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Los mercados dan por hecho que el Banco Central Europeo (BCE) subirá los tipos de interés en su reunión de junio y el euríbor reacciona en consecuencia. El índice hipotecario mantiene su tendencia alcista y cierra mayo en máximos de los últimos 20 meses.

En concreto, el euríbor firma en el quinto mes del año su tercer incremento consecutivo, hasta el 2,804%.

Cabe recordar que 2026 comenzó con el índice en el 2,245%, poniendo fin a una racha de cinco meses seguidos al alza. En febrero se apuntó otra ligera bajada, al 2,221%, pero en marzo recuperó la senda alcista, escalando al 2,565%, y en abril, la tasa de referencia a la que están referenciadas la mayoría de hipotecas a tipo variable de España se colocó en el 2,747%.

En un contexto marcado por el conflicto en Oriente Medio y su impacto en la inflación, todo apunta a que el BCE anunciará el próximo 11 de junio que sube los tipos de interés con el objetivo de intentar combatir la evolución de los precios en la eurozona.

Como explica el analista hipotecario de HelpMyCash, Miquel Riera, el estallido del enfrentamiento, a finales de febrero, disparó el precio tanto del petróleo como del gas y, por lo tanto, el coste de la vida también subió: "Los mercados prevén que el BCE subirá sus tipos de interés en su próxima reunión de junio para, precisamente, combatir el incremento de la inflación", con lo que la actual tendencia al alza del euríbor "se produce porque el índice se está adelantando a los próximos movimientos" del organismo.

"En las próximas semanas, la noticia no estará tanto en el euríbor, sino en si el BCE decide finalmente mover ficha, después de meses amenazando con subir los tipos. De hecho, el mercado ha empezado a descontar una subida de 25 puntos básicos en la próxima reunión", añaden en el comparador Kelisto.

"En sus valoraciones, el mercado se está fijando en dos puntos principales: por un lado, el hecho de que el conflicto en Irán se haya alargado, lo que está repercutiendo en la propia economía de la zona euro. Por otro lado, el BCE ha adoptado una postura de data-dependent (basada en datos), lo que implica tomar su decisión en función de los datos macro que tenga hasta justo antes de la reunión. Y estos, actualmente, apuntan a una inflación pegajosa en el 3% para este año, según las estimaciones de la mayoría de actores económicos, lo que está muy por encima del objetivo y obligaría a actuar al organismo".

Así lo apunta su portavoz de Finanzas Personales, Pedro Ruiz, que cree que "la buena noticia es que el indicador parece haberse estabilizado en los niveles actuales, alejando la posibilidad de subidas verticales por encima del 3% que llegó a vaticinarse en los meses anteriores".

El BCE se mueve en un equilibrio delicado, según manifiesta Pablo Vega, experto en finanzas de Roams, pues "necesita evitar que la inflación vuelva a enquistarse, pero sin que una subida de tipos termine enfriando aún más una economía europea que ya da señales de desaceleración". Por ello, considera que "mientras la presión energética siga presente, al euríbor le va a costar bajar de forma clara".

Por su parte, para Riera, a priori, la subida de tipos de junio no debería impactar en el futuro valor del euríbor, porque su tendencia al alza ya la refleja, "pero si no se resuelve el conflicto en Oriente Medio y la inflación sigue disparada, es posible que se produzcan nuevos movimientos del BCE y que el índice escale aún más".

En su escenario más pesimista, cree que el euríbor podría cerrar el año en el 2,9% o por encima, sin descartar valores superiores al 3%. "Ahora bien, si los actores del conflicto llegan pronto a un acuerdo y la inflación se relaja, es probable que el valor de este índice se modere y que recupere niveles parecidos a los registrados antes de que se iniciara el enfrentamiento (en torno al 2,3%)", matiza.

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