
El sector privado de Estados Unidos ha evolucionado en el mes de junio a pesar de alta inflación y el descenso en la creación de empleo según se desprende de los índices PMI publicados por S&P Global, que muestran al indicador conjunto de producción en 52,2 puntos, medio punto más que los 51,7 que marcó en el mes de mayo.
S&P ha explicado en su informe que en este contexto las empresas han optado por ajustar sus plantillas ante el aumento de los costes —especialmente de las materias primas— y la incertidumbre sobre la evolución económica.
El informe refleja además una economía desequilibrada. Mientras el sector servicios muestra una demanda débil, la industria manufacturera mantiene un crecimiento más sólido, aunque en buena medida impulsado por factores temporales. Entre ellos destaca la acumulación preventiva de inventarios ante posibles interrupciones en el suministro y nuevas subidas de precios asociadas al conflicto en Oriente Medio.
De hecho, las compras de insumos por parte de las fábricas crecieron al mayor ritmo desde 2021, y los inventarios alcanzaron niveles récord en casi dos décadas -salvo la crisis arancelaria de 2025-.
TENSIONES CADENA DE SUMINISTRO
Por otra parte, las tensiones en las cadenas de suministro volvieron a intensificarse en junio. Los tiempos de entrega se alargaron al mayor ritmo desde agosto de 2022. Aunque la inflación de los costes de los insumos se moderó ligeramente respecto a mayo, se mantiene en niveles históricamente elevados, lo que sigue trasladándose a los precios finales, especialmente en el sector servicios.
En el mercado laboral, la tendencia continúa siendo negativa. El empleo cayó por segundo mes consecutivo y acumula tres descensos en los últimos cuatro meses. La destrucción de empleo fue especialmente intensa en la industria, donde los recortes alcanzaron su mayor nivel desde la pandemia, reflejando la prioridad de las empresas por contener costes.
Pese a este escenario, las expectativas empresariales muestran cierta mejora. Las previsiones de producción para el próximo año alcanzaron su nivel más alto desde febrero, apoyadas en la esperanza de una moderación de las presiones inflacionarias y una reducción de las tensiones geopolíticas.
Sin embargo, la confianza empresarial se mantiene por debajo de los promedios históricos, lastrada por la incertidumbre derivada de la guerra en Oriente Medio y de políticas comerciales como los aranceles.
OPTIMISMO RESPECTO A ORIENTE MEDIO
En opinión del economista jefe de Negocios de S&P, Chris Williamson, las noticias más positivas procedentes de Oriente Medio "han contribuido a restaurar parte de la confianza entre las empresas estadounidenses" aunque el ritmo general de crecimiento económico sigue siendo "relativamente débil" en comparación con el observado a principio con el observado antes del conflicto.
El experto señaló que el sector servicios continúa creciendo a un ritmo "especialmente moderado", lo que "refleja la resistencia de los clientes ante los altos precios. "Aunque hay mejores noticias en el sector manufacturero, seguimos preocupados, ya que el crecimiento de las fábricas continúa estando impulsado temporalmente por la acumulación de inventarios ante el temor a problemas de suministro", destacó.
Por último, señaló que "lo más preocupante" fue la nueva caída del empleo, especialmente en el sector manufacturero. "Los recortes de empleo en las fábricas se sitúan en su nivel más alto desde 2009 si se excluye la pandemia, lo que refleja preocupaciones sobre la sostenibilidad del reciente repunte de la demanda, junto con preocupaciones por el aumento de los costes de las materias primas", sentenció.
