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¡Me marcho a trabajar a Europa!

La actual tasa de paro, que ronda el 25% y los pronósticos de la OCDE para los próximos años, de que prácticamente no bajará, nos hace volver la mirada hacia todos aquellos que tienen que emigrar de nuestro país en busca del trabajo, ya no soñado, si no simplemente, un trabajo remunerado. Este fenómeno ha sido muy tratado en estos dos últimos años, pero pocos se centran en saber, que es lo que encuentran esos españoles en el extranjero. La característica fundamental de esta emigración laboral ya no es la búsqueda de una mejor oportunidad, si no simplemente de una oportunidad. No voy hacer acopio de cifras y datos para verificar que este fenómeno aumenta a un ritmo alarmante, pues no hace falta más que escuchar en la calle, o mirar a nuestro alrededor para conocer de alguien que ha emigrado o tiene pensado hacerlo. Lo más grave, es que la mayoría de los emigrantes son jóvenes altamente cualificados, incapaces de encontrar un trabajo en España y que no sólo buscan un trabajo remunerado, simplemente escapar de esta crisis que lejos de terminar se agravará. En muchas ocasiones no conocen el idioma, pero la experiencia de sus iguales, los recortes, el encarecimiento de la vida, la frustración por no encontrar trabajo, les plantea todos los días la posibilidad de marcharse. Marcharse no es una aventura, sino una necesidad para muchos. Decidido, me marcho a trabajar a Europa La decisión puede ser impulsiva, pero lo que debes hacer antes de marcharte debe ser meditado. No todos encuentran trabajo y muchos se encuentran sorpresas a su llegada. En primer lugar, debes realizar todos los trámites burocráticos necesarios antes de marcharte.  Debes informarte bien sobre la situación laboral del país al que pretendes ir, así como seleccionar los puestos de trabajo a los que realmente tienes posibilidades de acceder.  A través de la Red Eures y de las embajadas del país de destino, podrás conseguir toda la información y resolver las dudas que se te planteen antes del viaje. La verdad sea dicha, y la mayoría de las veces, y sobre todo cuando no se domina el idioma, los españoles deben hacer trabajos muy por debajo de su cualificación y formación, aunque esto también se puede enfocar desde un óptica positiva, al considerar que al menos se está aprendiendo el idioma y  que es un paso previo para el acceso a un empleo mejor. Aún así, esto hay que tenerlo en cuenta si te vas sin un contrato desde España. Salir en busca de un trabajo no es tan sencillo como nos venden en ocasiones, pues son muchos los que finalmente no encuentran el trabajo adecuado, especialmente, los que no dominan el idioma. Aún así, terminar el post con un sentimiento optimista y una valoración alta de lo que supone la experiencia.
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