El repunte del crudo golpea a las bolsas europeas y eleva la presión sobre la Fed

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Capitalbolsa | 13 jul, 2026 17:35
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Puntos clave
  • Las bolsas europeas cierran con descensos moderados ante el repunte del petróleo y la nueva escalada entre Estados Unidos e Irán.
  • Wall Street mantiene una fortaleza superior, sostenida por las tecnológicas y las elevadas expectativas de beneficios.
  • Los resultados empresariales, la inflación y las próximas señales de la Reserva Federal harán de julio un mes decisivo.

Las bolsas europeas cerraron la sesión con descensos moderados, penalizadas por el nuevo repunte del petróleo y por el incremento de la tensión entre Estados Unidos e Irán. El temor a nuevas alteraciones del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz devolvió la prima geopolítica al mercado energético y perjudicó especialmente a las compañías tecnológicas, las aerolíneas y otros sectores sensibles al coste del combustible.

Las hostilidades se intensificaron durante el fin de semana con nuevos ataques de ambas partes contra objetivos militares. A ello se añadió el anuncio de Donald Trump de reactivar el bloqueo estadounidense sobre los puertos iraníes próximos a Ormuz y su propuesta de cobrar una tasa del 20% sobre la carga que atraviese el estrecho como compensación por la protección militar de la ruta.

El petróleo reaccionó con subidas de entre el 3% y el 5%, acercando nuevamente al Brent a la barrera de los 80 dólares. El mercado teme que las medidas estadounidenses y una posible respuesta iraní reduzcan todavía más el tránsito de petroleros por una vía que, antes del conflicto, concentraba aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de crudo.

Más suben Ibex 35
Repsol 24,02€ 0,90 3,89%
Telefónica 3,63€ 0,10 2,81%
Acerinox 16,28€ 0,28 1,75%
Naturgy 28,46€ 0,42 1,50%
Cellnex 25,18€ 0,37 1,49%
Más bajan Ibex 35
IAG 5,38€ -0,14 -2,50%
Solaria Energí... 18,40€ -0,36 -1,89%
Ferrovial SE 55,90€ -0,90 -1,58%
Amadeus-A 50,06€ -0,68 -1,34%
Caixabank 12,38€ -0,15 -1,16%

El Stoxx 600 europeo logró limitar las pérdidas gracias al avance de las compañías petroleras, pero los sectores de viajes y ocio registraron descensos por el aumento de los costes energéticos. La tecnología también mostró debilidad, arrastrada por la severa corrección sufrida por los fabricantes surcoreanos de semiconductores y por las crecientes dudas sobre las exigentes valoraciones alcanzadas por algunos valores ligados a la inteligencia artificial.

Europa vuelve a sufrir por el petróleo mientras Wall Street mantiene su confianza en la tecnología y en los beneficios empresariales.

Julio vuelve a ser importante

En este escenario de mayor incertidumbre geopolítica, Juan Carlos Ureta, presidente ejecutivo de Renta 4, considera que julio vuelve a perfilarse como un mes decisivo para determinar la dirección futura de los mercados financieros.

Ureta recuerda que hace ahora un año, a finales de julio de 2025, Donald Trump firmó la denominada Genius Act, el primer marco regulatorio estadounidense para las stablecoins. La norma abrió la puerta a un canal paralelo de financiación para el Tesoro y para la economía norteamericana mediante la emisión de dólares digitales privados.

Aunque su aplicación efectiva todavía está pendiente de las normas de desarrollo y podría retrasarse hasta finales de 2026 o comienzos de 2027, el presidente de Renta 4 considera que esta legislación y otras iniciativas de la Administración Trump relacionadas con el dinero digital privado han contribuido a potenciar los mercados financieros estadounidenses.

Ese nuevo ecosistema de liquidez habría acompañado el extraordinario movimiento alcista iniciado por Wall Street durante el pasado verano, especialmente visible en el Nasdaq 100 y en las compañías relacionadas con los semiconductores, las memorias y la inteligencia artificial.

La tecnología estadounidense conserva el liderazgo

La primera semana completa de julio volvió a confirmar la fascinación que las grandes tecnológicas ejercen sobre los inversores. Nvidia avanzó un 8,3% durante ese periodo, Broadcom un 11% y AMD un 7,7%.

El Nasdaq ganó un 1,7% y el S&P 500 un 1,2%, mientras que el Dow Jones retrocedió un 0,5%, pese a haber cerrado previamente por encima de los 53.000 puntos por primera vez en su historia.

El comportamiento volvió a mostrar la creciente polarización del mercado. Las compañías relacionadas con la inteligencia artificial mantienen el liderazgo y concentran una parte muy significativa de las expectativas de crecimiento de beneficios y de las entradas de capital.

Este dinamismo contrasta con la evolución reciente de Europa. Durante la última semana, el Euro Stoxx retrocedió un 2,2%, el Dax un 2,8%, el Ibex 35 un 2,4% y el Cac francés un 2%. El mercado italiano resistió mejor, con una caída del 0,4%. En Asia, el Nikkei perdió un 1,7% y el Kospi surcoreano sufrió una corrección del 7,5%.

Una doble señal procedente de Wall Street

Para Ureta, las recientes subidas de la bolsa estadounidense transmiten una doble señal.

