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Los mercados siguen mirando a la inteligencia artificial como el gran motor del ciclo alcista. Pero ¿qué ocurriría si ese relato empezara a resquebrajarse? Para Bret Jensen, analista de Seeking Alpha, el próximo mercado bajista no llegará por sorpresa, sino precedido por una cadena de señales que ya empiezan a dibujarse.

Su tesis combina riesgos tecnológicos, financieros y macroeconómicos. Ninguno de ellos garantiza por sí solo un cambio de tendencia, pero el autor sostiene que la coincidencia de varios podría convertirse en el detonante de una corrección mucho más profunda en la bolsa estadounidense.

LA IA PODRÍA PASAR DE MOTOR A PROBLEMA

La primera alerta del analista apunta directamente a OpenAI. Jensen recuerda que los cinco grandes 'hyperscalers' prevén destinar alrededor de 700.000 millones de dólares en inversión en capital durante 2026, una cifra que, según el análisis, representó alrededor del 70% del crecimiento del PIB estadounidense en el primer trimestre.

Sin embargo, considera que la sostenibilidad de ese ciclo de inversión depende en buena medida del éxito comercial de OpenAI y Anthropic.

En el caso de OpenAI, destaca que la compañía perdió dinero a un ritmo muy elevado en 2025, que afronta una competencia creciente de modelos más baratos y que ha visto cómo los usuarios mensuales de ChatGPT han dejado de crecer con la intensidad anterior.

Todo ello podría debilitar la narrativa que ha impulsado gran parte del entusiasmo inversor en torno a la inteligencia artificial.

ORACLE Y LOS SEMICONDUCTORES, LOS SIGUIENTES DOMINÓS

Si OpenAI se debilita, Jensen cree que Oracle sería uno de los primeros afectados. El analista recuerda el acuerdo firmado entre ambas compañías y subraya que Oracle ha incrementado significativamente su deuda a largo plazo mientras su inversión en infraestructuras se ha disparado.

A ello añade el aumento del coste de asegurar su deuda mediante CDS como otra señal que merece seguimiento.

El siguiente paso de ese efecto dominó alcanzaría a los fabricantes de semiconductores. Tras el fuerte avance impulsado por la demanda de chips para inteligencia artificial, el índice Philadelphia Semiconductor (SOX) habría comenzado a perder impulso desde comienzos de junio.

Según el autor, un deterioro simultáneo de OpenAI y Oracle podría provocar una caída superior al 20% en el sector, suficiente para situarlo técnicamente en un mercado bajista.

El riesgo sería especialmente relevante porque los semiconductores representan actualmente alrededor del 20% de la capitalización del mercado estadounidense, cinco veces más que en 2020.

EL CRÉDITO PRIVADO TAMBIÉN ENTRA EN ESCENA

Más allá de la inteligencia artificial, Jensen identifica un segundo foco de preocupación en el mercado de crédito privado. El informe recuerda que Fitch situó los niveles de impago en fondos de crédito privado en el 6% durante abril y mayo, mientras estos vehículos mantienen una elevada exposición al sector del software.

El analista considera que las crecientes solicitudes de reembolso podrían obligar a vender activos y acelerar un proceso de ajuste en un segmento que hasta ahora ha permanecido relativamente alejado del foco mediático.

LA ECONOMÍA EMPIEZA A ENVIAR SUS PROPIAS ALERTAS

La última parte de la tesis se centra en la economía estadounidense. Jensen señala que las ejecuciones hipotecarias han alcanzado máximos de siete años tras la finalización de varios programas extraordinarios de apoyo ligados a la pandemia.

Al mismo tiempo, destaca que las solicitudes de quiebra bajo el Capítulo 11 por parte de pequeñas empresas aumentaron un 50% durante el primer semestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior.

Para el autor, ambos indicadores reflejan un deterioro económico que podría intensificarse en los próximos trimestres.

UNA CARTERA PREPARADA PARA UN CAMBIO DE CICLO

El experto reconoce que ninguno de estos acontecimientos garantiza la llegada de un mercado bajista. Pero considera que, con unas valoraciones exigentes, el margen para absorber nuevas decepciones es reducido.

Por ello mantiene aproximadamente una cuarta parte de su cartera en letras del Tesoro estadounidense a corto plazo con rentabilidades cercanas al 4%, mientras concentra el resto de sus posiciones en estrategias con opciones cubiertas y sectores con valoraciones más razonables.

CUANDO LOS RIESGOS SE ALIMENTAN ENTRE SÍ

Las grandes correcciones rara vez nacen de un único problema. La tesis de Jensen plantea precisamente esa idea: un relato de inteligencia artificial que pierde fuerza, un mercado de crédito más frágil y una economía que empieza a mostrar síntomas de desgaste podrían terminar alimentándose mutuamente.

No es una predicción, sino un mapa de riesgos. Y, para el autor, ese mapa merece ser vigilado de cerca.

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