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Las bolsas vuelven a mirar de reojo a los riesgos que pueden romper la calma de los últimos meses. Pero, mientras crece el temor a una posible corrección, la historia lanza un mensaje nítido: las grandes caídas del mercado han terminado siendo, en numerosas ocasiones, una oportunidad para quienes mantuvieron la sangre fría.

Ese es el principal argumento que defiende Trevor Jennewine, analista de The Motley Fool. Su tesis no pasa por negar los riesgos que afronta Wall Street, sino por recordar que intentar anticipar el próximo desplome o adivinar el suelo del mercado ha sido históricamente una estrategia mucho menos rentable que aprovechar las correcciones.

EL PETRÓLEO, LOS TIPOS Y LAS ELECCIONES ENCIENDEN LAS ALARMAS

El informe identifica varios factores que podrían aumentar la volatilidad en los próximos meses. El primero es el fuerte repunte del petróleo. Los futuros del West Texas Intermediate (WTI) y del Brent registraron una subida cercana al 13% en la semana finalizada el 17 de julio, un movimiento que podría trasladar nuevas presiones inflacionistas a la economía.

Según el análisis, ese escenario incrementa la posibilidad de que la Reserva Federal vuelva a subir los tipos de interés este mismo año. "La presión inflacionista hace más probable que la Fed gire hacia un ciclo de subidas de tipos", sostiene Jennewine, que recuerda el comportamiento histórico del mercado en episodios similares.

La incertidumbre política añade un segundo foco de preocupación. El autor explica que los años de elecciones legislativas en Estados Unidos suelen venir acompañados de mayores caídas bursátiles, ya que la pérdida habitual de escaños por parte del partido que ocupa la Casa Blanca genera dudas sobre la agenda política del presidente.

LO QUE DICEN CUATRO DÉCADAS DE HISTORIA

El mercado teme el futuro, pero el informe dirige la mirada hacia el pasado. En los últimos cuarenta años, la Reserva Federal ha iniciado nueve ciclos de endurecimiento monetario. Tras la primera subida de tipos de cada uno de ellos, el S&P 500 llegó a caer una media del 10% durante los tres meses siguientes, mientras que el Nasdaq Composite registró descensos medios del 12%, entrando habitualmente en territorio de corrección.

Los años de elecciones de mitad de mandato tampoco invitan al optimismo. En ese contexto, el S&P 500 sufrió caídas medias del 17%, mientras que el Nasdaq llegó a retroceder un 24%, según los datos recogidos por el informe.

EL ERROR QUE MÁS CARO PUEDE SALIR

Sin embargo, el estudio sostiene que el mayor riesgo para muchos inversores no es la corrección en sí, sino la reacción ante ella.

Jennewine insiste en que tratar de anticipar el momento exacto para vender y recomprar acciones rara vez funciona. Para respaldar esa idea recurre a un dato de JPMorgan especialmente ilustrativo: "En los últimos 20 años, siete de las diez mejores sesiones bursátiles se produjeron dentro de los quince días posteriores a las diez peores".

Para el equipo de estrategia global del banco, ese comportamiento pone de manifiesto el riesgo de abandonar el mercado durante episodios de fuerte volatilidad y perder posteriormente parte del rebote.

CUANDO LAS CAÍDAS ACABAN SIENDO UNA OPORTUNIDAD

La estadística vuelve a ofrecer una lectura favorable para quienes mantienen una visión de largo plazo. Durante la última década, el S&P 500 ha sufrido seis correcciones, dos de las cuales terminaron convirtiéndose en mercados bajistas. Aun así, tras cerrar por primera vez en territorio de corrección, el índice obtuvo una rentabilidad media del 18% durante el año siguiente y del 40% en los dos años posteriores.

El comportamiento del Nasdaq resulta incluso más llamativo. El índice tecnológico atravesó nueve correcciones en ese mismo periodo, cuatro de ellas convertidas posteriormente en mercados bajistas. Sin embargo, después de su primer cierre en corrección registró una subida media del 21% durante los doce meses siguientes y acumuló un avance del 39% en los dos años posteriores.

"Las correcciones bursátiles son inevitables", concluye Jennewine. Su mensaje, sin embargo, no es una invitación a ignorar los riesgos, sino a recordar que la historia ha castigado con frecuencia a quienes actuaron movidos por el miedo.

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