En un contexto de estabilidad macroeconómica, pero con un incremento de los riesgos geopolíticos, en Inversis prevén que la economía global crezca un 3,3% en 2026. Así, desde la firma muestran preferencia por el crédito de calidad, sectores defensivos y una exposición "selectiva" a renta variable.
De hecho, para Ignacio Muñoz-Alonso, estratega jefe macroeconómico de Inversis, las proyecciones refuerzan la idea de un escenario de continuidad, aunque sin un impulso cíclico claro. Y es que Estados Unidos mantiene un mayor dinamismo relativo, con un crecimiento estimado en torno al 2,4%, mientras que Europa avanza a un ritmo más moderado, cercano al 1,3%, y con un comportamiento muy desigual entre países.
Además, el experto resalta que, en Estados Unidos, el debate sobre una posible recesión continúa presente, pero sin materializarse en los datos. "La economía muestra signos de desaceleración, pero no de contracción. De este modo, la última revisión de perspectivas económicas del Fondo Monetario Internacional mejora sus previsiones de crecimiento desde un 2,1% en 2025 a un 2,4% en el presente año, lo que apunta a un escenario de crecimiento moderado".
Del mismo modo, observa que el mercado laboral se está ajustando de forma gradual y heterogénea, sin los patrones típicos de una recesión clásica. "El aumento del desempleo es contenido y se concentra en colectivos concretos, mientras que el empleo cualificado muestra mayor resiliencia. Este comportamiento es coherente con una economía que pierde impulso, pero que sigue siendo capaz de absorber el ajuste".
La confianza del consumidor, por su parte, tras tocar mínimos a lo largo de 2024, ha experimentado una mejoría a finales de 2025, lo que contribuye a estabilizar el escenario económico. En este escenario, Inversis considera que la economía estadounidense se mueve en una fase de fragilidad contenida, lejos de una recesión profunda.
En Europa, el crecimiento sigue siendo más débil que en Estados Unidos, aunque presenta señales de estabilización. Con todo, desde la firma ponen el foco en que el comportamiento entre países es muy desigual.
De hecho, mientras que economías periféricas como España mantienen ritmos de crecimiento cercanos al 2,3% y algunos países del Este como Polonia superan el 3%, las grandes economías del núcleo europeo avanzan con mayor dificultad. En el caso de Alemania, la aprobación de un paquete fiscal expansivo en marzo podría traducirse en una mejora del crecimiento a partir de 2026, en torno al 1,2%, actuando como posible catalizador para el conjunto de la región.
VOLATILIDAD POR LA GEOPOLÍTICA
Para Inversis, la geopolítica se consolida como la principal fuente de riesgo para el escenario macroeconómico. Los principales puntos de fricción están puestos en Venezuela, Irán y Groenlandia, manteniendo elevado el riesgo de episodios de volatilidad que podrían trasladarse a precios de la energía, inflación y primas de riesgo financieras.
En el caso venezolano, la entidad sostiene que una eventual reintegración parcial en los mercados energéticos internacionales podría tener efectos limitados sobre el equilibrio del mercado por la capacidad productiva real del país. Respecto a Irán, destacan que el riesgo es de disrupción, con escenarios que podrían elevar de forma estructural las primas de riesgo.
En cuanto a los bancos centrales, Inversis observa que han dejado atrás la fase más intensa de lucha contra la inflación y entran ahora en una etapa de gestión de riesgos. El fuerte aumento del gasto por intereses y las tensiones fiscales limitan el margen para mantener tipos elevados durante mucho tiempo.
A este respecto, y en base a las previsiones de finales de 2025, el escenario base de la firma contempla hasta dos recortes de tipos por parte de la Fed a lo largo de 2026, mientras que en Europa se descuenta un entorno de tipos relativamente estable hasta mediados de 2027.
ASIGNACIÓN DE ACTIVOS
En renta fija, Inversis 'sobrepondera' crédito de calidad y evita los tramos más largos de la curva, donde el riesgo fiscal es mayor. "El foco se sitúa en duraciones medias, donde el binomio rentabilidad-riesgo resulta más atractivo".
En cuanto a renta variable, la entidad mantiene una exposición alineada con el benchmark, con una clara preferencia por sectores defensivos y estructuralmente favorecidos como salud, industria y defensa, mientras 'infrapondera' consumo discrecional, inmobiliario y utilities. "La inteligencia artificial (IA) deja de ser tratada como un bloque homogéneo y pasa a analizarse de forma más selectiva, diferenciando claramente entre ganadores y perdedores".












