han visto muy afectados por la corrección bursátil del sector tecnológico, en la que las cotizaciones de los emisores de software han sufrido el ajuste más severo".

"En algunos casos, la reacción del mercado parece motivada en mayor medida por la percepción general del riesgo que por la debilidad concreta de un emisor. Creemos que este probable exceso de corrección puede haber dado paso a oportunidades idiosincrásicas, en las que los atractivos rendimientos actuales compensarían el riesgo crediticio. Desde una perspectiva regional, consideramos más interesantes las valoraciones en Europa frente a Estados Unidos, sobre todo una vez ajustadas las diferencias en la composición sectorial y de las calificaciones", detalla.

El segmento 'high yield europeo', continúa, está más orientado hacia su mercado interior, ya que "gran parte de la emisión procede de los sectores de suministros públicos y servicios", mientras que "los emisores europeos igualmente suelen tener mejores calificaciones que los estadounidenses".

"Esperamos que esta composición en general más defensiva mitigue el impacto de las perturbaciones globales exógenas", anticipa.

Su segunda apuesta se centra en el potencial de los préstamos apalancados, que "han sufrido su mayor caída mensual desde septiembre de 2022, al haber amplificado el efecto del episodio de ventas generalizadas por su considerable exposición a los emisores tecnológicos y de software".

"Fruto de ello, la dispersión entre emisores se ha incrementado hasta el punto de que, en nuestra opinión, las valoraciones de algunas emisiones podrían haber caído muy por debajo de su valor intrínseco. Pensamos que este contexto puede brindar oportunidades para ampliar de forma selectiva la exposición a emisores con modelos de negocio sólidos", indica.

Por último, apuesta por las titulizaciones respaldadas por préstamos corporativos (CLO, por sus iniciales en inglés), en los que "los tramos de riesgo intermedio se han mostrado relativamente robustos hasta ahora" y, a su parecer, "es posible que aún no reflejen en su totalidad la posibilidad de una desaceleración generalizada en la economía y el ciclo crediticio".

"Esta circunstancia contrasta con la evolución del mercado subyacente de préstamos apalancados, en el que los precios han empezado a ajustarse a las mayores expectativas de impago. Pero, en la medida en que los tramos de riesgo intermedio de las CLO son, en última instancia, agrupaciones de préstamos apalancados, siguen siendo sensibles a los riesgos de cola en el mercado de préstamos apalancados ante un eventual deterioro de los fundamentos crediticios, si bien las protecciones estructurales y la diversificación en las carteras de CLO pueden mitigar algunos de estos riesgos", indica.

No obstante, indica que los precios de la energía son otro factor a vigilar, y es que "aunque el alza de los precios del petróleo pueda afectar a ciertos sectores como el transporte y los bienes de consumo discrecional, la exposición de los bonos CLO a emisores energéticos ha disminuido de forma notable en los últimos diez años, y ello ha limitado el posible impacto de la volatilidad asociada a las materias primas".

Noticias Relacionadas
contador