"Hay más riesgos de lo habitual, pero una crisis financiera sigue siendo poco probable"
2026 acaba de empezar y ya son muchas las dudas que plantea entre los inversores. El auténtico terremoto que ha provocado el presidente de EEUU, Donald Trump, con Venezuela, Groenlandia, Irán y con su nueva ofensiva contra Jerome Powell podría ser solo el principio de un año de incertidumbres. Y es que hay cinco riesgos económicos y tres riesgos políticos que no debemos perder de vista.
Así lo dicen los expertos de Berenberg, que en un reciente informe enumeran cuáles son las amenazas que, bajo su punto de vista, acechan a los mercados y podrían cambiar por completo el tablero de la inversión en los próximos meses.
En cuanto a la economía, destacan que hay "más riesgos de lo habitual, pero una crisis financiera sigue siendo poco probable". "Los riesgos para nuestro escenario moderadamente positivo de crecimiento global son elevados. No obstante, conviene recordar que las economías avanzadas han reforzado de forma sustancial los balances del sector privado desde la crisis financiera global de 2008/09", por lo que el golpe no sería tan grande.
Además, añaden, no hay que obviar que los bancos centrales y otros responsables de política económica "han demostrado repetidamente su disposición a hacer lo que sea necesario para contener riesgos para la estabilidad financiera". "Esto no excluye episodios de ventas masivas en los mercados de bonos de países con finanzas públicas débiles ni correcciones temporales en los mercados de activos de riesgo", reconocen.
Aunque desde la firma germana insisten en que "parece poco probable que un shock desencadene una grave crisis de liquidez". Bajo su punto de vista, "la solvencia podría convertirse en un problema serio con el tiempo, pero la falta de liquidez probablemente no".
Estos son los riesgos económicos que identifican los estrategas de Berenberg para este año:
1. Crisis fiscal en EEUU
Según Berenberg, la política fiscal estadounidense, con déficits presupuestarios del 6%-7 % del PIB, es "insostenible". "Por definición, EEUU no puede mantener indefinidamente esta postura fiscal", avisan los analistas de la casa germana, que creen que "al 'deportar a Ricitos de Oro' -es decir, al encaminar a la economía estadounidense hacia un menor crecimiento tendencial con mayor inflación- Trump ha empeorado las perspectivas".
El problema, además, exponen estos analistas, es que no parece que haya "voluntad política en ninguno de los dos grandes partidos para tomar las decisiones difíciles necesarias para devolver a EEUU a una senda de prudencia fiscal", y "como resultado, los mercados financieros podrían verse obligados en algún momento a forzar un cambio de rumbo, negándose a financiar el déficit estadounidense".
No obstante, reconocen también que una crisis de este tipo, con un "repunte insoportable" de los rendimientos de los bonos y una "caída inflacionista" del dólar "probablemente no sea inminente".
"Como principal activo refugio del mundo en tiempos inusualmente turbulentos, y respaldado además por su liderazgo en inteligencia artificial, EEUU puede permitirse déficits fiscales y por cuenta corriente enormes durante más tiempo que cualquier otro país", reconocen desde Berenberg.
Aunque también avisan: "Si Trump lograra someter plenamente a la Reserva Federal a su control, el temor de los mercados a un repunte de la inflación podría desencadenar una venta masiva antes de lo previsto: sigue siendo poco probable, pero no imposible", explican.
Y en ese caso, "Trump probablemente se vería obligado a rectificar casi de inmediato, como ya ocurrió durante la breve minicrisis de mercado tras sus anuncios arancelarios del 'Día de la Liberación' a comienzos de abril del año pasado".
2. Crisis fiscal en Francia
El segundo riesgo tiene que ver con Francia. "Con un déficit público estimado del 5,4% del PIB en 2025 y un aumento de la ratio deuda/PIB desde el 98,2% en 2019 (antes de la pandemia) hasta alrededor del 116,4% el año pasado, la posición fiscal de Francia es insostenible", afirman estos analistas.
Recuerdan que el Parlamento francés está dividido en tres bloques "profundamente enfrentados y de tamaño similar (izquierda, centro y derecha), incapaces de acordar el ajuste fiscal necesario". Creen que "unas elecciones legislativas anticipadas -posibles, aunque por ahora poco probables en 2026- difícilmente resolverían el bloqueo", por lo que estiman que "probablemente habrá que esperar hasta las elecciones presidenciales ordinarias de mayo de 2027 para que se reordenen las cartas políticas".
En cualquier caso, comentan desde Berenberg, "al final incluso podría ser un presidente del partido de extrema derecha Rassemblement National -Marine Le Pen o Jordan Bardella- quien, presionado por los mercados, se vea obligado a afrontar un ajuste fiscal".
Además, exponen que en caso de una 'huelga de compradores' de deuda francesa, "actores externos como el Banco Central Europeo (BCE) o el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) podrían intervenir, pero solo si Francia acepta condiciones que hagan su política fiscal más sostenible". Y es que "la solidaridad europea siempre tiene contrapartidas".
3. China decepciona
Como tercer riesgo económico, los estrategas de la firma alemana mencionan a China, que "está pagando el precio de años de excesos crediticios y mala asignación de capital, mientras Xi Jinping sigue dirigiendo recursos hacia sectores que considera clave para proyectar poder más allá de las fronteras chinas".
