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¿Qué es eso de la proactividad en el trabajo?

Como bien sabemos los últimos años ha traído consigo, además de cuestiones tan tremendos como el desempleo que aboca a tantos de nuestros conciudadanos a la búsqueda de trabajo prácticamente como si de una actividad laboral se tratara, otra serie de elementos que han contribuido a modificar de una manera u otra, en mayor o menor medida, nuestros conceptos y modos de ver el desempeño laboral, nuestro trabajo.

Dentro de estos elementos sin ningún género de duda debemos tener en cuenta por supuesto la incorporación al lenguaje de un gran número de términos muy recientes en cuanto a su asociación con el mundo del empleo, y probablemente en estos últimos dos o tres años la palabra proactividad sea uno de los adjetivos de nuevo cuño asociados al empleo (o desempleo) más utilizados.

 


Pero, efectivamente, más allá del primer significado que puede venirnos a la cabeza realmente ¿estamos todos de acuerdo en lo que significa ser proactivo en un desempeño laboral?.

Por definición debiéramos entenderla lo proactivo como la oposición a lo reactivo, es decir si se adjudica a lo reactivo un carácter negativo de impacto sobre las circunstancias o sucesos, lo proactivo será aquello capaz de encontrar oportunidades y beneficios posibles en aquellas circunstancias o sucesos. Obviamente es una definición excesivamente generalista y que incluso determinados casos puede no responder a la realidad, pero, realmente desde un punto de vista abierto esta sería la primera definición aceptable.

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Por tanto la primera característica de un trabajador proactivo debe ser el hecho de aportar la capacidad suficiente de reacción tanto ante el entorno donde se desarrolla el trabajo como ante las circunstancias que este trabajo pueda presentar, aportando ante cada uno de estos elementos corrientes de acción en positivo que permitan aprovechar todos los impulsos.

Tenemos la tendencia, y esto en mayor o menor medida nos ocurre a todos, de incorporar en nuestros currículum aquellos conceptos relacionados con el entorno laboral que pensamos pueden beneficiarnos, y en muchos casos lo hacemos incluso independientemente de si realmente nuestro perfil se ajusta a lo que estamos ofreciendo, algo que, por ejemplo, en el caso de resaltar excesivamente nuestro carácter proactivo puede ser negativo, ya que, sin duda, se generarán expectativas que tienen que ver tanto con nuestra manera de relacionarnos con el resto de compañeros, con nuestra capacidad de respuesta inmediata ante problemas o toma de decisiones, con nuestra capacidad de innovación aplicada ya no sólo al proyecto a futuro sino la toma de decisiones inmediatas… en definitiva, y como veremos en un futuro artículo, a toda una serie de elementos para los que, efectivamente, hay que tener un perfil adecuado.

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Reclamarse proactivo sin remarcar en exceso dicha característica es una opción más plausible para la media de nosotros, ya que, en este caso, se esperará parte de los conceptos citados en el párrafo anterior, pero, es cierto, que no remarcar en exceso este carácter nos encaja dentro de un perfil más cómodo, un perfil el que se entiende que efectivamente somos capaces de participar de manera activa en un grupo de trabajo, somos capaces de asumir los diferentes caminos que el desempeño laboral puede poner delante de nosotros y en definitiva que somos capaces de adaptarnos, algo fundamental, sin embargo, no tan exigente ni tan cercano al liderazgo como en el caso anterior que citábamos, cuando remarcamos en exceso nuestro carácter proactivo.

 

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