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Desde este lunes pasado, comercios, bares y restaurantes tienen la posibilidad de ofrecer a sus clientes el pago con Bizum, una opción que se irá implantando de manera gradual hasta que, previsiblemente en diciembre, la gran mayoría de sus 32 millones de usuarios puedan abonar sus compras mediante transferencia desde su cuenta bancaria únicamente acercando el móvil al datáfono.

Así, según pasen las semanas se irán sumando más comercios y establecimientos que aceptarán Bizum como medio de pago, igual que los bancos irán incorporando progresivamente este medio.

"La aplicación Bizum da un paso más y entra en los comercios de toda la vida. Tan fácil como llegar a la tienda, acercar el móvil al datáfono y pagar directamente desde tu cuenta asociada, sin tarjetas ni PIN de por medio. Para que puedas utilizar esta nueva forma de pago, tanto tu entidad como el comercio al que acudas deberán estar preparados para ello. El pago se hará desde la app de tu entidad o desde la app Bizum Pay, una nueva aplicación para facilitar estos pagos", explican desde el Banco de España.

¿Cómo empezar a usarlo en los sitios donde ya está implantado? Lo primero que hay que tener en cuenta es que hay que tener instalada la app Bizum Pay y activarla, para lo que se necesita contar con Bizum en uno de los bancos adheridos. La aplicación ofrecerá la misma experiencia que otras carteras digitales y se podrá configurar como aplicación de pago por defecto.

¿Cómo se puede pagar? Se hace por dos canales: la cartera digital Bizum Pay y las propias aplicaciones de algunos bancos. Cada entidad decidirá qué canal pondrá a disposición de sus clientes o si facilita ambos.

"La llegada del pago presencial amplía el abanico de opciones en el punto de venta. Las tarjetas y las wallets no desaparecen, pero el ecosistema se diversifica hacia un modelo donde conviven distintos métodos de pago en función del caso de uso, la experiencia y la eficiencia operativa", comenta Jordi Nebot, CEO y fundador de PaynoPain, que cree que, "tras su expansión en el comercio electrónico, la entrada en el punto de venta físico era un paso esperable dentro de su evolución natural como infraestructura de pagos, aunque con implicaciones relevantes para el mercado".

"Este movimiento marca un punto de inflexión, no tanto por la tecnología en sí, sino por su extensión a un entorno altamente exigente como es el punto de venta físico, donde la estabilidad y la fricción cero son críticas", añade. En su opinión, "para que Bizum compita en esa liga de la comodidad absoluta, el lanzamiento de Bizum Pay será determinante. Al actuar como una cartera digital propia que permitirá añadir tarjetas como método de respaldo automático, se presenta la oportunidad real de igualar esa fricción cero en el punto de venta".

¿Podrá competir esta nueva opción de pago con gigantes como Visa, Mastercard, Apple Pay o Google Pay? La respuesta corta es afirmativa, aunque requiere ciertos matices.

"Bizum cuenta con una ventaja competitiva brutal en España que es la masa crítica y la adopción cultural. Con más de 30 millones de usuarios activos, la plataforma no necesita convencer a nadie de que se descargue una aplicación nueva ni explicar su funcionamiento, pues el usuario ya confía plenamente en la marca. Sin embargo, el verdadero reto frente a las billeteras de las grandes tecnológicas reside en la experiencia de usuario. Las firmas norteamericanas han logrado que pagar sea un acto reflejo mediante un doble clic y reconocimiento facial", responde Nebot.

¿Sirven los mismos datáfonos? Como explica, lo más inteligente de este despliegue es que no requiere que los establecimientos cambien sus datáfonos actuales. Una simple actualización de los sistemas de cobro y de las pasarelas de pago basta para habilitar la tecnología NFC.

"La gran revolución para el comerciante radica en la naturaleza misma de la transacción, que pasa de los sistemas basados en tarjetas a los sistemas basados en transferencias inmediatas de cuenta a cuenta. Esto se traduce, en primer lugar, en una liquidez instantánea. Con las tarjetas tradicionales, el comercio suele recibir el dinero al día siguiente o incluso más tarde, mientras que con este modelo el dinero viaja de la cuenta del cliente a la del negocio en segundos. En sectores de alto volumen y márgenes ajustados, esta inmediatez es oro puro para la tesorería. Además, al reducirse el número de intermediarios en la cadena de pago, las tasas de intercambio y de adquirencia tienden a optimizarse, beneficiando directamente el margen neto del comerciante", indica.

¿En qué beneficia a comercios y a consumidores? Bajo el punto de vista de Javier Rivas, experto de EAE Business School, la integración de Bizum como método de pago en comercios físicos representa un salto cualitativo en la digitalización de las transacciones en el punto de venta.