"A largo plazo, esperamos que el crecimiento real del PIB chino, correctamente medido, caiga a no más de alrededor del 3% interanual", dicen estos estrategas, que no obstante avisan de que China "se enfrenta a riesgos de deflación más que de inflación", por lo que las autoridades "probablemente inyectarán más estímulos monetarios y crediticios durante un tiempo para apuntalar temporalmente la débil demanda interna".
Y recuerdan que aunque en 2025 China "logró desviar exportaciones fuera de EEUU o encontrar vías indirectas para seguir vendiéndole a través de terceros países", en los mercados globales, no obstante, "es probable que China encuentre una resistencia cada vez mayor frente a su avalancha exportadora".
4. Trump intensifica sus guerras comerciales
Por otro lado, dicen, esperan que Trump "suavice algunos de sus aranceles inflacionistas para aliviar el dolor de los consumidores estadounidenses antes de las elecciones legislativas de noviembre". Sin embargo, apuntan, "el daño podría ser significativo si optara por intensificar aún más sus guerras comerciales".
De hecho, remarcan que el crecimiento en Alemania, Japón, China y EEUU "podría quedar por debajo de lo previsto", mientras que una inflación más alta en EEUU "podría obligar a la Fed a mantenerse inmóvil o incluso a subir tipos, y/o empujarla a un enfrentamiento aún mayor con Trump".
5. Europa decepciona
Por último, señalan los expertos de Berenberg, esperan que la mayoría de las economías europeas crezcan cerca de su tasa tendencial en 2026, apoyadas por el efecto retardado de los recortes de tipos, el aumento de las rentas reales disponibles, el estímulo fiscal alemán y algunas reformas favorables al crecimiento.
Aunque también avisan: "Si los aranceles de Trump y el intento de China de volcar su excedente industrial en los mercados globales deprimen aún más las exportaciones de la eurozona; si los consumidores elevan aún más su tasa de ahorro en un entorno incierto; si el estímulo alemán resulta decepcionante; y/o si los problemas políticos en Francia, el Reino Unido u otros países erosionan la confianza, el crecimiento podría quedar por debajo de nuestras previsiones".
A más largo plazo, añaden, el descenso de la población en edad de trabajar "supondrá grandes desafíos", especialmente para Alemania y EEUU, "si Trump restringe la inmigración neta a cero".
Sin embargo, añaden, hay "afortunadamente" dos mecanismos de retroalimentación que, creen, "podrían limitar los riesgos para el escenario económico".
Primero, "el retorno de la inflación a niveles casi normales permitiría a los bancos centrales reaccionar ante una debilidad inesperada de la demanda relajando la política monetaria más de lo que proyectamos actualmente". Y segundo, "Trump parece preocuparse por los mercados financieros", por lo que "si sus acciones provocaran una fuerte caída de la bolsa estadounidense y/o una venta desordenada de bonos del Tesoro, podría cambiar de rumbo, como ya hizo el pasado abril".
En cuanto a los riesgos políticos, en Berenberg identifican tres que los inversores no deben perder de vista:
1. Rusia/Ucrania
"Hay que reconocer que Trump ha iniciado el intento más serio hasta la fecha para poner fin a la guerra de Rusia contra Ucrania", aunque el resultado "sigue abierto". "La cuestión clave es si ejercerá suficiente presión sobre Putin para alcanzar un acuerdo aceptable para Ucrania" y, de ser así, "incluso podría merecer el Premio Nobel de la Paz", apuntan los estrategas de la firma germana.
Y aunque recuerdan que la UE y sus Estados miembros "son los principales donantes de Ucrania", reconocen que el apoyo militar, logístico y político de EEUU "sigue siendo crucial" para Kiev.
"En caso de un armisticio aceptable para Ucrania y respaldado por garantías de seguridad creíbles y duraderas de EEUU y Europa que disuadan una nueva agresión rusa, Europa sería una de las grandes beneficiarias", comentan estos expertos. Sin embargo, añaden, "si Trump cayera en los encantos -afinados por el KGB- de Putin, este podría acabar ganando la guerra pese al creciente daño a la economía rusa".
Para estos expertos, "una victoria de Putin podría provocar ondas de choque en toda Europa, desencadenar un cruce de reproches, generar flujos de refugiados y envalentonar a los populistas prorrusos del continente". Y "como riesgo extremo, una toma hostil estadounidense de Groenlandia podría fracturar la alianza de la OTAN".
2. El escenario de pesadilla
Por otro lado, desde Berenberg apuntan que un ataque chino contra Taiwán "sigue siendo el principal riesgo geopolítico". "Si Rusia sale impune de su agresión contra Ucrania, China podría concluir que el mundo occidental no tiene el estómago necesario para defender una democracia asediada", lo que "aumentaría el riesgo de una eventual invasión de Taiwán o, menos probable en los próximos años, de un bloqueo de todas las rutas comerciales hacia la isla", comentan los estrategas de la firma alemana.
"De producirse, causaría estragos en el comercio y la política mundial", añaden.
3. Oriente Medio
Por último, los analistas de Berenberg se refieren a la situación de Oriente Medio. "La región sigue siendo un polvorín geopolítico. Sin embargo, algunos de los principales focos de inestabilidad, como Irán, se han debilitado", aunque las últimas amenazas de Trump, que sopesa un ataque tras las últimas protestas, podrían cambiarlo todo.
Según estos expertos, "el ataque conjunto de Israel y EEUU contra Irán el pasado junio no interrumpió el flujo de petróleo y gas del Golfo hacia los mercados mundiales", y por ahora esperan que el impacto económico y financiero global de los conflictos en Oriente Medio "siga siendo limitado".

