
La inteligencia artificial sigue marcando el paso en Wall Street, pero bajo la superficie del mercado estadounidense empiezan a aparecer otros motores. Industriales, defensa, servicios financieros, tecnología médica, salud y consumo defensivo ganan espacio en el radar de los gestores ante una bolsa cada vez más dependiente de las grandes compañías tecnológicas.
La tesis que plantea Javier Galán, director de Inversiones de Renta Variable de Renta 4, no pasa por abandonar la IA. Al contrario. Semiconductores y centros de datos continúan siendo dos de las áreas con mayor dinamismo del mercado. Sin embargo, el experto pone el foco también en compañías de calidad que han quedado "abandonadas" por el sentimiento general de los inversores.
LA IA SIGUE SOSTENIENDO LOS BENEFICIOS
El principal argumento a favor de Wall Street continúa estando en los beneficios empresariales. Las expectativas para el segundo trimestre apuntan a un crecimiento interanual del 22%, la cifra más elevada desde 2021, con la tecnología y la infraestructura vinculada a la inteligencia artificial nuevamente como grandes protagonistas.
De hecho, se espera que las compañías de infraestructura de IA aporten casi el 60% del crecimiento del beneficio por acción del S&P 500 durante el segundo trimestre. Solo Micron y Nvidia representarían más del 40% de ese avance.
Ese ciclo de inversión se extiende mucho más allá del software. Micron ha destacado por su papel dentro de la infraestructura de IA, mientras que compañías de semiconductores y equipos como Lam Research, KLA y Applied Materials se están beneficiando del fuerte gasto tecnológico.
La aceleración de la inversión en centros de datos también alcanza a otros eslabones de la cadena. Caterpillar, Amphenol, Arista, Eaton o GE Vernova aparecen entre las compañías expuestas al desarrollo de estas nuevas infraestructuras. Una muestra de que el 'boom' tecnológico empieza a trasladarse hacia la construcción y los bienes de equipo.
EL RIESGO DE DEPENDER DE UNOS POCOS GIGANTES
Pero el dominio de la tecnología también encierra uno de los principales riesgos del mercado estadounidense: su creciente dependencia de un reducido grupo de grandes compañías. Una concentración que, para Galán, refuerza la importancia de mirar más allá de los nombres que han liderado las subidas.
Y no todas las empresas directamente relacionadas con la inteligencia artificial están consiguiendo convencer al mercado. Microsoft se ha visto presionada por las dudas sobre la monetización de la IA y por la debilidad del software, mientras que Accenture afronta interrogantes sobre el impacto que esta tecnología puede tener en su modelo de negocio de consultoría.
Es precisamente en este escenario donde empiezan a cobrar protagonismo otros sectores. Defensa, servicios financieros, tecnología médica, salud y consumo defensivo ofrecen, según el análisis de Renta 4, exposición a negocios de calidad que en algunos casos han cotizado con descuentos sustanciales y han quedado relegados por el entusiasmo tecnológico.
DEFENSA, FINANZAS Y CONSUMO BUSCAN SU MOMENTO
En defensa, el foco se dirige hacia compañías como RTX y Lockheed Martin. Dentro de los servicios financieros aparecen Moody's, S&P Global, BlackRock, Visa y Mastercard, mientras que la tecnología médica y la salud están representadas por nombres como Intuitive Surgical, Thermo Fisher, Merck y Johnson & Johnson.
El consumo defensivo completa este mapa de alternativas con Colgate, Procter & Gamble y Coca-Cola. Compañías alejadas del epicentro de la fiebre por la IA, pero que pueden aportar diversificación y resiliencia en un escenario de mayor volatilidad.
La economía estadounidense, además, mantiene una notable resistencia, con previsiones de crecimiento del PIB real superiores al 2,5% para 2026. No obstante, la fortaleza del mercado laboral y las presiones alcistas sobre el petróleo podrían llevar a la Reserva Federal (Fed) a mantener los tipos elevados durante más tiempo, un escenario especialmente sensible para los bonos a largo plazo y las compañías más expuestas al coste del dinero.
¿BURBUJA O CRECIMIENTO REAL DE LOS BENEFICIOS?
La velocidad del rally de Wall Street ha reabierto inevitablemente el debate sobre una posible burbuja. El riesgo existe, reconoce el análisis, especialmente ante el creciente peso de los fondos pasivos y la concentración de los flujos en grandes temáticas como la inteligencia artificial.
Sin embargo, los indicadores actuales permanecen por debajo de los niveles extremos registrados en los picos de 2000 y 2021. Y, aunque las valoraciones son exigentes en algunos segmentos, el avance de la bolsa no estaría descansando únicamente sobre una expansión de múltiplos.
Para Galán, los beneficios empresariales deberían ser el principal motor de retorno durante los próximos trimestres. La inteligencia artificial continúa en el centro del escenario, pero Wall Street empieza a ofrecer una fotografía más amplia: detrás de los chips y los centros de datos, industriales, financieras, defensa, salud y consumo defensivo también buscan convertirse en los nuevos motores del mercado estadounidense.

