
La incertidumbre se ha instalado en los mercados por la tensión geopolítica, el elevado gasto en inteligencia artificial (IA) de las grandes tecnológicas o las políticas divergentes de los bancos centrales. Sin embargo, en medio de este escenario aparece una oportunidad de inversión con capacidad para sortear la volatilidad. ¿De qué activo se trata?
En Schroders lo tienen claro: la deuda de los mercados emergentes, que ha mostrado un fuerte repunte tras la breve ola de ventas de marzo provocada por el conflicto en Oriente Medio.
Noticia relacionada

"Esta rápida recuperación del mercado demuestra una vez más la resistencia de esta clase de activos ante un contexto global complejo, caracterizado por riesgos geopolíticos persistentes y continuas presiones al alza sobre los rendimientos de los bonos del Estado de los mercados desarrollados", señala Abdallah Guezour, responsable de deuda de mercados emergentes y materias primas de la firma.
De hecho, el experto remarca que esta recuperación de la deuda de los mercados emergentes se ha producido a gran escala, con ganancias observadas tanto en el segmento de divisas fuertes como en el de divisas locales.
"Los activos latinoamericanos han obtenido mejores resultados en lo que va de año, ya que la región se ha beneficiado de su relativo aislamiento respecto a las tensiones en Oriente Medio y de su exposición positiva al aumento de los precios de las materias primas".
Y es que Guezour sigue creyendo que las condiciones son propicias para que estas tendencias positivas se mantengan, especialmente en el caso de la deuda local de mercados emergentes y el alto rendimiento en dólares. "Ambos segmentos parecen estar bien posicionados para alcanzar la rentabilidad prevista para 2026, estimada entre el 10% y el 12%, sustentada por una combinación de factores cíclicos y estructurales".
DINÁMICA CÍCLICA
Así, desde una perspectiva cíclica, Schroders prevé que el impacto económico de la crisis de Oriente Medio en los mercados emergentes sea "manejable", siempre y cuando la reciente distensión entre Estados Unidos e Irán permita la completa reapertura del estrecho de Ormuz en las próximas semanas.
"No obstante, el impacto inflacionista que la crisis ya ha generado debería seguir sumando aproximadamente un punto porcentual (pp) a la inflación de los mercados emergentes, impulsado por las presiones sobre los precios de la energía (+0,4 pp) y de los alimentos (+0,6 pp)".
Además, en la firma destacan que varias economías emergentes están afrontando esta crisis energética con importantes reservas, en un momento en el que los marcos políticos también se encuentran en condiciones relativamente buenas. "Este contexto permite a los responsables políticos analizar en gran medida lo que significa una disrupción temporal del lado de la oferta".
Para muestra un botón. "México ofrece un claro ejemplo de esta credibilidad política. A pesar del aumento de la volatilidad geopolítica en marzo, Banxico procedió a una bajada de tipos sin provocar reacciones adversas en los mercados. Esto sugiere que la credibilidad de la política monetaria es ahora lo suficientemente sólida como para respaldar medidas anticíclicas proactivas sin socavar la confianza de los inversores", afirma Guezour.
SÓLIDA POSICIÓN EXTERIOR
Por otro lado, para Schroders, la mayoría de las economías de los mercados emergentes presentan ahora una dinámica más sólida de la balanza de pagos, "sustentada por saldos de cuenta corriente saneados y sólidas reservas de divisas".
Noticia relacionada

Del mismo modo, en la firma apuntan que la reciente resistencia de los activos de los mercados emergentes "ha corroborado nuestra opinión de que las economías emergentes se han vuelto mucho menos dependientes de los flujos volátiles de capital externos que en ciclos anteriores, lo que reduce la vulnerabilidad ante crisis externas. En este sentido, la deuda de los mercados emergentes sigue estando infravalorada a pesar de la recuperación gradual de los flujos de fondos durante el último año".
En concreto, ponen el foco en que durante el episodio de volatilidad de marzo, la mayoría de los bancos centrales de los mercados emergentes —con la notable excepción de Turquía— no tuvieron que intervenir de forma agresiva para respaldar sus divisas, lo que les permitió preservar las reservas de divisas y la liquidez interna, al tiempo que evitaban cualquier deterioro apreciable de los principales indicadores de crédito soberano.
"Esta continua resiliencia de la deuda de los mercados emergentes se ve sustentada igualmente por la abundante liquidez financiera global. Nuestros análisis de los agregados monetarios globales siguen creciendo a niveles que, históricamente, son compatibles con mercados orientados al riesgo", subraya Guezour
"La sólida posición exterior de los mercados emergentes, la abundante liquidez mundial y la pérdida de capacidad de activo refugio del dólar estadounidense, respaldan esta resiliencia de la deuda emergente".
HUNGRÍA, EJEMPLO DE RESILIENCIA
Pero en Schroders también centran la mirada en Hungría, que se ha convertido en ejemplo de la resiliencia reciente de los mercados emergentes. "Las sólidas rentabilidades que han registrado recientemente los activos de renta fija húngaros constituyen un ejemplo útil de cómo tanto la resiliencia cíclica como las mejoras estructurales siguen respaldando la deuda de los mercados emergentes".
Es más, tras las elecciones húngaras de abril, estiman se ha producido un notable cambio en la orientación política hacia una postura más favorable hacia la Unión Europea, "lo que ha alejado al país de las políticas populistas aplicadas anteriormente bajo el liderazgo del primer ministro Viktor Orbán. Esta evolución podría reforzar aún más la confianza de los inversores y contribuir a la estabilidad económica a largo plazo", concluye Guezour.