La primera es de fortaleza general de la renta variable. Frente a los continuos pronósticos sobre un posible estallido de la supuesta burbuja de la inteligencia artificial, los índices se mantienen cerca de máximos gracias a unos beneficios empresariales que, por el momento, continúan mostrando un crecimiento elevado.

La segunda señal es la persistencia de la polarización. El mercado sigue premiando con claridad a las empresas tecnológicas, especialmente a las vinculadas a la inteligencia artificial, los chips, la capacidad de computación y la infraestructura de los centros de datos.

Las cotizaciones ya han subido con fuerza y ahora los beneficios deberán crecer todavía más para justificar unas valoraciones cada vez más exigentes.

Esta concentración no invalida necesariamente el mercado alcista, pero sí eleva su dependencia de un grupo reducido de compañías. Cualquier decepción en beneficios, inversiones o previsiones podría provocar movimientos especialmente intensos.

Los beneficios afrontan un listón muy elevado

La temporada de resultados que comienza esta semana permitirá comprobar si las empresas pueden seguir cumpliendo unas expectativas especialmente ambiciosas.

El Nasdaq acumula una subida del 13,1% desde el comienzo del año, mientras que el S&P 500 avanza un 10,6% y el Dow Jones un 9,5%. Estas revalorizaciones exigen que los resultados empresariales continúen creciendo a gran velocidad.

Las previsiones apuntan a un incremento del beneficio por acción superior al 22% para el S&P 500, mientras que para 2026 y 2027 se esperan avances próximos al 30%.

El sector tecnológico concentra las estimaciones más elevadas, con una mejora prevista de alrededor del 47%, impulsada por los semiconductores. El sector financiero, pese a presentar también unas perspectivas favorables, tendría un crecimiento mucho más moderado, cercano al 7%.

El riesgo es que unas cifras simplemente buenas no sean suficientes. Tras la fuerte subida de las cotizaciones, el mercado puede exigir resultados superiores a las previsiones y guías empresariales capaces de mantener el crecimiento durante los próximos ejercicios.

La Fed será el segundo gran examen

El entorno monetario será el otro gran factor que marcará el comportamiento de las bolsas durante julio. Su importancia es especialmente elevada para las tecnológicas, cuyos modelos de negocio requieren grandes inversiones presentes para obtener beneficios durante periodos prolongados.

Cuando los tipos suben, esos beneficios futuros se descuentan a una tasa mayor y su valor presente disminuye. Esta relación explica la elevada sensibilidad de las acciones tecnológicas ante cualquier cambio en las expectativas sobre la Reserva Federal.

La atención se concentra ahora en Kevin Warsh. El nuevo presidente de la Fed llegó con la idea de reducir los tipos de interés y, simultáneamente, disminuir el tamaño del balance de la institución. Sin embargo, su primera reunión al frente del Comité Federal de Mercado Abierto transmitió un mensaje más restrictivo de lo esperado.

Las actas mostraron que algunos responsables consideraban la posibilidad de elevar los tipos si la inflación continuaba siendo persistente. Finalmente no se produjo ninguna subida, pero el debate dejó claro que el banco central mantiene abiertas todas las opciones.

La evolución del petróleo introduce una dificultad adicional. Aunque el Brent y el WTI habían comenzado a moderarse, la nueva escalada en Ormuz vuelve a elevar el riesgo de un choque energético que pueda trasladarse a la inflación y retrasar cualquier relajación monetaria.

Inflación, consumo y resultados bancarios

La agenda de esta semana ofrecerá las primeras respuestas. El martes se conocerá el IPC estadounidense de junio; el miércoles, los precios industriales; y el jueves, las ventas minoristas.

El viernes se publicará la encuesta de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan, que incluye las expectativas de inflación de los hogares y suele ser seguida con atención por la Reserva Federal.

También comienza la temporada de resultados con las grandes entidades financieras estadounidenses. JPMorgan, Bank of America, Citigroup, Wells Fargo, Goldman Sachs y Morgan Stanley ofrecerán información sobre la evolución del crédito, los márgenes financieros, la banca de inversión y la calidad de los balances.

Fuera del sector financiero, publicarán compañías tan relevantes como Netflix, Johnson & Johnson y, en Europa, ASML y Nordea Bank.

Un mes decisivo para confirmar o cuestionar el mercado alcista

La conclusión de Ureta es que julio vuelve a ser determinante, como ya lo fue hace un año. En las próximas semanas, el mercado deberá comprobar si los beneficios empresariales justifican las valoraciones actuales y si la Reserva Federal puede mantener los tipos sin provocar una nueva tensión en las condiciones financieras.

Las expectativas siguen siendo más positivas que negativas. Los beneficios mantienen un crecimiento elevado, la tecnología continúa liderando y la economía estadounidense conserva una notable resistencia.

Sin embargo, el margen de error se ha reducido. Las valoraciones son más exigentes, el mercado está más concentrado y el petróleo vuelve a introducir un riesgo inflacionista que parecía estar moderándose.

Europa cierra hoy con pérdidas limitadas, pero el repunte del crudo recuerda que la geopolítica sigue teniendo capacidad para alterar rápidamente el escenario. Wall Street, por su parte, deberá demostrar en las próximas semanas que la fortaleza de la inteligencia artificial y de los beneficios es suficiente para absorber unos tipos elevados y una incertidumbre internacional creciente.

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