Ley de Reducción de la Inflación de EEUU: cinco claves para la inversión energética

Los expertos de UBS AM analizan los puntos a tener en cuenta por los inversores

María Campillo
Bolsamania | 03 oct, 2022 06:00
nuevas inversiones

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, firmaba el pasado 16 de agosto su proyecto político más ambicioso, la Ley de Reducción de la Inflación, una de las medidas más importantes en materia de energía limpia de los últimos años. Destinada a combatir el aumento de los precios y el cambio climático, así como a establecer mejoras en el sector de la salud, destinará 369.000 millones de dólares a las prioridades energéticas.

Gracias a ella, aumentará de forma exponencial el universo de inversión en sectores como las energías renovables, el almacenamiento autónomo de energía, los combustibles sostenibles, el transporte limpio y las infraestructuras tradicionales de apoyo a la cadena de suministro nacional.

Los expertos de UBS AM analizan los cinco puntos más relevantes de esta ley que los inversores deben tener en cuenta.

1. Los créditos fiscales a las renovables durarán al menos 10 años, lo que dará una visibilidad política sin precedentes

La creación del crédito fiscal a la producción (PTC) y la desgravación fiscal a la inversión (ITC) han transformado el sector de las energías renovables en EEUU, impulsando importantes inversiones en las dos últimas décadas. Sin embargo, estos créditos han sido utilizados por los políticos como instrumentos de campaña legislativa, lo que ha propiciado un entorno de incertidumbre para los inversores en energías renovables, que se han visto obligados a trabajar con excesiva rapidez para completar los proyectos antes de que vencieran algunos plazos.

Por ello, la nueva norma supondrá “un giro de 180 grados. Estará en vigor al menos durante los próximos 10 años, y se prorrogará hasta que se cumplan determinados requisitos de reducción de las emisiones de carbono. Esto proporciona a los promotores de proyectos, a los fabricantes de equipos y a los inversores una seguridad muy necesaria a la hora de tomar decisiones de inversión u operativas”, explica Álvaro Cabeza, Country Head de UBS AM Iberia.

2. Créditos fiscales para acelerar las inversiones en energías limpias, especialmente para los nuevos sectores y tecnologías

“La ampliación de 10 años de los créditos fiscales existentes es un claro factor positivo para el despliegue de proyectos eólicos y solares”, destaca Cabeza. El Laboratorio ZERO de la Universidad de Princeton estima que la Ley duplicará el importe de la inversión anual en infraestructuras de energía limpia para 2030, pasando de 200.000 a 400.000 millones de dólares.

Las mayores inversiones serán en energía eólica y solar, que impulsarán la penetración de las energías renovables. No obstante, la nueva legislación amplía los créditos fiscales a muchas tecnologías y sectores de energía limpia de rápido crecimiento.

“Además, los créditos fiscales se han ampliado al hidrógeno verde, los biocombustibles y la energía nuclear. Especialmente el hidrógeno disfrutará de un crédito fiscal bastante amplio. A 3 dólares por kilo, Estados Unidos será uno de los productores de hidrógeno verde más baratos del mundo”, señalan desde UBS AM.

3. Una mayor reserva de capital para la financiación de proyectos de energía limpia

Otro de los puntos a destacar de la Ley de Reducción de la Inflación es que optimiza los créditos fiscales para la energía. “Permite transferir los créditos fiscales (es decir, venderlos) a un tercero no vinculado, lo que abre potencialmente una reserva más amplia de capital para los proyectos. Las disposiciones de transferibilidad y pago directo simplemente amplían el número de opciones de financiación de proyectos, permiten que los proyectos accedan a fondos de capital más amplios y de mayor profundidad, y atraen a una nueva clase de inversores que buscan financiar proyectos de energía limpia con estructuras más sencillas”, afirma el experto.

4. Una cadena de suministro nacional de energía limpia más sólida y resistente

Estados Unidos es unos de los grandes importadores de equipos y componentes de energías renovables, como turbinas eólicas, paneles solares, baterías de iones de litio y piezas relacionadas. En los últimos dos años esto se ha convertido en un inconveniente para los promotores debido a los cuellos de botella en la cadena de suministro causados por la pandemia y las disputas comerciales internacionales.

Con la nueva legislación, Estados Unidos construirá una cadena de suministro nacional más sólida. “La nueva ley también ofrece a los proyectos energéticos una bonificación del 10% de los créditos fiscales si cumplen con los requisitos de contenido nacional para sus equipos, y aplica un crédito fiscal menor si no cumplen con los requisitos de salario y aprendizaje. Estas disposiciones deberían contribuir a crear una cadena de suministro y una mano de obra nacional más sólida para la industria de la energía limpia”, subraya Cabeza.

5. A pesar de algunos costes adicionales, la industria de los combustibles fósiles se ve más aliviada

La Ley de Reducción de la Inflación no aplica ninguna política particularmente punitiva a la actual industria de los combustibles fósiles. Sin embargo, la industria del petróleo y el gas ya está abordando el problema de las emisiones de metano, y las soluciones son bastante económicas. La norma contempla incluso 1.500 millones de dólares para ayudar a las empresas de combustibles fósiles a mejorar la detección y medición de metano, aliviando así su carga financiera.

Los expertos de UBS AM consideran que la Ley de Reducción de la Inflación establece una estrategia coordinada y multidimensional en materia de energía limpia que nunca antes había tenido Estados Unidos.

Su apoyo al desarrollo de energías limpias, la optimización de la cadena de suministro y el desarrollo de la mano de obra la convierten en una política tanto industrial como energética. Su ámbito de aplicación abarca un amplio número de industrias y estimulará grandes cantidades de inversiones en energía eólica, solar, almacenamiento de energía autónomo, transporte limpio, combustibles sostenibles e infraestructuras tradicionales de apoyo a la cadena de suministro nacional”, concluyen.

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