
Los analistas de Goldman Sachs mantienen una visión optimista sobre las posibilidades de las bolsas mundiales, ya que recomiendan 'sobreponderar' la renta variable, gracias especialmente a "la inversión en inteligencia artificial (IA)".
"Bajo nuestro escenario macroeconómico central de normalización de la inflación y de un continuo crecimiento sólido de los beneficios empresariales, impulsado por la inversión en inteligencia artificial (capex en IA), seguiríamos aprovechando cualquier corrección del mercado para comprar en los próximos meses", detallan los estrategas del banco estadounidense.
En este sentido, explican que su indicador de apetito por el riesgo "ha comenzado a recuperarse", al tiempo que "el sentimiento de los inversores ha recibido un impulso adicional tras conocerse la noticia de un acuerdo de paz provisional entre Estados Unidos e Irán".
Esta mejora del apetito por el riesgo desde "niveles muy elevados hacia niveles más neutrales", explican, "suelen reducir el riesgo de correcciones". Además, apuntan que "el renovado optimismo de los inversores en torno a una reanudación del flujo de petróleo a través del Estrecho de Ormuz podría favorecer una revalorización más sostenida de los mercados bajo un escenario de 'Goldilocks'".
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Con este pronóstico, los expertos de Goldman Sachs mantienen una postura 'neutral' desde una perspectiva táctica en su asignación de activos, aunque siguen siendo "moderadamente favorables al riesgo a un horizonte de 12 meses". Por clases de activos, sobreponderan la renta variable, adoptan una posición neutral en bonos y materias primas e infraponderan el crédito.
Sin embargo, alertan de que "los mercados energéticos ya han experimentado una importante corrección en sus precios y la inflación podría ser más persistente a corto plazo, lo que podría limitar nuevas reducciones en los tipos de interés".
EL PODER DE LA IA
El optimismo de Goldman Sachs sobre la renta variable se debe principalmente a las empresas de IA, que están "consolidando un superciclo de inversión de capital".
"La revolución de la IA está generando un nuevo motor de crecimiento e inversión del sector privado. Al mismo tiempo, un mayor enfoque en la seguridad energética y la geopolítica está desencadenando un aumento sincronizado de la inversión pública. Las cadenas de suministro se están reconfigurando para aumentar su resiliencia, incrementando la intensidad de capital y aumentando estructuralmente los costos, a medida que el ciclo pasa de un crecimiento con bajo consumo de capital a una expansión intensiva en capital", anticipan.
En este sentido, recuerdan que solo en EEUU, las empresas del S&P 500 han reportado un crecimiento interanual del gasto en capital del 38% en el primer trimestre del año, frente a un incremento del 1% en recompras de acciones, lo que ven como "un cambio significativo con respecto a la tendencia observada durante la década y media posterior a la crisis financiera, cuando las empresas generalmente eran recompensadas por las recompras de acciones, pero no por el gasto en capital".
"En lo que va del año, las estimaciones consensuadas del gasto de las cinco mayores compañías han aumentado en alrededor de 80.000 millones de dólares, hasta aproximadamente 755.000 millones de dólares, un 80% más que hace un año", agregan.
No obstante, este incremento de los planes de gasto ha hecho que "los inversores comenzaran a cuestionar si estas empresas podrían mantener la alta rentabilidad de la inversión y los márgenes alcanzados en la década anterior, especialmente con el gasto de capital reduciendo cada vez más el flujo de caja libre".
Además, la confianza en la capacidad de las 'Siete Magníficas' para superar consistentemente al resto del mercado estadounidense "ha comenzado a ponerse en duda, lo que ha provocado una caída en la correlación de las acciones y una menor valoración".
"El bajo rendimiento del sector tecnológico está empezando a generar atractivas oportunidades de valoración para los inversores. Al mismo tiempo, se ha producido una reevaluación del sector de semiconductores, que ha experimentado un fuerte aumento en su rendimiento relativo ante una demanda aparentemente insaciable de capacidad de procesamiento", indican.
De cara al futuro, los expertos del banco anticipan "un menor crecimiento agregado en los mercados a nivel de índice, pero una mezcla más diversa de ganadores y perdedores relativos en distintas geografías, sectores y factores", lo que significa que "los inversores probablemente tendrán mayores perspectivas de generar alfa y más oportunidades para mejorar la rentabilidad ajustada al riesgo mediante la diversificación".
Como estrategia de inversión, reiteran su preferencia por apostar por aquellas empresas que "se benefician de una aceleración en el 'capex'".
