une vue generale de la banque d angleterre

Aunque en la pasada reunión de abril, parecía que se acercaba a una subida de los tipos de interés, ahora, los analistas ven "improbable" que el Banco de Inglaterra (BoE) mueva ficha en este sentido. Aseguran que las probabilidades se han desvanecido y que el organismo británico sigue reticente y en actitud de cautela de cara al encuentro que mantendrá este jueves.

Mientras que el Banco Central Europeo (BCE) ha respondido al aumento de la inflación general con una subida de tipos de 25 puntos básicos, ya que, tal como afirmó su presidenta Christine Lagarde, era "la decisión más acertada en múltiples escenarios", todas las previsiones apuntan a que el BoE no seguirá sus pasos.

Según las últimas cifras publicadas por la Oficina Nacional de Estadística (ONS), la inflación de Reino Unido se mantuvo en el 2,8% en mayo, frente al aumento esperado, algo que "pone en duda la necesidad de subir los tipos de interés", como dicen los analistas de ING.

Su previsión es que la inflación "probablemente se mantendrá por debajo del 4%, un umbral clave para el Banco de Inglaterra", con lo que vaticinan que el organismo "se encamina hacia una pausa prolongada" y estiman una votación de 7 a 2 a favor de mantener la política monetaria este jueves y un regreso a los recortes de tipos en 2027, "algo que los mercados no están teniendo en cuenta actualmente".

En su opinión, una subida de tipos en la decisión de este jueves "ya se considera muy improbable. Los mercados ahora solo prevén un 25% de probabilidad de una subida en julio y un único aumento de tipos este año".

En AJ Bell también esperan que la mayoría de los miembros del Comité de Política Monetaria mantengan una postura neutral, conservando los tipos de interés en el 3,75%: "Se prevé que la lentitud de la economía, la debilidad del mercado laboral y la gran incertidumbre convenzan a todos, salvo a los miembros más intransigentes, de que la mejor opción es no hacer nada, a pesar de la decisión del BCE de actuar con prontitud".

"A diferencia de Europa, donde el BCE flexibilizó la política monetaria con mayor rapidez, el tipo de interés básico en Reino Unido ya es bastante restrictivo: con un 3,75%, es superior al de enero de 2023, cuando el IPC alcanzó el 10%. La forma en que voten los miembros del Comité de Política Monetaria y si más personas se suman a la postura de subir los tipos será un indicador importante de lo que está por venir. Los responsables de fijar los tipos de interés estarán bajo una intensa presión para mantener el equilibrio y evitar que la inflación se prolongue, al tiempo que deben tener cuidado de no empujar a la ya frágil economía británica a una recesión técnica", dicen.

Para los expertos de Berenberg, la mayoría de los miembros del Banco de Inglaterra tienen "poca disposición" para subir los tipos de interés en la reunión de junio.

"Prevemos que Megan Greene se una a Huw Pill para votar a favor de una subida. Ambos opinan que la desinflación se estancó antes del impacto en los precios de la energía y que los tipos de interés podrían ser ya demasiado bajos. Al votar a favor de una subida, garantizarán que el Banco de Inglaterra mantenga una postura restrictiva". Mientras, para el resto, "la probabilidad de que los precios de la energía caigan más rápidamente de lo previsto supondrá un gran alivio", comentan.

Además, consideran que la mayoría del Comité de Política Monetaria se abstendrá de subir los tipos de interés el mayor tiempo posible. "En el escenario más favorable, que ahora parece más probable, la próxima medida será una bajada de tipos en diciembre", afirman.

En Rabobank coinciden en su visión de que el Banco de Inglaterra "sigue mostrándose reticente a subir los tipos de interés y solo lo hará si los datos lo obligan a ello. Con el tipo de interés oficial ya en el 3,75%, la política monetaria es restrictiva y cualquier subida adicional probablemente no contaría con la firme convicción del gobernador y su equipo".

Como recuerdan, el pasado 29 de mayo, el gobernador, Andrew Bailey, afirmó que el banco ya había endurecido su política al descartar los recortes de tipos y argumentó que la debilidad económica prevista, el aumento de la holgura en el mercado laboral y la incertidumbre en torno al conflicto justifican tolerar temporalmente una inflación por encima del objetivo como parte del equilibrio de políticas.

"Consideramos esto como una prueba más de que el Banco de Inglaterra no está deseoso de subir los tipos y solo lo hará si la evolución de los mercados energéticos le obliga a ello. Al mismo tiempo, si bien el gobernador Bailey tiene razón al señalar que la política ya se ha endurecido, también es cierto lo contrario. A medida que los mercados se inclinan hacia una postura más restrictiva, mantener los tipos estables este año, en la práctica, flexibilizaría las condiciones monetarias. Actualmente, los mercados anticipan un endurecimiento monetario de alrededor de 37 puntos básicos para finales de año. Por lo tanto, seguimos esperando un único aumento de 25 puntos básicos, pero posponemos la fecha de junio a julio", indican.

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