
El Riksbank, el banco central de Suecia, ha decidido mantener sin cambios los tipos de interés en el 1,75%. El organismo justifica esta decisión en que, pese a los efectos de la guerra de Oriente Medio en la economía del país escandinavo, la inflación en Suecia es "baja" y que la actividad económica "es algo más débil de lo normal".
"Al mismo tiempo, las disrupciones de suministro vinculadas a la guerra en Oriente Medio han provocado un aumento de las presiones inflacionarias y han incrementado los riesgos de que la inflación se sitúe demasiado alta", ha indicado el Riksbank en un comunicado. Por ello, el Comité Ejecutivo del banco central considera que mantener el tipo de interés oficial sin cambios en el 1,75 % es "una decisión equilibrada", aunque reconoce que la probabilidad de que los tipos suban más adelante este año "ha aumentado en comparación con la evaluación de marzo".
Y es que, pese a que Estados Unidos e Irán parecen haber alcanzado un memorando de entendimiento para poner fin al conflicto, el Riksbank subraya que la economía mundial "sigue viéndose afectada en gran medida" por la inestabilidad que está generando la situación en el golfo Pérsico.
En particular, el organismo señala que la "tensa" situación en el estrecho de Ormuz, la vía marítima por la que circula una quinta parte del petróleo mundial, ha reducido el suministro de productos petrolíferos y ha impulsado al alza los precios de la energía y los combustibles. "Además, la inflación en el exterior ha aumentado y las presiones de costes se han intensificado en el sector empresarial sueco", agrega el Riksbank.
El Riksbank ha recordado que basa sus previsiones en los precios de futuros del petróleo, las cuales indican que la oferta comenzará a normalizarse en el corto plazo y que los precios del petróleo bajarán. "Si esto ocurre, se espera que el aumento de los precios de importación y el traslado de esos mayores costes a los precios al consumidor sean limitados", apunta el banco central.
Sin embargo, también advierte que persiste una "considerable" incertidumbre en torno a estas previsiones, dado que las disrupciones de suministro ya han durado casi cuatro meses. "Cuanto más se prolonguen, mayor será el riesgo de efectos inflacionarios, que además podrían verse reforzados por cambios en el comportamiento de fijación de precios", sentencia el Riksbank.
Pese a ello, el banco central subraya que la inflación en Suecia "sigue siendo baja", en gran medida debido a los efectos "moderadores" de las medidas de política fiscal. Por el contrario, la actividad económica "es algo más débil de lo normal" y el crecimiento en el primer trimestre "fue inferior al esperado". Además, la recuperación del mercado laboral "sigue siendo frágil".
"No obstante, el consumo de los hogares ha continuado aumentando a un ritmo sólido, mientras que el poder adquisitivo se ha fortalecido. Las disrupciones de suministro causadas por la guerra en Oriente Medio están frenando en cierta medida la evolución económica, pero, según las previsiones, el crecimiento será mayor este año que el anterior y la actividad económica se fortalecerá", ha añadido el organismo.
En concreto, el Riksbank proyecta que los tipos cierren este año en el 1,8% y el próximo en el 1,9%. Asimismo, reduce su previsión de inflación para el año hasta el 0,6%, dos décimas porcentuales menos, y eleva en siete décimas su previsión para 2027, lo que la situaría en el 2,7%. En lo tocante al crecimiento, el Riksbank rebaja en tres décimas su objetivo para los dos próximos años: hasta el 2,2% y el 2,3%, respectivamente.
Con todo, el organismo recuerda que la incertidumbre es "considerable" y que la evolución económica "exige vigilancia", ya que, además de la guerra en Oriente Medio, existen otros riesgos que podrían afectar a las perspectivas de inflación y de actividad económica. "También existe la posibilidad de que los efectos de la guerra interactúen con otras vulnerabilidades más estructurales de la economía mundial, como las elevadas valoraciones bursátiles y un endeudamiento público insosteniblemente alto. El abanico de posibles escenarios futuros es amplio, y el Riksbank está plenamente preparado para ajustar la política monetaria", concluye el banco central sueco.
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