
La inflación PCE suele acaparar la atención bursátil con su publicación mensual, aunque en esta ocasión su importancia es todavía mayor, ya que el mercado sigue digiriendo el inicio de la 'era Warsh' al frente de la Reserva Federal y ha comenzado a descontar subidas en los tipos de interés este año, por lo que el indicador que se publicará este jueves será "clave" en la hoja de ruta del banco central.
"Según la herramienta FedWatch de la CME, existe una probabilidad del 86% de que se produzca al menos una subida de tipos de interés de 25 puntos básicos antes de fin de año, con una mayor probabilidad de que la primera subida se produzca en septiembre. Esto ha impulsado al dólar estadounidense. En este sentido, se publicará la última actualización del PCE subyacente, un indicador clave de la inflación", destaca David Morrison, analista sénior de mercado en FCA.
El consenso de analistas espera un repunte de la tasa general del PCE de mayo hasta el 4% en términos interanuales, desde el 3,8% del mes anterior, con un repunte de una décima en la variable subyacente, que se ubicaría en el 3,4%.
Simon Peters, analista de mercados de eToro, anticipa que "si los datos muestran que la inflación se mantiene por encima del objetivo y con una ligera tendencia alcista, los mercados podrían tomarse aún más en serio las proyecciones restrictivas de la Reserva Federal".
"Si los datos muestran que la inflación vuelve a desacelerarse, los operadores e inversores podrían considerar el gráfico de puntos demasiado pesimista y volver a descontar que no habrá subidas de tipos este año, especialmente ahora que los precios del petróleo han caído drásticamente en los últimos días y las tensiones en Oriente Medio parecen estar disminuyendo", añade.
La Fed no se ha mostrado muy optimista sobre el comportamiento de los precios en su último cónclave monetario, y es que las proyecciones actualizadas sugieren una disminución gradual de la inflación hacia el objetivo del 2%, y anticipan que la inflación subyacente del PCE se mantenga por encima del objetivo hasta 2026.
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"Es importante destacar que la Fed reconoció que la inflación sigue influenciada por perturbaciones de la oferta, en particular los precios de la energía vinculados al conflicto en curso en Oriente Medio. Prevemos dos recortes de tasas en abril y junio del próximo año", destacan los expertos de Rabobank.
La primera reunión de Kevin Warsh al frente del banco central estadounidense supuso un giro en las previsiones del mercado, lo que ha tenido su correspondiente impacto en los rendimientos de los bonos y en el comportamiento del resto de activos.
"Los rendimientos de los bonos del Tesoro (nominales y reales) subieron, con el bono a 2 años alcanzando su nivel más alto desde febrero de 2025 y el bono a 10 años superando brevemente el 4,5%, mientras los inversores esperan el informe de inflación del PCE de esta semana; el mercado prevé (por mayoría) una subida de tipos en septiembre por parte de la Reserva Federal y prácticamente un 50% de probabilidades de una segunda subida en diciembre", comenta el analista Monte Safieddine.
REVISIÓN DEL PIB
La agenda macroeconómica de este jueves recoge también la segunda revisión del PIB estadounidense del primer trimestre del año, después de que la estimación previa recortara el crecimiento hasta el 1,6%, desde el 2% de la lectura inicial.
El mercado no espera una nueva revisión a la baja, y cree que la tasa de crecimiento de la economía de EEUU se mantendrá sin cambios en el 1,6%.
El principio de acuerdo alcanzado entre EEUU e Irán para poner fin a la guerra en Oriente Medio ha disipado parte del pesimismo sobre la evolución de la primera economía del mundo, lo que ya están reflejando los principales expertos en sus previsiones.
"Eso basta para mejorar el panorama macroeconómico, pero no convierte de repente a la economía estadounidense en una máquina de crecimiento generalizada. Goldman Sachs ha elevado ligeramente su previsión de PIB para el segundo semestre hasta el 2%, gracias a la bajada de los precios de la gasolina y a un impulso positivo de la renta real", destaca el analista Stephen Innes.
Sin embargo, matiza que "la composición importa", puesto que "el gasto de capital en IA puede ser el principal motor de crecimiento del mercado, pero gran parte del hardware se importa de Asia, mientras que la inversión en semiconductores no repercute en el PIB con la misma fuerza que los inversores suelen suponer al ver las cifras principales de gasto de capital".
"El auge del gasto es real, pero su multiplicador interno es menor de lo que sugiere el entusiasmo del mercado bursátil", concluye.
