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Petroleros en el estrecho de Ormuz.Nikita Nikitin via Pixabay

El petróleo cae con muchísima fuerza este lunes, con el Brent hundiéndose un 5,6% y amenazando con perder los 91 dólares, mientras que el West Texas sigue su estela y ya cotiza por debajo de los 85 dólares a estas horas de la mañana.

Los movimientos del 'oro negro' están condicionando completamente la operativa diaria en las bolsas. Apenas un puñado de valores caen en el Ibex 35, siendo, precisamente, la petrolera Repsol el valor más afectado por este desplome del crudo, ya que en estos momentos se deja casi un 3%. En el lado positivo, valores sensibles a las variaciones de los precios del petróleo como IAG, Aena o las acereras lideran las alzas en el mercado español.

Las caídas se producen después de que se haya publicado que Irán podría suspender sus ataques mientras Estados Unidos mantenga su actual pausa en las hostilidades. "Si cesan los ataques, Irán también detendrá sus operaciones. Ese mensaje ya ha sido transmitido a Estados Unidos", reconoció un portavoz iraní, según declaraciones recogidas por la agencia 'Reuters'.

Por su parte, 'Axios' informa que el presidente estadounidense Donald Trump decidió decidido el pasado viernes no continuar con la campaña de ataques contra Irán tras las recomendaciones del Comando Central (CENTCOM, por sus siglas en inglés) del Ejército norteamericano. A su vez, el embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, declaró en el programa 'Fox News Sunday' que Trump decidió no continuar con los ataques para permitir que continuaran los esfuerzos diplomáticos.

En la misma línea, 'The New York Times' publicó durante el fin de semana un informe en el que el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, advertía al presidente de que una mayor escalada seguía siendo posible, pero que agotaría peligrosamente las reservas de misiles interceptores del CENTCOM.

"Esto dejaría a las aproximadamente diecinueve bases estadounidenses repartidas por Oriente Medio aún más expuestas de lo que ya están, por no hablar de las infraestructuras de los aliados del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y del impacto sobre las prioridades defensivas de Estados Unidos en el Pacífico y otras regiones", destacan los analistas de Rabobank.

Por otro lado, un equipo negociador de Omán se habría reunido con sus homólogos en Teherán para discutir los preparativos necesarios para reabrir el estrecho de Ormuz. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Baqaei, afirmó que las conversaciones habían sido "útiles" y que se habían logrado avances, aunque precisó que, por el momento, no había ningún cambio en la situación del estrecho de Ormuz, sin olvidar que cualquier acuerdo alcanzado entre Irán y Omán tendría que ser aceptado también por Estados Unidos.

Sea como fuere, Rabobank advierte que, pese a estos avances, la guerra no ha terminado y, tanto desde la perspectiva de la seguridad energética como desde la de los mercados financieros, "estamos lejos de haber superado los riesgos". De hecho, medios como 'The Wall Street Journal' informan de un aumento de las represalias entre Arabia Saudí y los hutíes.

Los ataques del grupo armado yemení contra infraestructuras de Saudi Aramco en el estratégico puerto de Yanbu —la principal salida al mar Rojo para las exportaciones saudíes de petróleo— se produjeron después de que los hutíes anunciaran la semana pasada que los puertos saudíes del mar Rojo quedarían sometidos a un bloqueo, amenazando aún más el suministro de crudo hacia Asia.

Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró que la guerra continuará hasta que el régimen iraní caiga o renuncie a sus aspiraciones nucleares. También empieza a hacerse más evidente la consolidación de un bloque antiiraní. 'Al Jazeera' informa de que el presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, busca un acuerdo de seguridad con Israel que, al parecer, incluiría a varios países más y contemplaría medidas para frenar el flujo de armas hacia Hezbolá en el Líbano.

"Un acercamiento entre los Estados del Golfo e Israel abre la posibilidad de contar con cadenas de suministro menos vulnerables en el futuro, en las que Irán pierda parte de su capacidad de influencia sobre la economía mundial. Sin embargo, ese escenario sigue dependiendo de numerosas incógnitas y no resuelve los problemas inmediatos", apunta Rabobank.

¿SE INFRAVALORAN LOS RIESGOS?

Los expertos de XTB creen que el mercado comienza a preguntarse si la prima de riesgo geopolítica está reflejando realmente el deterioro de la oferta mundial o si, por el contrario, sigue infravalorando el impacto que podría tener una prolongación del conflicto.

A diferencia de episodios anteriores, explican, las tensiones llegan en un momento en el que los colchones de seguridad son mucho más reducidos, pues las reservas mundiales de crudo se han ido agotando durante los últimos meses y las interrupciones del suministro ya no afectan únicamente a Irán.

"Las sanciones a Rusia, la menor capacidad exportadora de China, las limitaciones en el refino y las amenazas sobre rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz o Bab el-Mandeb han reducido significativamente el margen de maniobra del mercado", destaca XTB.

Por el momento, añaden estos analistas, el Brent continúa lejos de los niveles que históricamente han provocado una recesión global, pero el riesgo, subrayan, "no debe medirse únicamente por el precio del barril". Y es que la fuerte ampliación de los 'spreads' en la curva de futuros refleja que el mercado está dispuesto a pagar una prima cada vez mayor por disponer de petróleo de forma inmediata, una señal "típica de un mercado con escasez física de oferta y no solo de un aumento de la incertidumbre".

"En este contexto, el sector energético continúa actuando como uno de los principales beneficiados del entorno actual. Petroleras integradas y compañías ligadas al refino mantienen un escenario favorable gracias al encarecimiento del crudo y a unos márgenes que siguen en niveles elevados", destacan.

No obstante, si el conflicto se prolonga y los precios continúan aumentando, también crecerá la presión política sobre la Administración Trump para contener el precio de los combustibles antes de las elecciones de mitad de mandato, un factor que podría incrementar la volatilidad del sector durante los próximos meses.

"En tal escenario, las acciones energéticas estadounidenses se verían afectadas, pero habría ganadores entre las refinerías y los productores de energía fuera de Estados Unidos, como en Canadá, Brasil, Australia, el Reino Unido o Noruega", sentencia XTB.

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