
La inflación de Reino Unido se relajó dos décimas en junio, más de lo esperado, hasta situarse el Índice de Precios de Consumo (IPC) en el 2,6%, según ha informado la Oficina de Estadística Nacional británica (ONS). El dato representa su mejor lectura desde marzo de 2025.
Como han explicado, "la bajada de los precios de los combustibles para motores, en particular del diésel, contribuyó a moderar la inflación en junio".
Además, "el coste de las materias primas bajó por primera vez desde enero, principalmente debido al menor precio del petróleo, mientras que el aumento de los costes de los productos que salen de las fábricas volvió a ralentizarse", ha señalado el economista jefe de la ONS, Grant Fitzner.
En concreto, los precios de los servicios subieron un 3,6%, una décima menos, y los del transporte aumentaron un 5,7%, por debajo del 6,8% del mes anterior. Mientras, el coste de alimentos y bebidas no alcohólicas se moderó al 1,7% desde el 2,2% y el del conjunto de bienes registró una subida del 1,7%, tres décimas menos.
Excluyendo la energía, los alimentos, el alcohol y el tabaco, la tasa de inflación subyacente se mantuvo en el 2,6%.
BUENAS NOTICIAS PARA LOS PARTIDARIOS DE UN BOE RESTRICTIVO
"Los últimos datos de inflación de Reino Unido son una buena noticia para los partidarios de la política monetaria restrictiva del Banco de Inglaterra (BoE), a quienes les preocupa que la crisis energética pueda convertirse en un período prolongado de presión sobre los precios", comentan los analistas de ING.
Hay dos razones para pensar así: "En primer lugar, los precios de los alimentos registraron su segundo descenso mensual consecutivo. Esto es muy inusual en la historia reciente y refleja la igualmente moderada inflación de los alimentos que hemos visto en muchas partes de Europa durante el segundo trimestre. Recordemos que esto no debería haber ocurrido tras el fuerte aumento de los precios de la energía. Es cierto que el impacto en la inflación de los alimentos tardará aproximadamente un año en alcanzar su punto máximo".
"También existen indicios de que la inflación de los servicios se está moderando. Esta tendencia es alentadora y, junto con el bajo crecimiento salarial del sector privado, sugiere que la inflación interna es actualmente muy moderada", añaden.
En resumen, creen que estas cifras no ofrecen ninguna razón de peso para subir los tipos de interés ahora mismo y prevén que el BoE los mantendrá sin cambios durante todo 2026 antes de empezar a reducirlos gradualmente a partir de la próxima primavera.
"Desde hace tiempo sostenemos que es más probable que suba los tipos de interés si se prevé que la inflación alcance el 4%. Aún estamos lejos de ese objetivo, incluso con la reciente subida de los precios del petróleo y, sobre todo, del gas natural. Ahora prevemos que la inflación alcance su punto máximo, ligeramente por debajo del 3,5%, a finales de este año o principios del próximo", concluyen.