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Kevin Warsh, nuevo presidente de la Fed.Federal Reserve/UPS

'Las malas noticias son buenas noticias'. Esta célebre frase resume el sentir actual del mercado tras la publicación de un débil informe de empleo en EEUU que reduce la presión sobre la Reserva Federal (Fed) y rebaja las expectativas de una subida de los tipos de interés.

"El dato laboral estadounidense introduce un elemento de alivio. Si el mercado estaba preocupado por la posibilidad de nuevas subidas de tipos, un dato de empleo más débil y revisiones negativas en los informes anteriores reducen esa presión. Después de un primer discurso de Kevin Warsh bastante agresivo en materia de tipos de interés, aunque interesante por su defensa de la independencia de la Fed, ahora podríamos estar entrando en una fase en la que se llame algo más a la calma", valora Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad.

Y es que el mercado laboral de EEUU ha creado tan solo 57.000 nuevos puestos de trabajo en junio, muy por debajo de los 129.000 empleos del mes anterior (revisados a la baja desde 172.000) y de los 110.000 esperados por el consenso.

En este sentido, y aunque un informe de empleo decepcionante no es precisamente una buena noticia, sí ayuda a relajar uno de los principales focos de tensión de las últimas semanas: la posibilidad de que la Fed tuviera que aplicar subidas de tipos más agresivas de lo esperado.

"Se trata de un informe 'Goldilocks' para la Fed y para los mercados. Permitirá disponer de más tiempo para evaluar la situación a medida que se conozcan nuevos datos. También debería aliviar parte de las expectativas del mercado sobre subidas inminentes de los tipos de interés", afirma Tiffany Wilding, economista de Pimco.

De hecho, tal y como asegura Bret Kenwell, analista de mercados de eToro en EEUU, "la Fed, con su nueva composición, ha estado mostrando una postura firme respecto a la inflación, y un mercado laboral más fuerte solo habría exacerbado la situación. El informe no indica problemas urgentes en el mercado laboral, pero sí modera un poco el panorama".

Esto podría reorientar el debate hacia el doble mandato del banco central -equilibrar la inflación con el empleo- en lugar de obligar a los responsables políticos a centrarse casi exclusivamente en las presiones inflacionarias.

"La clave está en que el equilibrio de preocupaciones puede empezar a cambiar. En las últimas semanas, el foco había estado en la inflación y en la necesidad de controlarla. Pero, al hilo de los últimos acontecimientos geopolíticos, la posibilidad de un final definitivo de la crisis en Irán y la bajada del precio del petróleo, las presiones inflacionistas pierden algo de fuerza. Con un dato de empleo como el actual, el crecimiento puede empezar a tomar más protagonismo en el análisis de mercado", afirma Del Pozo.

En este sentido, para este estratega, "los primeros pasos de Warsh parecen confiables. En primer lugar, ha marcado independencia respecto a la Casa Blanca. Parece claro que no va a ser el hombre de Trump en la Fed, sino una persona con una capacidad técnica muy alta".

Por ello, para David Kohl, economista jefe de Julius Baer, "esta reevaluación del estado del mercado laboral estadounidense aumenta nuestra confianza en que la Fed mantendrá los tipos de interés sin cambios al menos hasta 2027, especialmente cuando la bajada de los precios del petróleo permita que la inflación disminuya".

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