Schroders considera que el auge bursátil ligado a la inteligencia artificial (IA) presenta crecientes riesgos de burbuja, aunque cree que el escenario actual todavía no alcanza los excesos registrados durante la burbuja puntocom de comienzos de los años 2000.
En un informe elaborado por su equipo de inversión QEP ('Quantitative Equity Products' o 'Productos de renta variable cuantitativa'), la firma asegura que la IA ha sido "claramente la narrativa dominante en las acciones mundiales desde que ChatGPT entró en escena en noviembre de 2022".
La gestora destaca además el enorme peso adquirido por las conocidas como 'Siete Magníficas'. A cierre de 2025, estas compañías representaban alrededor del 35% de la capitalización del S&P 500 y explicaban más de la mitad de la rentabilidad anualizada del índice en los tres años anteriores.
La incursión de Trump en Venezuela podría responder a las necesidades energéticas de la IA
Schroders reconoce que el mercado comparte muchas de las características habituales de las burbujas históricas. "Las valoraciones del mercado estadounidense en general, y especialmente de los líderes vinculados a la IA, se encuentran cerca de máximos históricos", señala el informe.
La firma también alerta de la elevada concentración del mercado y subraya que "las 10 principales acciones del S&P 500 controlan el 39% de la capitalización bursátil del índice", un nivel incluso superior al registrado durante la burbuja puntocom, cuando el máximo rondó el 29%.
No obstante, Schroders cree que las valoraciones todavía no son tan extremas como en anteriores episodios especulativos. Según explica, los múltiplos PER de las compañías más populares rondan actualmente las 27 veces beneficios, frente a las 52 veces alcanzadas durante la burbuja tecnológica. "La configuración actual es en gran medida coherente con episodios históricos que ahora se califican sin lugar a duda como burbujas, pero las métricas no parecen ser tan extremas", resume la firma.
EL PROBLEMA DE LA ENERGÍA
Más allá del riesgo bursátil, Schroders identifica un problema estructural que considera subestimado: la disponibilidad de energía necesaria para alimentar el crecimiento de los centros de datos y de las infraestructuras vinculadas a la IA. "Un riesgo estructural que parece estar infravalorado es la falta de energía disponible para alimentar las infraestructuras existentes y las demandas en aumento de los centros de datos de IA", advierte el informe.
La firma considera que esta limitación "determinará quiénes serán los ganadores y los perdedores en los sectores de utilities, energía, redes eléctricas y cadenas de suministro de capital".
Incluso apunta a posibles implicaciones geopolíticas derivadas de esta necesidad creciente de energía. En este sentido, Schroders sugiere que la incursión de Donald Trump en Venezuela podría estar relacionada con el interés de EEUU por asegurarse suministro de petróleo para abastecer el aumento de demanda energética ligado a la IA.
Pese a todo, la gestora no cree que el riesgo de burbuja obligue a abandonar la renta variable. "El mercado no tiene por qué ser todo o nada", afirma. Por ello, recomienda mantener exposición a los líderes de IA y EEUU, aunque reforzando la diversificación mediante acciones más baratas fuera del mercado estadounidense, sectores defensivos y compañías beneficiadas por políticas favorables o catalizadores específicos.