"Va a permitir menores gastos para los comercios que lo que deben afrontar con la típica TPV para tarjetas. Para el consumidor, supone la eliminación de fricciones al prescindir de tarjetas físicas o efectivo, centralizando la capacidad de compra en el smartphone. No va a ser un gran cambio sin embargo, porque una parte importante de los clientes ya usa sus móviles para integrar sus pagos con tarjeta. Creo que como se requiere un cierto cliente experimentado en el mundo digital esto no va a representar un cambio de paradigma. Este cambio de comportamiento no solo agiliza el proceso por caja, sino que capitaliza la altísima penetración y la confianza que los usuarios ya tienen en los ecosistemas de pago peer-to-peer (P2P), facilitando la inclusión financiera de segmentos demográficos más jóvenes y habituados a la inmediatez digital", afirma.

Además, desde la perspectiva del comerciante, "la adopción de este sistema altera la estructura de costes tradicional asociada a la compra. Al ofrecer una alternativa directa a las redes de tarjetas internacionales, los negocios pueden beneficiarse de una optimización en las comisiones de intermediación y de una liquidación casi instantánea, lo cual es fundamental para mejorar la gestión de la liquidez a corto plazo y mitigar riesgos operativos".

¿Tiene letra pequeña elegir esta opción de pago? El CEO y fundador de PaynoPain considera que no hay que dejarse llevar únicamente por el entusiasmo y debemos analizar lo que plantea este nuevo modelo en materia tecnológica y de seguridad.

"Un despliegue de esta envergadura exige una escalabilidad y disponibilidad del sistema a prueba de bombas, ya que una caída del servicio un sábado por la tarde en un supermercado lleno generaría un caos logístico inmediato. Por otro lado, el modelo de pagos inmediatos exige reforzar los mecanismos de autenticación y prevención del fraude, especialmente al tratarse de transacciones irreversibles en muchos casos. Esto obliga a equilibrar seguridad y experiencia de usuario, un reto habitual en el diseño de sistemas de pago modernos", afirma.

¿Es España un caso aislado en su adopción? Más allá de nuestras fronteras, este movimiento es el reflejo de una corriente profunda que busca una infraestructura de pagos más independiente para la banca europea. Como destaca, "Europa lleva años intentando romper el duopolio de las marcas internacionales de tarjetas para alcanzar una verdadera soberanía financiera, impulsando iniciativas paneuropeas similares".

"Lo que está logrando España con Bizum es un caso de éxito que demuestra que, cuando la banca nacional colabora en lo básico, se crean autopistas financieras ultraeficientes que sitúan al país a la vanguardia de la innovación", asegura.

¿Qué implica para los bancos? Rivas añade que esta vía de pago "refuerza la relación directa entre el comercio y las entidades bancarias nacionales, simplificando la operativa contable y la trazabilidad de los flujos de caja. No todo son ventajas, claro, lo cierto es que los seguros asociados a las tarjetas aportan más seguridad jurídica frente a los fraudes".

"A nivel sistémico y macroeconómico, esta expansión permite a la banca tradicional española defender su cuota de mercado en el altamente competitivo sector de los pagos frente a la amenaza de las pasarelas internacionales y las Big Tech. Al consolidar a Bizum en el comercio minorista, las entidades bancarias aseguran la retención de un volumen crítico de datos transaccionales y mantienen su centralidad en la relación con el cliente", indica.

En definitiva, ve que esta evolución "acelera la transición hacia una economía cashless, donde los próximos retos del sector se centrarán en escalar la ciberseguridad y en la posible integración de servicios financieros de valor añadido, como la concesión de microcréditos instantáneos en el propio terminal de venta".

¿Qué retos plantea en materia de operativa digital? Desde Asufin ven necesario avanzar en una solución paneuropea de pagos que cuente con una marca o distintivo reconocible para el consumidor y que permita identificar en cualquier lugar de Europa, no sólo en nuestro país, que se puede pagar con marcas nacionales.

"Con independencia de las soluciones tecnológicas que se pongan al servicio del consumidor, todas ellas tienen que contar con la garantía de devolución del pago, cuando sea preciso, tal y como sucede con una tarjeta de débito habitual, así como la posibilidad de anulaciones", exponen, considerando importante avanzar en la autonomía estratégica en materia de pagos. "En estos momentos, los módulos que existen en los terminales de pago, necesarios para procesar los pagos con tarjetas, son en su mayoría propiedad de proveedores no europeos, principalmente las americanas Visa, Mastercard y Discover", concluyen.

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