Previsiones de ING para los cuatro grandes de la eurozona: "España necesita calidad, no solo cantidad"

El lastre de Alemania, riesgo de colapso gubernamental en Francia e Italia depende del consumo

Por

Bolsamania | 20 dic, 2025

Actualizado : 10:11

¿Qué le deparará 2026 a los cuatro grandes países de la eurozona? Según las previsiones de ING, esperan que "algo se derrumbe" en Alemania y Francia, mientras que el consumo privado marcará a Italia. Sobre España, cuya economía "sigue destacando" su opinión es que se "necesita calidad, no solo cantidad".

En detalle, los analistas indican que "la economía española sigue destacando entre las de la eurozona, con un crecimiento cercano al 3% en 2025".

Sin embargo, creen que "gran parte de este impulso se debe a la cantidad: la inmigración ha incrementado la población, lo que hace que el rendimiento de España sea menos impresionante cuando se mide por el PIB per cápita o el aumento de la productividad laboral".

Por ello, consideran que el principal reto ahora es lograr que el crecimiento se base más en la calidad, impulsado por una mayor productividad: "Esto será especialmente crucial en 2026, ya que la contribución del crecimiento del gasto público será limitada en ausencia de un Presupuesto, las exportaciones netas se moderarán en parte debido a la fortaleza del euro y el crecimiento del consumo privado se está normalizando".

Con este contexto, ven que la inversión desempeñará un papel fundamental y el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la Unión Europea (UE) "ofrece un importante impulso". "Si bien el impacto en la productividad podría no ser inmediato, estas inversiones podrían marcar un punto de inflexión hacia un crecimiento impulsado por la calidad y ayudar a España a mantenerse por delante de sus homólogos de la eurozona en 2026 y años posteriores", dicen.

ALEMANIA, FRANCIA E ITALIA

Sobre Alemania, aseguran que "ha sido la mayor decepción de la eurozona y su principal fuente de esperanza este año".

Como explican, el país ha estado sumido en un estancamiento prolongado y lastrado por numerosos desafíos estructurales, manteniéndose como la economía rezagada en crecimiento de la región. "Al mismo tiempo, su histórico giro radical en el estímulo fiscal y el anuncio de importantes inversiones en infraestructura y defensa generaron expectativas de recuperación, tanto para Alemania como para la eurozona en su conjunto. Sin embargo, las persistentes tensiones políticas y la ausencia de reformas estructurales significativas han mermado estas esperanzas. Incluso las inversiones públicas previstas para 2025 han quedado muy por debajo del objetivo. El asunto se ha quedado en el tintero", afirman.

Así, se cuestionan si Alemania es fundamentalmente incapaz de hacer efectivo el estímulo fiscal o si es simplemente cuestión de tiempo. "Creemos que es esto último", responden. "El estímulo fiscal y la inversión a menudo se asemejan a una botella de kétchup: al principio no sale nada y, de repente todo, se desborda a la vez. Si bien esto no resolverá los problemas estructurales de Alemania, debería suponer un impulso".

Su previsión es que el crecimiento del PIB alemán se acercará al 1% en 2026 y al 2% en 2027.

Por su parte, sobre Francia ven "improbable" que se apruebe un nuevo Presupuesto antes de fin de año, "ya que las maniobras políticas previas a la carrera presidencial de 2027 están bloqueando el consenso entre el Senado y la Asamblea Nacional. El resultado más probable es una prórroga del Presupuesto de 2025, con los debates reanudándose prácticamente desde cero en enero. Un acuerdo seguirá siendo difícil de alcanzar, lo que aumenta el riesgo de un colapso del Gobierno y de elecciones legislativas anticipadas el próximo año".

Además, también ven "improbable" que el partido derechista RN, que lidera las encuestas, logre la mayoría, "lo que significa que unas nuevas elecciones contribuirían poco a resolver el estancamiento. Sin un Presupuesto, los esfuerzos fiscales flaquearán y las finanzas públicas se deteriorarán, con un déficit que se ampliará hasta aproximadamente el 5,7% del PIB si la situación persiste durante 2026, frente al 5,4% en 2025, muy por encima del objetivo del 4,6% prometido por el Gobierno de Lecornu".

"Si bien la ausencia de un ajuste fiscal puede ofrecer cierto apoyo, el aumento de los costes de financiación y la persistente incertidumbre lo contrarrestarán, dejando el crecimiento en tan solo el 0,8%, frente al 1,1% de la eurozona", estiman.

Finalmente, demanda interna marcará la tendencia de la economía en Italia. Como comentan, el efecto del aumento de los aranceles estadounidenses sobre las cuentas externas italianas probablemente se manifestará con mayor claridad en 2026, cuando prevén que las exportaciones netas lastren el crecimiento económico y "esto desplazará el peso del crecimiento hacia la demanda interna. La formación bruta de capital fijo debería seguir siendo el principal motor, respaldada por la inversión en infraestructuras prevista en el Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia, financiado por la UE, que expirará formalmente en el verano de 2026".

Mientras, "el consumo privado, que se ha mostrado decepcionantemente débil durante 2025, podría recuperarse ligeramente el próximo año. Un mercado laboral resiliente, la continua recuperación del poder adquisitivo impulsada por una dinámica salarial decente y una baja inflación y la ampliación de las reducciones del impuesto sobre la renta de las personas físicas introducidas por el Presupuesto podrían animar a los hogares a reducir sus tasas de ahorro desde los elevados niveles actuales".

Sin embargo, creen que la política fiscal aportará poco apoyo adicional. "El proyecto de Presupuesto que se debate en el Parlamento es neutral por diseño, lo que refleja la clara prioridad del Gobierno de mantener la senda de ajuste y garantizar que Italia salga del Procedimiento de Déficit Excesivo a principios de 2026", expresan.

Últimas noticias