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Menos desempleados, sí; pero menos contratos, también

Menos desempleados si pero menos contratos también

Mientras esperamos comenzar a procesar los datos de la Encuesta de Poblacion Activa que se hacen públicos hoy mismo, lo cierto es que aún nos encontramos en buena medida digiriendo los datos del pasado mes de junio en lo relativo al descenso del paro, unos datos que venían a decirnos que más de 120.000 españoles habían dejado de buscar trabajo y de figurar en las listas de los servicios públicos de empleo, lo cual sin duda una buena noticia y además se convertía en el mayor descenso de esta serie histórica desde que comenzó la crisis, pero que sin embargo, cruzándose con los datos de la creación de empleo temporal orientado hacia la campaña estacional tan importante como la del verano, como mínimo nos hacían pensar que algo no cuadraba.

El citado número de contratos en el mes de junio, recordemos un mes en el que el paro caía históricamente desde el comienzo de la crisis, resulta como decimos como mínimo intrigante, no sólo se firman menos contratos en un mes tradicionalmente potente en lo que a contratación estacional se refiere, comparativamente con el pasado junio 2012, sino que incluso se firman menos contratos que en el mes de mayo de este año 2013. En el primero de los casos, en esa comparativa, resulta que en el mismo mes en el que obtenemos la mejor cifra en los últimos años de inscritos a los servicios de empleo, obtenemos nada menos que  – 8% de contratación respecto a julio de 2012, lo que se traduce en 109.000 contratos menos.

Si aceptamos como buenas las tres opciones principales para un descenso de inscritos en los servicios de empleo, la primera de ellas ya no es válida, ya que no ha existido un aumento en la contratación, la segunda de ellas sería una mejora estructural en los niveles del desempleo, algo que no parece ser tampoco ya que, continuamos en las posiciones de cabeza del desempleo europeo, y la tercera, la que menos nos gusta, y la que más inquietud produce, es el abandono de las inscripciones a los servicios de empleo por una buena parte de los desempleados que no los perciben ya como útiles, ni desde la perspectiva de las prestaciones a las que han agotado los derechos, ni desde la perspectiva de la obtención de trabajo.

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