
China ha dado a conocer este miércoles la cifra de inflación industrial, que ha escalado en mayo a su nivel más alto en casi cuatro años. En concreto, el índice de precios al productor ha subido un 3,9%, la cota más elevada desde julio de 2022, por encima de la previsión del consenso de economistas, que esperaban un 3,8%, y escalando considerablemente desde el 2,8% de abril, según los datos publicados por la Oficina Nacional de Estadística.
¿La razón? Pues la inflación industrial china se ha visto impulsada, por un lado, por el alza de los costes de las materias primas debido a la guerra en Irán, y por el otro, por el auge de la inversión en inteligencia artificial (IA). Todo ello ha actuado como un cóctel perfecto que ha sacado a la economía del gigante asiático de su racha deflacionaria más larga en décadas.
En concreto, el conflicto en Oriente Medio ha provocado que se restrinja el tráfico a través del estrecho de Ormuz, interrumpiendo los flujos de energía y materias primas. De esta forma, los precios de compra de combustible y energía por parte de las fábricas aumentaron un 10% interanual en mayo, frente al 4,4% de abril. Y los costes de los materiales y cables de metales no ferrosos se dispararon un 22%.
Pero además, de las materias primas, los precios mayoristas también se han aumentado por la creciente demanda de capacidad de procesamiento para inteligencia artificial, lo que ha elevado los precios de los equipos tecnológicos y los semiconductores.
"La aceleración de la electrificación, la mayor adopción de la IA y el aumento de la demanda de computación impulsaron los precios de los metales no ferrosos, la maquinaria eléctrica y el hardware informático", ha dicho Dong Lijuan, jefa de estadística de la Oficina Nacional de Estadística (NBS), en un comunicado.
Los expertos de ING han valorado lo ocurrido con la inflación industrial, y creen que "es probable que esto se traslade a otros precios en los próximos meses". En su opinión, "muchos productores que operan con márgenes reducidos no tendrán más remedio que trasladar el coste a los consumidores".
EL IPC, EN EL 1,2%
Por su parte, el Índice de Precios al Consumo (IPC) de China se situó por debajo de las estimaciones del consenso. En el quinto mes del año la inflación aumentó un 1,2% respecto al año anterior, mientras que el consenso esperaba un aumento del 1,3%. En términos mensuales, la inflación disminuyó un 0,1% con respecto a abril.
El IPC subyacente, que excluye los volátiles precios de los alimentos y la energía, creció un 1,1% en mayo con respecto al año anterior, una ligera disminución con respecto al aumento del 1,2% registrado en abril. Los precios de los alimentos disminuyeron un 1,7% interanual, mientras que los precios de la gasolina para el consumidor aumentaron un 23,5%.
"La inflación se ha mantenido en o por encima del 1% durante los últimos cuatro meses y en terreno positivo durante ocho meses consecutivos, lo que sugiere que la tendencia de reflación se está consolidando", explican los analistas de ING, que no esperan que haya efectos inflacionarios de segunda ronda en China.
Según dicen, esto ocurre "cuando el impacto de los salarios más altos en respuesta a los aumentos iniciales de precios lleva a que los trabajadores exijan salarios más altos, las empresas suban los precios para mantener la rentabilidad y se genere una espiral inflacionaria entre salarios y precios".
No obstante, en el banco holandés no creen que vaya a suceder, dadas las altas cifras de desempleo juvenil, y también porque afirman que muchos trabajadores "están más preocupados por conservar sus empleos ante los avances de la IA". En cualquier caso, dicen, "si se confirma, representa un riesgo al alza para nuestra previsión de inflación del 1,3% interanual".
En medio de todo esto, las bolsas de la región Asia-Pacífico han cerrado mayoritariamente a la baja este miércoles, impulsadas por la venta masiva de las acciones tecnológicas. Entre ellas destacan las caídas de la japonesa SoftBank, que se ha desplomado un 10%, al no haber logrado obtener al menos 6.000 millones de dólares mediante un préstamo con garantía respaldado por su participación en OpenAI.
Otras compañías niponas, como Advantest y Renesas Electronics, han caído un 3,8% y un 3,4%, respectivamente.
Y en Corea del Sur, el fabricante de chips de memoria SK Hynix se ha dejado más de un 8%, mientras que Samsung Electronics ha descendido un 7,45%. Entre las acciones taiwanesas, Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. (TSMC), el mayor fabricante de chips por contrato del mundo, ha caído un 2%.
Así las cosas, el Kospi de Corea del Sur se ha desplomado un 4,52% hasta 7.730,82 puntos, mientras que el Nikkei 225 de Japón ha caído un 1,89% y ha terminado en 64.179,27 enteros.
El índice Hang Seng de Hong Kong cotizaba un 0,77% a la baja en su última hora de negociación, y el CSI 300 de China continental ha perdido un 1,11%, situándose en 4.748,59 puntos.
El índice de referencia australiano S&P/ASX 200 ha bajado solo un 0,57%, hasta los 8.653,30 puntos.