Las 4 tendencias que Morgan Stanley vigila para ganar en bolsa en 2026

"Una perspectiva temática nos ayuda a alejarnos del ruido", afirma la entidad estadounidense

Álvaro Estévez
Bolsamania | 02 mar, 2026 06:00 - Actualizado: 13:06
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Está siendo un año muy movido en los mercados. La impredecible política del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sumido al mercado en una incertidumbre casi total, con el país encendiendo fuegos geopolíticos y económicos a uno y otro lado del meridiano de Greenwich. Sin olvidarnos, claro está, de los temores a una injerencia en el trabajo de la Reserva Federal (Fed), especialmente en un momento en el que la economía estadounidense no termina de convencer.

No obstante, hasta en los momentos más inciertos se pueden encontrar grandes oportunidades de inversión. Sin ir más lejos, Morgan Stanley Research cree que hay al menos cuatro tendencias que vigilar para poder batir al mercado en lo que queda de año. Según la firma neoyorquina, la inversión temática ha demostrado ser "un motor poderoso de rendimiento superior en comparación con los índices de referencia": en 2025, las categorías de acciones temáticas de Morgan Stanley obtuvieron un rendimiento promedio del 38%, superando al MSCI World en un 16% y al S&P 500 en un 27%.

"El análisis temático ha sido durante mucho tiempo un eje central en cómo pensamos sobre los mercados, especialmente en períodos de volatilidad extrema", dice Stephen Byrd, director global de Investigación Temática y de Sostenibilidad del gigante bancario. "Una perspectiva temática nos ayuda a alejarnos del ruido y enfocarnos en las fuerzas estructurales que están remodelando economías, industrias y sociedades".

CUATRO TEMÁTICAS

Dentro de estas temáticas, Morgan Stanley destaca la que denomina "Mundo Multipolar", ya que las tres categorías más exitosas del último año pertenecen a este epígrafe.

Según la firma estadounidense, esto demuestra "cómo los cambios geopolíticos e industriales influyen directamente en los mercados". En este sentido, estos expertos señalan que los distintos Gobiernos continúan adoptando políticas que van en contra de las tendencias de globalización previas a la pandemia de Covid-19, mientras que empresas y responsables de políticas públicas "priorizan el control de las cadenas de suministro, el acceso a la energía, materiales, capacidades de defensa y tecnología".

"Los responsables de políticas buscan promover sus visiones de seguridad nacional y económica mediante un comercio menos abierto y un mayor control local de cadenas de suministro y tecnologías clave", dice Byrd, "Las multinacionales y los estados soberanos se adaptarán a esta realidad a un ritmo acelerado".

Dentro de esta temática se encuentran sectores tan variopintos como los minerales críticos, el gasto en defensa y la localización tecnológica, tres áreas que prometen seguir siendo tan vigentes este año como lo fueron en el pasado.

En segundo lugar —cómo no— se encuentra la inteligencia artificial (IA) y las potenciales disrupciones en los negocios de decenas de sectores. Sin ir más lejos, Bankinter retiró recientemente su recomendación de inversión sobre las compañías de ciberseguridad al entender que la IA amenaza con modificar sus modelos de negocio, sin una idea clara de cuál será su impacto final. Además, IBM se desplomó esta última semana tras un nuevo anuncio de la 'startup' Anthropic que ataca a una de sus líneas de flotación.

Para Morgan Stanley, las capacidades de IA "deberían continuar expandiéndose a un ritmo no lineal", el cual será "potencialmente más rápido" que la capacidad de adopción de empresas, consumidores y Gobiernos. En este sentido, las curvas de adopción diferenciadas podrían convertirse en un factor "determinante" del rendimiento de las acciones en 2026 en sectores como los habilitadores de IA, las compañías que lo adoptan y las firmas que se dedican a la infraestructura para desarrollar esta tecnología.

Para Byrd, este tema "claramente ha madurado" en los últimos doce meses. "Una evolución crítica es nuestra visión de que la demanda de capacidad de cómputo probablemente superará la oferta, incluso a medida que el software y el hardware se vuelven más eficientes", apunta.

Relacionado con esto, la firma neoyorquina recomienda invertir también la temática "El Futuro de la Energía". Dentro de esta tendencia, la firma sugiere prestar atención al suministro de energía para IA; la globalización del gas natural; el renacimiento nuclear; la "dieta baja en carbono" de Europa; el crecimiento y evolución de la red eléctrica; la energía limpia y almacenamiento, así como la seguridad energética; y la concepción del carbono como 'commodity'.

Y es que la infraestructura de IA —especialmente los centros de datos— está impulsando un rápido aumento en la demanda global de energía. Solo en EEUU, el consumo energético podría aumentar un 10% anual durante la próxima década, según estimaciones de Morgan Stanley.

Por este motivo, se están desarrollando fuentes alternativas de energía y nuevas tecnologías para proporcionar suministro eléctrico a bajo coste, incluyendo captura de carbono, almacenamiento de energía y energía nuclear. Al mismo tiempo, hay un enfoque creciente en cómo las facturas de electricidad más altas podrían afectar a los consumidores en muchas partes del mundo, con posible impacto en su forma de votar.

"En comparación con 2025, este tema se ha ampliado de una conversación centrada en el suministro a una cuestión política. El aumento de los costos de energía se vuelve cada vez más visible para los consumidores, elevando la 'política de la energía'", destaca Byrd.

Por último, Morgan Stanley sugiere prestar atención a la temática de "Cambios Sociales", que no es sino una evolución del tema de "Longevidad" de 2025. Esta tendencia, explican, captura los cambios demográficos, tecnológicos y sociales que "están remodelando economías en todo el mundo".

Esto incluye, entre otros, la influencia de la IA en el mercado laboral, el envejecimiento de la población, la evolución de los gustos del consumidor y la creciente brecha representada por la "economía en forma de K", en la que los grupos de mayores ingresos avanzan mientras los de menores ingresos se quedan atrás.

"Estos cambios influyen cada vez más en las políticas gubernamentales, la estrategia corporativa y el crecimiento económico, y su impacto abarca muchas más industrias de lo que los inversores suelen esperar", concluye Byrd.

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