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Consejo General de Economistas de EspañaCONSEJO GENERAL DE ECONOMISTAS DE ESPAÑA

"Aun habiendo muchos datos que comentar, me quedaría con que en síntesis, el principal riesgo que perciben los economistas es la estanflación, casi un 64% de nuestros colegas lo consideran probable o muy probable. A ello se añaden la preocupación por las barreras comerciales sobre las exportaciones y unos obstáculos a la inversión concentrados en factores internos. Un diagnóstico que de nuevo nos llama a reclamar mayores dosis de estabilidad y certidumbre para sostener la inversión, entre otras prioridades".

Es la afirmación que ha realizado el presidente del Consejo General de Economistas de España, Miguel Vázquez Taín, durante la presentación de los resultados del Barómetro Económico correspondiente al primer semestre de 2026, elaborado a partir de las respuestas de 594 economistas colegiados de toda España.

En el ámbito nacional, el 60% de los economistas considera que la economía española ha empeorado respecto a hace seis meses, frente al 57,8% del semestre anterior. Las percepciones de mejora descienden hasta el 12%, mientras que el índice de evolución económica reciente de España pasa de -62,5 a -66,8 puntos.

Y las expectativas para los próximos seis meses también empeoran: el 64,3% anticipa un deterioro de la economía nacional y el índice de expectativas económicas desciende de -67,7 a -72,9 puntos.

Así, Salvador Marín-Hernández durante la presentación del barómetro ha explicado que "el estudio refleja una economía que mantiene cierto crecimiento, pero con unas expectativas muy condicionadas por tres factores que se retroalimentan, como son inflación, energía e incertidumbre geopolítica internacional y nacional. Esa combinación explica que los economistas mantengan su valoración de riesgos y que la confianza sobre la economía nacional se vaya debilitando barómetro tras barómetro, y mostrando además, un efecto contagio con más fuerza que en ediciones anteriores a los ámbitos autonómico y provincial".

En las comunidades autónomas, la estabilidad pierde peso en las expectativas. Las respuestas que anticipan empeoramiento aumentan del 38,5 % al 44,2 %, mientras que las expectativas de mejora apenas varían. El índice de expectativas económicas autonómicas cae de -26,4 a -32,3 puntos.

A nivel provincial se observa una evolución similar. La proporción de economistas que espera un empeoramiento aumenta del 39,4 % al 44,6 %, mientras que el índice de expectativas provinciales desciende de -29,3 a -36,2 puntos.

En el plano personal, la estabilidad sigue siendo la respuesta dominante. El 62,6 % de los economistas considera que su situación económica personal sigue igual que hace seis meses. Las expectativas personales mejoran ligeramente respecto al semestre anterior, aunque permanecen en terreno negativo.

El Barómetro refleja también un deterioro significativo de las expectativas de ahorro. Las respuestas que anticipan dificultades para ahorrar se sitúan en el 44,8%, mientras que las expectativas de ahorro descienden hasta el 23,1%. Además, aumenta de forma notable el porcentaje de quienes responden "no lo sé", hasta el 32,1%, lo que apunta a una mayor incertidumbre sobre la capacidad de ahorro en los próximos seis meses.

El estudio muestra igualmente, un desplazamiento de la preocupación hacia el coste energético. A escala nacional, la presión fiscal continúa siendo el factor que más afecta a la competitividad, con un 72,9% de respuestas en la categoría "afecta mucho", seguida muy de cerca por el precio de la energía (72,1%) y los costes salariales (69,8%).

Sin embargo, en los ámbitos autonómico y provincial el precio de la energía pasa a ocupar la primera posición como factor limitante de la competitividad. En las comunidades autónomas alcanza el 65,7% y en el ámbito provincial el 66,2%, por delante de los costes salariales y de la presión fiscal.

RIESGO DE ESTANFLACIÓN

Entre las cuestiones analizadas en esta edición del Barómetro destaca la percepción de riesgo de estanflación. El 63,9% de los economistas asigna una probabilidad alta o muy alta a que la economía española registre durante el resto de 2026 un escenario de bajo crecimiento con inflación por encima del objetivo del 2%.

Esta percepción se produce en un contexto en el que las previsiones macroeconómicas continúan proyectando crecimiento para 2026, en una horquilla aproximada entre el 2,2% y el 2,4%, mientras que el IPC general se sitúa en el 3,2%, por encima del objetivo marcado por el Banco Central Europeo.

Esto puede explicarse el efecto de los precios sobre la renta disponible. El encarecimiento de productos de consumo cotidiano, especialmente alimentos, energía y transporte, reduce la capacidad de respuesta de las familias ante nuevos shocks. A ello se suma el peso de la vivienda y de los alquileres, que absorben una parte relevante de los ingresos.

En relación con la inversión empresarial, los economistas sitúan como principal obstáculo la incertidumbre política y el cambio regulatorio, con un 37% de las respuestas. En segundo lugar, aparecen los costes laborales y dificultades asociadas, con un 29%, seguidos por los tipos de interés y las condiciones financieras, con un 16%.

En conjunto, el Barómetro refleja una economía que mantiene capacidad de crecimiento, pero con expectativas muy condicionadas por la inflación, la energía, la incertidumbre geopolítica y el marco regulatorio.

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