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Trabajar con gusto

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“Después de trabajar todo el año me merezco el lujo de irme de viaje” es un frase conocida, dicha con pesar, con un tono que de sólo escucharlo nos provoca angustia y peso. 

Esta conocida frase encierra el concepto de que trabajar es una suplicio que merece un premio y esta concepción no hace más que generar infelicidad y odio hacia el trabajo.

Antes de comenzar una búsqueda laboral o la decisión de una carrera vale hacerse la pregunta “¿Qué es lo que me gustaría hacer y que, encima, me paguen por ello?”.  Elegir lo que a uno le gusta es una filosofía de vida.

Partiendo desde esta base, las horas extras se generan solas, porque uno está metido tan de lleno en su tarea que no es un peso quedarse en el trabajo sino una necesidad de terminar lo que uno empezó, movido por el entusiasmo.

Algunos trabajos o empresas se caracterizan por tener empleados que están motivados por sus propios deseos. Un canal de televisión, por ejemplo, tiene empleados que han elegido trabajar alli. Los médicos elige sus carreras, es casi imposible que a alguien que no le guste trabajar con el cuerpo humano pueda hacer toda una carrera de tantos años a desgano.

En estos casos son muy pocos los casos en que los trabajadores estén por “herencia” porque sus padres alli trabajaban y siguieron el mismo camino. Trabajar en ámbitos donde no sólo es uno el que está motivado sino que todos están  trabajando porque les gusta lo que hacen, genera otras relaciones. 

Los lazos son muy fuertes con el trabajo en sí y con los compañeros con quienes se comparten gustos e intereses. En contraparte generalmente estos lugares y sus puestos son altamente competitivos y es tan personal la elección que los límites éticos se corren.

Capitalizar los gustos a favor. De  la misma forma uno conoce sus fortalezas y debilidades. En lugar de insistir en cambiar, es mucho mas noble aprovechar nuestras cualidades naturales.

Si tengo la capacidad de relacionarme muy facilmente con gente buscar una actividad en la que me paguen por ello, por ejemplo encargandome de las relaciones públicas de algun negocio o entidad.  Por el contrario, si naturalmente soy tímido, pero tengo una gran detallismo  puedo hacer tareas de ceremonial, que requieren de una gran capacidad de orden, organización e hilado fino que no cualquiera puede desarrollar.

El pensamiento incial, entonces, debería ser inverso. Si lo que me gusta es viajar debería encontrarme una actividad rentada que me lo permita y hacer de  mi vocación o capacidad innata, una forma de vida.

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