El “outplacement”

Una vez más la crisis sigue poniendo de moda términos, conceptos, expresiones, que hasta hace unos años pasaban un tanto desapercibidos.

Un buen ejemplo de ellos es el caso del outplacement, que es el conjunto de servicios proporcionados por una empresa consultora especializada a aquellos profesionales que deben buscar un nuevo empleo, para que lo encuentren, de forma que satisfaga sus expectativas, en el menor plazo posible.

 Su origen se da en los EEUU a finales de los 60. La crisis ya se percibía en el ambiente. Teniendo en cuenta que dicho país se construye alrededor del empleo, siendo la variable del paro una de las fundamentales a la hora de juzgar los buenos tiempos económicos, y teniendo en cuenta que desafortunadamente para algunos, y afortunadamente para otros, el sistema de cobertura publico del desempleo es mucho más limitado, empezaron a proliferar los servicios de outplacement, contratados por las grandes empresas que acometían reestructuraciones empresariales.

 Estas empresas se encontraban con que se debían acometer procesos con un elevado número de bajas, de gente en edad de trabajar y que se encontraban con serios problemas.

Eran personas que llevaban un largo período en la empresa, desarrollando funciones o trabajando en sectores con escaso futuro, que se encontraban en la calle en un momento económico malo, etc.

Pero quizás, el principal de los problemas es que, dado su historial laboral, su formación, su personalidad, etc, desconocían totalmente como buscar empleo, como encontrar nuevas oportunidades profesionales.  

Está situación particular le dio lugar a el nacimiento de empresas de outplacement, de consultoras especializadas en guiar a esos trabajadores, en capacitarles, en formarles, etc.

 Con el correr de los años, luego ese tipo de prácticas llegó finalmente a Europa.

De todos modos, a las tierras europeas el outplacement llegó más enfocada hacia el terreno de las entidades públicas o determinados servicios de promoción para el empleo por parte del Gobierno.

 Lo que podríamos definir como ayuda a la recolocación, se ha ido implantando, poco a poco, en España, dándose a conocer como una de las fórmulas más eficaces para ofrecer alternativas profesionales al personal afectado.

 El outplacement, que puede ser tanto individual como colectivo, se constituye pues en un coste más que asume la compañía inmersa en un proceso de reestructuración o de negociación de un despido por causas no disciplinarias.

 Al principio eran las grandes multinacionales que tenían ya una tradición del outplacement en sus países de origen las que lo empleaban con mayor asiduidad en España. Pero, poco a poco, el concepto ha ido calando entre el tejido empresarial español y hoy cualquier compañía, desde una grande hasta una pyme, lo aplica para todos los colectivos profesionales.

 Los trabajadores han acogido muy bien estos programas que les ayudan a descubrirse a sí mismos, como profesionales y como personas; les permiten descubrir sus puntos fuertes, mejorar los débiles y enfrentarse a su nueva situación como un reto y con la actitud adecuada.

 Los datos demuestran que gracias a esta técnica no sólo se reduce el tiempo de búsqueda, sino que mejora la calidad de la oferta a la que se puede acceder en el mercado de trabajo.

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