¿Qué esperar del segundo semestre? Morgan Stanley recomienda una visión "constructiva"
Los primeros seis meses del año han estado cargados de incertidumbre y dudas
Actualizado : 12:17
Los mercados se encuentran ya en el ecuador de 2026 en un momento de máxima incertidumbre. La primera mitad del año ha estado marcada por la escalada de tensiones geopolíticas, desde los casi ya olvidados episodios de Venezuela y Groenlandia hasta la guerra que se lleva librando en Oriente Próximo durante un centenar de días.
Todo esto ha tensionado los precios de la energía, que amenazan con hacer descarrilar la economía y la inflación y que cada vez preocupan más a los bancos centrales. Como contrapeso aparece una vieja conocida: la inteligencia artificial (IA). Y es que, pese a todo el ruido que la rodea, el entusiasmo en torno a esta tecnología continúa llevando en volandas a un mercado que, a ratos, parece ajeno a todas estas polémicas.
Sin embargo, caídas como las recientemente observadas en Broadcom nos recuerdan que el listón está tan alto para estos valores que no vale solo con aprobar por la mínima, sino que hay que sorprender a un mercado cada vez más exigente.
En este contexto, el equipo de investigación de Morgan Stanley espera que las acciones de los mercados desarrollados generen rendimientos de dos dígitos bajos durante los próximos 12 meses, liderados por las acciones estadounidenses. Según estos expertos, la volatilidad de los mercados energéticos genera "un rango de resultados más amplio de lo habitual", pero los activos de riesgo "cuentan con el respaldo de sólidos fundamentos macroeconómicos y microeconómicos, reforzados por un potente ciclo de gasto de capital impulsado por la IA".
"Los inversores deben mantener una visión constructiva, pero no caer en la complacencia: la IA puede impulsar las ganancias, pero también ejercer cierta presión sobre los mercados de crédito", explica Serena Tang, estratega jefe de asignación multiactivos de Morgan Stanley.
MAYORES BENEFICIOS, EQUILIBRIO FRÁGIL
Según datos de Morgan Stanley Research, los resultados del primer trimestre de las empresas del S&P 500 superaron las expectativas en un 6%, la mayor tasa de sorpresas positivas en cuatro años. Para estos analistas, es más que probable que esta resiliencia continúe apoyando a las acciones estadounidenses.
La firma estadounidense recuerda que por eso elevó su objetivo para el S&P 500 al cierre de año hasta los 8.000 puntos, desde los 7.800 anteriores. La previsión para mediados de 2027 se sitúa ahora en 8.300 puntos, lo que representa un aumento del 12% respecto al nivel de 7.400 puntos registrado el 12 de mayo de 2026.
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Los sectores estadounidenses preferidos incluyen industria, grandes proveedores de infraestructura en la nube (hyperscalers), servicios financieros y consumo discrecional. "A pesar de la incertidumbre persistente, las empresas han mantenido un apalancamiento operativo positivo, han mejorado su capacidad de fijación de precios y han comenzado a beneficiarse de la adopción de la inteligencia artificial", señalan.
También se espera que la mejora en el crecimiento de los beneficios impulse las acciones en Europa y Japón, con una previsión de subida del 11% para el índice MSCI Europe y del 12% para el índice Topix de Japón hasta mediados de 2027.
Con todo, Tang advierte que hay suficientes riesgos como para que los inversores estén completamente alerta. De hecho, el principal viento en contra que identifican sería una aceleración de la inflación hasta niveles que la Reserva Federal (Fed) no pudiera ignorar, lo que provocaría condiciones de liquidez más restrictivas. En este sentido, los datos de la herramienta FedWatch de CME muestran que el consenso de analistas no solo da prácticamente por descartado un recorte de los tipos de interés, sino que la creencia de que los aumentará se incrementa con el paso de los días.
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Con todo, la expectativa de una economía estadounidense estable (que se desacelera, pero evita una recesión) debería sostener la demanda de bonos del Tesoro de Estados Unidos. Sin embargo, la incertidumbre en torno a los precios del petróleo, así como una mayor emisión de deuda pública, plantean dudas sobre cuánto tiempo podrán mantener un rendimiento positivo. Asimismo, esperan que los bonos gubernamentales europeos superen el desempeño de los bonos del Tesoro estadounidense, ya que los economistas anticipan un período de crecimiento moderado y desinflación en Europa.
Por otro lado, Morgan Stanley ve probable que el dólar estadounidense siga débil frente a otras divisas durante la segunda mitad del año. Los estrategas prevén que el dólar toque fondo y comience a recuperarse de cara a 2027. "Un crecimiento económico más sólido debería atraer más capital hacia Estados Unidos en ese horizonte temporal, mientras que las elecciones presidenciales francesas de la próxima primavera podrían aumentar las preocupaciones sobre el riesgo político en Europa y ejercer presión sobre el euro", avisan.
El oro, que ha tenido un rendimiento inferior al de otras clases de activos desde el inicio del conflicto, podría recuperarse a medida que los bancos centrales y los fondos cotizados (ETF) reanuden las compras físicas y los mercados comiencen a descontar futuras reducciones de tipos por parte de la Reserva Federal.
Con todo, gran parte de estas previsiones dependen de cómo se resuelva la situación en Irán y, especialmente, de cuándo se reabrirá por completo el estrecho de Ormuz. Su escenario base contempla una reapertura parcial a principios de este mes, algo que cada vez parece más difícil. Sin embargo, este escenario no eliminaría los desafíos logísticos y operativos, que mantendrán ajustado el mercado petrolero hasta el cuarto trimestre, impulsando al alza los precios del petróleo y del gas natural y, con ello, dejando al mercado y a los bancos centrales en un terreno incierto durante más tiempo del que les gustaría.