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La reunión de junio del Banco Central Europeo (BCE) dejará una subida de los tipos de interés que será "de precaución" para "gestionar el riesgo" inflacionario causado por la guerra en Oriente Medio. Es lo que dan por hecho los analistas que, no obstante, creen que el aumento de la inflación "no debería generar pánico, sino una gran cautela" que, en el pasado, el organismo habría denominado "vigilancia".

En ING creen que "no hay necesidad de una reacción de pánico", pese a que los datos de inflación de mayo muestren los primeros indicios tentativos de una ampliación de las presiones inflacionarias.

"Los últimos datos sobre precios al productor sugieren que los costes de los insumos están aumentando y que ciertos insumos críticos para el proceso de producción podrían sufrir escasez. El número de empresas industriales que prevén aumentar sus precios de venta en los próximos meses ha aumentado considerablemente en los últimos meses. De hecho, la primera ola inflacionaria ya está en pleno apogeo. Si bien se limita principalmente a los precios de la energía, se está extendiendo gradualmente. Pronto, el aumento de los precios de la energía tendrá repercusiones en los costes del transporte y los alimentos. Como es lógico, cuanto más se prolongue la guerra en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz, mayor será la probabilidad de que la conmoción inicial en los precios de la energía no solo tenga efectos en cadena, sino que también pueda ir acompañada de fricciones adicionales en la cadena de suministro y, a su vez, de una espiral inflacionaria que se retroalimente a sí misma", afirman.

Sin embargo, "por muy cruciales que se hayan vuelto los datos reales de inflación para la política monetaria, especialmente en tiempos de gran incertidumbre, es un poco como conducir un coche mirando solo por el retrovisor: arriesgado", aseguran.

"Los datos disponibles hasta el momento apuntan a un leve impacto estanflacionario de la guerra en Oriente Medio sobre la economía de la eurozona. La duración de la guerra y los precios del petróleo se han alejado claramente del escenario base del BCE de marzo. Sin embargo, al mismo tiempo, la duración de la guerra está sujeta a una gran incertidumbre, tanto positiva como negativa. Curiosamente, a pesar de una guerra mucho más prolongada, los precios del petróleo se han mantenido por debajo de lo que muchos temían en un escenario más adverso", añaden.

Por ello, apuestan por una subida de los tipos de interés de 25 puntos básicos en el encuentro de junio. "Una política monetaria más restrictiva y una creciente presión inflacionaria son las razones por las que creemos que una subida de tipos es prácticamente inevitable", dicen.

Más allá de este mes, ven interesante qué será lo que ocurrirá después. "Mientras el estímulo fiscal se mantenga moderado, el riesgo de una espiral inflacionaria abierta sigue siendo bajo, lo que hace improbable una reacción agresiva de la política monetaria ante la actual crisis de los precios de la energía", con lo que, por ahora, únicamente prevén una subida de tipos de interés en junio "para demostrar la voluntad y la determinación del BCE de mantener ancladas las expectativas de inflación".

"Mientras el mercado de bonos siga supliendo la labor del BCE para endurecer la política monetaria, los gobiernos no alimenten una espiral inflacionaria con estímulos fiscales y los indicadores de confianza sigan siendo débiles, es difícil imaginar que el BCE quiera realmente combatir una crisis de oferta exógena a costa de agravar la recesión económica", indican.

LA INACCIÓN YA NO ES UNA OPCIÓN

Por su parte, desde Rabobank coinciden en que el organismo europeo subirá los tipos en 25 puntos básicos, llevando el tipo de depósito al 2,25%, ya que "los riesgos para la inflación se están volviendo más complejos" y, sobre todo, porque "el coste potencial de una subida de tipos errónea es menor que la pérdida de credibilidad que supondría que el BCE mantuviera los tipos sin cambios".

Por lo tanto, prevén que el BCE optará por una subida de tipos para "gestionar el riesgo", además, porque apuntan que "la inacción ya no es una opción".

Sostienen que los riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento "generan un riesgo sustancial de error de política monetaria", por lo que, si el BCE debe elegir, probablemente preferirá subir los tipos por error a mantenerlos sin cambios. "El daño a su credibilidad sería menor", remarcan.

Según destacan, la palabra clave de esta reunión será "mesura": "Las perturbaciones en los mercados energéticos y las cadenas de suministro afectarán, a la larga, a la actividad económica mundial y el BCE quiere evitar ejercer una presión indebida sobre la economía. Los bancos centrales harán todo lo necesario para mantener las expectativas de inflación ancladas en torno al objetivo, pero sin excederse en lo estrictamente necesario".

También creen que no viviremos un ciclo de endurecimiento rápido en este momento. En su caso, ven margen para un par de subidas de tipos este año, aunque siguen siendo escépticos sobre que el BCE suba mucho más.

"Esto debería ser suficiente para reforzar el anclaje de las expectativas de inflación, a menos que las perspectivas inflacionarias empeoren significativamente en los próximos meses. Sin embargo, probablemente transcurrirá algún tiempo antes de que la dinámica subyacente de la inflación vuelva a converger hacia el objetivo y actualmente prevemos que los tipos se estabilicen en el 2,5% en el futuro previsible", exponen. Así, esperan que el BCE opte por un par de subidas de tipos, con un segundo aumento en septiembre.

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