
- -1.395,842$
- -2,20%
Jornada de mucha tensión en el mercado de las criptomonedas. El bitcoin (BTC) cae alrededor de un 2% y pone en peligro los 62.000 dólares, mientras que el ethereum (ETH) hace lo propio y se aleja de los 1.800 dólares. El resto de las 'altcoins' también retrocede con fuerza después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, haya dado por "terminado" el alto el fuego con Irán tras los últimos ataques cruzados en el estrecho de Ormuz.
Las declaraciones de Trump se producen después de varios bombardeos que comenzaron este lunes, cuando Teherán atacó dos buques vinculados a Qatar y Arabia Saudí. En respuesta, EEUU bombardeó más de 80 objetivos en Irán, una ofensiva que la Guardia Revolucionaria iraní ha respondido con ataques sobre Baréin y Kuwait.
"Es una pregunta interesante. Para mí, sí, se ha terminado. No quiero tratar nunca más con ese montón de basura (Irán). Están liderados por gente enferma, salvaje, violenta. Para mí es una pérdida de tiempo tratar con ellos, son unos mentirosos, están locos", afirmó el mandatario durante una rueda de prensa al inicio de la cumbre de la OTAN que se celebra este miércoles en Ankara (Turquía).
Con todo, Trump ha dicho que no se opondrá a que sus "magníficos negociadores" sigan "hablando" con su contraparte iraní, aunque no cree que vayan a tener demasiado éxito. "Toda mi vida ha sido hacer acuerdos... He tenido mucho éxito en la vida, todo lo que he hecho ha sido un éxito. Pero estos (los iraníes) son unos mentirosos, unos enfermos. No me gustan. Les vamos a desnuclearizar, porque están locos", ha proseguido.
Estos acontecimientos han disparado los precios del petróleo, los cuales estaban ya bastante lejos de los 100 dólares que llegaron a alcanzar en los momentos más crudos de la guerra, y han golpeado con dureza a los activos de riesgo en las distintas bolsas mundiales. Aunque los precios habían bajado en las últimas semanas, las expectativas de inflación han seguido aumentando, especialmente en Estados Unidos (alcanzaron en junio su nivel más alto desde 2023), alimentando los temores a que la Reserva Federal (Fed) tenga que subir los tipos de interés este año.
Unos tipos de interés más elevados dificultan que los inversores abandonen la rentabilidad de activos considerados seguros, como los bonos, para apostar por activos de mayor riesgo, como las criptomonedas. En estos momentos, los datos de la herramienta FedWatch de CME muestran que el consenso de mercado otorga un 38% de probabilidad a que haya una pausa y más de un 45% a que se suban los tipos al menos una vez en lo que queda de 2026.
Estas caídas podrían lastrar la aparente mejora de las criptomonedas en los primeros compases de julio tras un junio nefasto. Este renovado apetito por el riesgo se había visto reflejado en los flujos de entrada en los fondos cotizados (ETF, por sus siglas en inglés), que ayer consiguieron registrar su tercer día consecutivo de entradas netas por primera vez en ocho semanas.
En concreto, los ETF de bitcoin al contado registraron entradas netas de 21,44 millones de dólares el lunes, según datos de SoSoValue, elevando el acumulado de estos tres días por encima de los 500 millones de dólares. Con todo, los expertos advierten que, en otras ocasiones similares este año, el interés comprador terminó debilitándose. La verdadera prueba para el capital institucional, dicen, llegará con la reunión de la Reserva Federal prevista para finales de julio y con la publicación de los datos de inflación que se conocerán la semana que viene.
Asimismo, las caídas que continúa experimentando la tecnología también pesan sobre los criptoactivos. Los resultados de Samsung no fueron lo suficientemente positivos para el mercado, circunstancia que ha provocado que los principales fabricantes de semiconductores lleven dos sesiones cayendo con ganas ante el renovado temor de que el gasto en inteligencia artificial (IA) pueda ser excesivo y difícil de rentabilizar.
Aunque las criptomonedas también forman parte del entorno de activos de riesgo influido por la IA, algunos analistas destacan que la mayor profundidad y liquidez de este mercado ha permitido absorber la presión macroeconómica sin las ventas forzadas que han afectado a la renta variable, especialmente la de origen asiático.

