El conflicto en Oriente Medio ha desencadenado temores de una crisis inflacionaria. Para los inversores, las acciones defensivas podrían ofrecer cierto alivio. Así lo ven Kent Hargis, CIO de renta variable core estratégica, y Peter Chocian, analista cuantitativo sénior y gestor de cartera de AllianceBernstein, que analizan cómo las acciones de empresas que ofrecen una combinación de calidad y estabilidad a un precio atractivo han evolucionado durante anteriores shocks energéticos y cómo pueden aportar resiliencia a los inversores en las cambiantes condiciones de mercado y macroeconómicas de este año.
"Los mercados de renta variable se han visto presionados ante la creciente preocupación por el conflicto en Irán y sus efectos en los precios de la energía y la inflación. Para los inversores que buscan refugio frente a la volatilidad y el aumento de los precios, una postura defensiva podría ofrecer cierto alivio", aseguran.
De hecho, su investigación sugiere que las acciones defensivas han superado al mercado general durante todas las crisis energéticas importantes ocurridas desde 1973.
Según destacan, desde que comenzó el conflicto en Irán a finales de febrero, los mercados de renta variable global han experimentado fuertes oscilaciones y, en tiempos volátiles como estos, puede resultar tentador para los inversores recurrir a la desinversión.
Pero "dejarse influir por titulares y tratar de predecir los movimientos del mercado nunca es una estrategia de inversión prudente. Reducir la exposición a la renta variable puede ser contraproducente porque es casi imposible predecir los puntos de inflexión del mercado. El reto está en encontrar una estrategia que pueda ayudarle a mantener su inversión durante episodios de volatilidad y más allá", dicen.
En su opinión, una de las estrategias más eficaces para capear la inflación consiste en identificar acciones con sólidas características defensivas, un atractivo potencial de revalorización y un historial de resistencia a los efectos corrosivos de la inflación.
"Estas características se pueden encontrar en las acciones de empresas de calidad con un beta bajo (menor correlación con el mercado) y valoraciones atractivas. Denominamos a este conjunto de características 'QSP' por su combinación de calidad (quality), estabilidad (stability) y precio (price). Entre los ejemplos se incluyen bancos, cadenas de supermercados, contratistas de defensa y empresas farmacéuticas. Las acciones de 'QSP' tienen un historial especialmente sólido durante periodos inflacionarios. A lo largo de cuatro crisis petroleras distintas, las acciones defensivas superaron al mercado general en una media del 9,5%. Además, el margen de superación estuvo estrechamente correlacionado con la inflación. Cuanto mayor era el grado de inflación, medido por el IPC, más superaron las acciones defensivas al S&P 500", explican.
Sin embargo matizan que esto no significa que las acciones defensivas siempre hayan registrado rentabilidades positivas, dado que, en el caso de la guerra entre Rusia y Ucrania de 2022, la rentabilidad acumulada de las acciones defensivas fue negativa. "Aun así, las acciones defensivas superaron al mercado general en aproximadamente un 8% durante este periodo", subrayan.
Además, Hargis y Chocian se preguntan qué ocurriría si la guerra remitiera y se disiparan los temores inflacionarios. "¿Necesitan deshacerse de sus posiciones los inversores con una estrategia defensiva? No necesariamente. Nuestra investigación sugiere que las acciones defensivas también obtuvieron mejores resultados que el mercado general durante periodos no inflacionarios. En horizontes temporales de seis y 12 meses durante periodos sin crisis energéticas, las acciones defensivas superaron al S&P 500 en un 2,1% y un 4,5%, respectivamente", responden.
Una razón importante de esta mejor rentabilidad es que las acciones defensivas tienden a perder menos en las caídas del mercado.
"Debido a que no han perdido tanto durante la caída, tienen menos terreno que recuperar cuando los mercados vuelven a subir. Y, como las acciones defensivas pueden partir de una base más alta después de una caída, están mejor posicionadas para generar rendimientos compuestos en los posteriores repuntes. Una estrategia de renta variable defensiva y selectiva que se centre en este tipo de valores puede generar patrones de rentabilidad a largo plazo más estables con el paso del tiempo", según su análisis.
Concluyen que, "si bien la trayectoria y la duración de un posible repunte de la inflación aún está por ver, la crisis del petróleo la notarán tanto los consumidores como las empresas y parece que la inflación no va a desaparecer pronto. Pero una cartera defensiva que ofrezca resiliencia ante la volatilidad y la inflación podría ayudar a los inversores a navegar futuras subidas de precios con confianza".









