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"La participación de Alemania en el Mundial pudo haber terminado abruptamente, pero el impulso reformista del país está cobrando fuerza". Así valoran los analistas de ING Economics el paquete de reformas aprobado por la coalición gobernante del canciller alemán Friedrich Merz destinado a impulsar la competitividad y "demostrar una renovada voluntad de actuar". Y es que, si bien ha tardado más de lo esperado, "el tan ansiado verano de reformas en Alemania finalmente ha llegado".

De hecho, para estos expertos se trata de "un paquete que por fin busca recuperar la competitividad". El gobierno ha dado luz verde a 34 medidas que incluyen reformar el impuesto de la renta, una desgravación fiscal de unos 10.000 millones de euros para los hogares de bajos ingresos, financiada en parte por un aumento de impuestos para los que más ganan (con ingresos anuales superiores a 280.000 euros), o una reducción de la burocracia.

"Entre las medidas para reducir la burocracia se incluyen planes para hacer que trabajar los domingos y festivos sea más atractivo económicamente, la obligación de presentar un certificado médico no solo el cuarto día de baja por enfermedad, sino desde el primer día, y una simplificación de las normas de protección de datos, así como el fin de la excesiva complejidad de las regulaciones europeas", explican en ING Economics.

Es más, para Holger Schmieding, economista jefe de Berenberg, aunque ninguna de las numerosas reformas acordadas por el gobierno alemán será revolucionaria por sí sola (...) puede marcar una diferencia real. De implementarse, Alemania puede volver a ser un lugar más atractivo para invertir y crear empleo".

No obstante, en ING Economics señalan que, a pesar de que el paquete de reformas de Alemania no es una sorpresa, ya que la "desintoxicación burocrática" y las simplificaciones se presentaron en dos informes importantes a finales del año pasado, sí es, "por fin, una clara señal de que Alemania está avanzando. Un cambio radical, pasando de las quejas y los análisis a la acción concreta".

"Es cierto que el paquete de medidas aún debe ser aprobado por el Parlamento, y no es un paquete que transformará una economía estancada en una economía en auge de la noche a la mañana. Pero sí es un paquete que podría crear las condiciones previas, el marco, para el crecimiento futuro", añaden.

De este modo, en Berenberg destacan que, "con el estímulo fiscal desplegándose gradualmente, prevemos que el crecimiento alemán se acelere del 0,3% este año a un ritmo superior a la tendencia del 0,9% en 2027, seguido de un miniboom con un crecimiento del 1,4% en 2028 (en términos ajustados al calendario). Incluyendo un efecto calendario positivo, estimamos que Alemania alcance una expansión del 0,6% este año".

Además, para las perspectivas económicas de Alemania y de Europa en su conjunto, anticipan que "las reformas de la oferta alemanas son más importantes que el tan comentado estímulo fiscal derivado de un mayor gasto alemán en defensa e infraestructuras. Dado que Alemania sigue siendo el principal socio comercial de la mayoría de los demás países europeos, una economía alemana más dinámica debería ser una buena noticia que trascienda las fronteras del propio país".

"APRENDIENDO LA LECCIÓN"

Pero más allá de su contenido, Schmieding pone el foco en que el acuerdo puede considerarse "un éxito significativo en otro aspecto: la coalición de Merz finalmente está actuando de manera profesional. Tras un año de disputas casi incesantes entre los partidos de la coalición, la CDU/CSU de centroderecha y el SPD de centroizquierda, ahora logró acordar cambios políticos importantes de manera fluida y dentro del plazo previsto".

"Si el gobierno de Merz logra ahora pulir los detalles del acuerdo y aprobar las leyes correspondientes sin demasiada controversia, la impresión de que Berlín finalmente está tomando las riendas puede impulsar la confianza de los consumidores y las empresas y sustentar un mayor gasto del sector privado. Con el tiempo, incluso podría contribuir a mermar el apoyo al partido de derecha AfD y al partido de izquierda Die Linke", dicen en Berenberg.

Si a todo ello se le suma el continuo estímulo fiscal para infraestructuras y defensa, "el panorama del crecimiento alemán se torna más optimista. Parece que Alemania por fin ha comprendido que el éxito económico no se consigue de forma sencilla ni sin esfuerzo. Este es un cambio trascendental que demuestra que, por una vez, el gobierno alemán está claramente un paso por delante de la selección nacional de fútbol", concluyen en ING Economics.

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