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El humor en el trabajo

charlo

El buen clima laboral es fundamental en nuestras vidas porque es allí donde pasamos (sea presencial o no) mucho tiempo de nuestros días. Preferir un ambiente relajado o agitado depende enteramente del tipo de persona, del gusto o del momento especial que se está transitando, pero en todos los casos siempre es bueno que el clima sea divertido.

En trabajos que requieren compañeros con los que compartir el buen humor, la risa es fundamental para que el tiempo se pase rápido.  Los factores que generan el buen o mal talante en un equipo no dependen exclusivamente del  carácter mas o menos amargo de las personas, sino con los intereses comunes y se puede fomentar.

– Por área específica. Cada profesión o area tiene sus propios códigos y en consecuencia tiene su propio tipo de humor. Cuando uno está rodeado trabajando con personas que son del  “mismo palo” automáticamente se generan situaciones graciosas. De la misma forma que en una reunión llena de abogados que hablan en su idioma técnico uno queda afuera, esa misma es la sensación cuando en un trabajo se está rodeado  de gente que no comparte los mismos códigos.

Un ejemplo básico es de los periodistas deportivos. A quien no le gusta el futbol, nunca le puede causar gracia los chistes que se hacen burlandose por equipos, apodos de jugadores, resultados deportivos, chusmeríos de la farándula futbolera.

–  Apodos. Hay quienes se especializan en ponerle nombres a las personas.  Son graciosos, ocurrentes y chistosos naturalmente. Sin embargo existen las personas mas bien introvertidas pero que son fuente de inspiración para los ocurrentes. También están quienes nunca dicen nada, pero cuando lo hacen resultan muy hilarantes. En estos casos es bueno darles el espacio a los tímidos para que puedan sentirse libres de colaborar al buen clima general.

Humor ácido: es aquel que corroe, que destruye, en líneas generales se basa en reírse del otro.  Una pelea en tono humorístico donde gana el más inteligente y malicioso. Los ámbitos intelectuales están repletos de estas contiendas verbales donde se mide quien dispara más rápido un chiste, un remate, una respuesta y tiene más festejantes.

– Chiste fácil: los chistes de escuela primaria, los obvios, las frases trilladas, los lugares comunes. Los chistes malos, cortos, viejos, repetidos.  Cuando el patrón humorístico de un trabajo es el chistonto, se pueden llegar a  hacer competencias de quien cuenta el chiste mas malo.

– Humor negro. En los ambientes con  mucha presión y generalmente rodeado de situaciones angustiantes la salida de la realidad es la utilización del humor negro. Exacerbar el pesimismo y el horror, desdramatiza las situaciones.  Periodistas, médicos,  bomberos, policías,  lo utilizan a diario.

Tal es asi que en estas situaciones las personas se enojan porque consideran que no es serio profesionalmente.  Médicos que cuentan chistes mientras operan, periodistas que en medio de un accidente le ponen de nombre a sus notas “El manquito de Acassusso”.  El caso clásico del humor negro es quien cuenta chistes en un velorio.

Para generar un espacio de risa en los trabajos hay que encontrar cuáles son los temas comunes a todos los presentes para que no quede nadie afuera. Puede ser la vida cotidiana, los hijos, el trabajo en sí, los deportes, los hobbies, la comida.

El humor es integrador, es una carta de presentación, es una forma de comunicarse amigable. Acercar a los retraidos de un equipo generándole el espacio tanto para reir como para hacer reir al resto,  mejora la calidad del trabajo y humana entre los que comparten los espacios a diario.

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