
El sector privado de la eurozona regresó a territorio de crecimiento en julio, según el índice PMI. No obstante, aunque "se está observando un bienvenido resurgimiento" de la actividad económica, "la volatilidad del entorno geopolítico hace que aún esté por verse si las buenas noticias pueden durar".
"El hecho de que todas estas buenas noticias puedan mantenerse en los próximos meses depende en gran medida de la situación en Oriente Medio", señalan en S&P Global Market Intelligence.
El 'flash' del índice PMI compuesto de la actividad total de la zona euro, ajustado estacionalmente, registró 51,9 en julio, lo que supone una mejora frente a la lectura de 50 en junio, que indicó ausencia de cambios. El Índice reveló la primera expansión de la actividad total en cuatro meses, aunque el crecimiento fue modesto en general.
"Tras un segundo trimestre en gran medida estancado, se ha producido un cierto repunte en la demanda durante julio, que ha elevado el índice PMI a un nivel que indica un crecimiento del PIB a un ritmo trimestral razonablemente sólido (del 0,3%). Este resultado representa el mejor rendimiento desde el estallido de la guerra en Oriente Medio, gracias a que la industria manufacturera disfruta de su mayor auge de crecimiento desde principios de 2022 y el sector servicios está impulsado por una sólida recuperación de la actividad comercial tras tres meses de descenso", comentan.
En detalle, el aumento de la actividad total reflejó un renovado aumento en la actividad comercial del sector servicios y una expansión más rápida de la producción manufacturera. De hecho, el sólido crecimiento de la producción manufacturera observado en julio fue el más marcado desde marzo de 2022.
El aumento de la actividad total en julio coincidió con un renovado aumento de los nuevos pedidos, el primero en cinco meses. El ritmo de crecimiento, aunque modesto, fue el más rápido desde abril de 2023. Los nuevos pedidos de exportación (que incluyen el comercio dentro de la zona euro) siguieron a la baja, pero el ritmo de declive fue solo marginal y el menos pronunciado desde marzo de 2022.
En cuanto al empleo, haciéndose eco de la mejora coyuntural al inicio del tercer trimestre, se produjo el primer aumento del empleo en lo que va de 2026. No obstante, la tasa de creación de empleo fue apenas marginal, puesto que unas reducciones sostenidas de las plantillas en el sector manufacturero contrarrestaron el refuerzo del empleo registrado en el sector servicios.
El aumento de las plantillas contribuyó a que las empresas pudiesen mantenerse al día con sus cargas de trabajo, por lo que los pedidos pendientes volvieron a reducirse. Los participantes del panel del sector manufacturero de la zona euro no registraron cambios en su actividad de compra en julio, tras una caída marginal en junio. Las firmas que adquirieron insumos siguieron enfrentando intensos alargamientos en los plazos de entrega, aunque el último deterioro del desempeño de los proveedores fue el menos acusado desde poco antes del estallido del conflicto bélico en Oriente Medio en febrero.
La estabilidad de la actividad de compra y una reducción de los trastornos en las cadenas de suministro ayudaron a las firmas a expandir ligeramente sus stocks de insumos al principio del segundo semestre del año, poniendo fin a una secuencia de 41 meses de caída de los inventarios de materias primas. Mientras tanto, los stocks de productos terminados siguieron disminuyendo.
En lo referente a los precios, la tasa de inflación de los costes se desaceleró en julio y fue la más baja desde febrero pasado. Sin embargo, los precios pagados siguieron aumentando intensamente durante este mes. El atenuado ritmo de inflación reflejó un aumento más débil de los costes de los insumos en el sector manufacturero, mientras que los gastos operativos del sector servicios aumentaron a un ritmo casi idéntico al observado en el mes anterior. De manera similar, los precios cobrados también aumentaron a un ritmo más lento en julio.
"Las presiones de los costes se han atenuado bruscamente y ahora han caído a su nivel más bajo desde el estallido de la guerra en febrero, lo que ha ayudado a moderar la tasa de inflación de los precios cobrados, tanto por los bienes como por los servicios. Este hecho reducirá la presión para que el Banco Central Europeo (BCE) imponga nuevas subidas de los tipos de interés a corto plazo", apuntan en S&P Global Market Intelligence.
Añaden que, "el como los precios del petróleo han vuelto a subir en los últimos días y las preocupaciones sobre el transporte marítimo aumentan, la economía corre peligro de recaer si las presiones inflacionistas se intensifican de nuevo y las interrupciones de suministro, especialmente de la energía, descarrilan esta incipiente recuperación".
Por último, el sentimiento respecto a las perspectivas para la actividad empresarial en los próximos 12 meses continuó recuperándose frente a la caída reciente registrada en abril. La confianza fue la más elevada de los últimos cinco meses, pero de todos modos fue más débil que la observada inmediatamente antes de la guerra en Oriente Medio. El sentimiento mejoró tanto en el sector manufacturero como en el de servicios.
DUDAS SOBRE UNA ACELERACIÓN SIGNIFICATIVA
"El sentimiento en la eurozona ha experimentado una auténtica montaña rusa en las últimas semanas. El PMI de junio se elaboró antes del memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán, lo que significa que el optimismo derivado del acuerdo no se reflejó en la cifra del mes pasado. Esto ayuda a explicar el dato más positivo de julio", afirman los analistas de ING.
Consideran que, "de no ser por el resurgimiento del conflicto en Oriente Medio, el panorama habría sido alentador. Pero, como dijo este jueves la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en la rueda de prensa, hemos vuelto a la situación de principios de junio, con riesgos económicos a la baja y riesgos inflacionarios al alza que han resurgido. Esto hace que el PMI de julio parezca demasiado bueno para ser verdad. Con el regreso de la incertidumbre, es probable que las presiones estanflacionarias renovadas (aunque leves) afecten a la economía de la eurozona durante el verano".
Así, creen que "la escalada del conflicto en Oriente Medio genera serias dudas sobre las esperanzas de una aceleración significativa del crecimiento".