El PSC calienta motores para elecciones en Cataluña y confía en el 'efecto Sánchez'

Los socialistas exprimen la idea de que son los únicos capaces de recoser la sociedad catalana

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Bolsamania | 12 ago, 2019

Actualizado : 08:40

No hay que llamarse a engaño. Quien crea que cuando se supere -si es que lo hace- el segundo intento de la investidura del presidente del gobierno en funciones, Pedro Sánchez, se dejará atrás el ciclo electoral en España, está muy equivocado. Si el socialista revalida La Moncloa, habrá comicios en Cataluña, según todos los expertos y analistas, y entre los partidos catalanes se respira ya el clima que precede a las urnas.

En el Parlament de Catalunya casi todo el mundo da por hecho que en cuanto se conozca la sentencia del juicio del ‘procés’, los socios del Govern, ERC y JxCat, dejarán caer su maltrecha coalición. Ya hace tiempo que el cisma entre ambos partidos es insalvable y el papel de los republicanos en el Congreso, durante la sesión de investidura de julio, sólo ha ampliado las distancias. “Mientas ERC está por el diálogo y por el posibilismo, JxCat sigue anclado en el frontismo”, explica Jordi Pacheco i Canals, decano el Colegio de Politólogos de Cataluña.

La abstención de los republicanos les ha valido ser víctimas de una caza de brujas entre los independentistas. Los CDR, la ANC y muchos sectores de los neoconvergentes han cargado contra ellos con dureza y el portavoz en la Cámara baja, Gabriel Rufián, que dejó a todos patidifusos con su nueva propuesta de moderación, se ha ganado el apodo de ‘Rufián i Lleida’ en recuerdo al diputado de Unió que más apegado estuvo siempre al Gobierno.

Pero todo se enmarca en una estrategia que les está dando réditos. Según el último barómetro del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO), el partido de Oriol Junqueras se haría hasta con 40 escaños en el Parlament. Y el otro partido al que este sondeo da mayores oportunidades de obtener un buen resultado electoral es el PSC: subiría a 25 parlamentarios y le disputaría el segundo lugar a los postconvergentes. El partido de Carles Puigdemont sale muy mal parado con entre 25 y 27 escaños.

El socialismo está cómodo con el momento actual. Los soberanistas andan a la greña, Ciudadanos, completamente desmantelado y abandonado en la comunidad, después de la diáspora de dirigentes: los que no se han ido al Congreso, han abandonado la formación de Albert Rivera. Y, además, los socialistas catalanes se benefician del tirón de Pedro Sánchez. El último barómetro del CIS daba al presidente en funciones un 41% de intención de voto y los socialistas catalanes tienen claro que “al PSC le irán mejor las cosas si el secretario general sigue como cabeza del Gobierno”, indican fuentes del partido.

Por si esto fuera poco, creen que la despolarización del conflicto les beneficia. Politólogos consultados explican que en el momento actual, la sociedad catalana quiere solucionar el conflicto con el Estado y el PSC espera pescar votos en los desencantados de los caladeros independentistas. Además, también creen que la falta de liderazgo en el partido naranja les permitirá recuperar votantes que se han decantado por el partido que ahora pilota en Cataluña Lorena Roldán.

Así, la formación de Miquel Iceta ha optado por mostrarse como un partido de gobierno. Los múltiples pactos conseguidos tras las municipales en ayuntamientos y diputaciones, sin ir más lejos la Alcaldía de Barcelona, han servido de trampolín a la formación para tender la mano al Govern a la hora de aprobar los presupuestos. La propuesta ha causado sorpresa en las filas independentistas, que prefieren buscar alianzas con los comunes o la CUP.

Las cuentas de la Generalitat empezarán a negociarse en septiembre. Y el PSC no ha dejado escapar la oportunidad de colocarse en el mapa y volver a sacar jugo a su talante negociador. Eso sí, la propuesta que hizo Iceta al presidente de la Generalitat, Quim Torra, en el Parlament viene con un dardo envenenado: el secretario de organización del partido, Salvador Illa, matizó la oferta de su primer secretario: después de obtener unas nuevas cuentas, es necesaria una convocatoria electoral. Y si bien no se ven ganadores, acarician la idea de un pacto con ERC y, tal vez con los comunes.

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