Así aconseja invertir Carmignac en un segundo semestre que seguirá marcado por Ormuz

Cree que su reapertura "no eliminaría la amenaza" que representa para la inflación mundial.

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Tras un comienzo prometedor del año, el crecimiento mundial se ha visto afectado por el conflicto en Oriente Medio y la crisis del petróleo desatada con el cierre de Ormuz. Ahora, con el acuerdo entre EEUU e Irán para ponen fin a la guerra y reabrir el estrecho, los mercados recuperan el optimismo, pero desde Carmignac advierten que no va a eliminar "la amenaza que las tensiones geopolíticas representan para la inflación mundial". Por ello, estas son sus recomendaciones de inversión de cara al segundo semestre.

"Dado que se prevé que la renta variable estadounidense registre un crecimiento anualizado de los beneficios de alrededor del 15 % durante los próximos tres años, el impulso de los beneficios sigue contrarrestando los efectos negativos del aumento de los rendimientos de la renta fija", afirma Kevin Thozet, miembro del comité de inversiones de la gestora.

Así, y en una economía que crece a un ritmo aproximado del 6% en términos nominales, impulsada en gran medida por la inversión en activos fijos relacionados con la inteligencia artificial (IA), "la tecnología sigue siendo el eje central de nuestra asignación de activos".

Y es que, tal y como explican, aunque la historia de la IA aún se encuentre en sus primeras etapas, su adopción y su aplicación se están acelerando a un ritmo notable. "Creemos que las oportunidades se están ampliando. La rentabilidad de los centros de datos resulta cada vez más atractiva, lo que sugiere que los hiperescaladores podrían convertirse en algunos de los próximos grandes ganadores, ya que la rentabilidad de las enormes inversiones en infraestructura de IA se está materializando antes de lo previsto".

Por ello, en el ámbito tecnológico, se decantan por activos de hardware e infraestructuras de alta calidad, sobre todo en aquellos casos en los que los cuellos de botella siguen siendo graves y la oferta es limitada. "Se prevé que TSMC, pilar fundamental de la cadena de valor de la IA, amplíe su capacidad a un ritmo muy inferior al del crecimiento de la demanda impulsada por la IA", dice Thozet.

¿Y fuera del ámbito tecnológico? En Carmignac aseguran que las acciones del sector del consumo llevan varios años registrando una rentabilidad inferior al del resto del mercado y se encuentran entre los sectores con menor peso a nivel mundial, "pero eso por sí solo no basta para convertirlas en una oportunidad atractiva".

El sector del lujo sigue respaldado por la solidez del consumo estadounidense y el efecto riqueza generado por los máximos históricos de la renta variable; sin embargo, en la firma remarcan que esta fortaleza se asienta sobre bases cada vez más frágiles.

"El sector de los productos de consumo básico parece enfrentarse a retos similares. El elevado apalancamiento, los débiles factores demográficos favorables, el auge de los medicamentos con GLP-1 y la desaceleración del crecimiento del volumen plantean dudas sobre la sostenibilidad de sus atractivas tasas de rendimiento por dividendo".

Por otro lado, señalan que una normalización de la situación en Oriente Medio podría reavivar el optimismo en torno al crecimiento europeo y favorecer una nueva rotación hacia la región.

"Nuestras inversiones preferidas siguen siendo el sector aeronáutico y la banca. Los bancos europeos, en particular, ofrecen posibilidades para una 'apuesta por la paz'. Cualquier alivio de las tensiones geopolíticas podría abrir nuevas perspectivas alcistas para un sector que sigue combinando valoraciones atractivas, una sólida rentabilidad del capital y unos beneficios que suelen verse favorecidos por el aumento de los tipos de interés. Vemos un mayor potencial de revalorización, especialmente en el caso de las entidades que combinan la banca tradicional con la gestión patrimonial, donde las rentabilidades dependen menos del ciclo crediticio y se muestran más resistentes en distintos entornos de mercado", afirma Thozet.

Además, en Carmignac consideran que el punto más débil es la duración. "El crecimiento resistente, la inflación persistente y el deterioro de la dinámica fiscal apuntan a un aumento de los rendimientos de la deuda soberana a largo plazo. La cuestión tiene que ver tanto con la credibilidad fiscal como con la monetaria".

También ponen el foco en que el crédito sigue mereciendo un lugar, pero no una confianza ciega. "Los spreads son estrechos, pero el carry sigue siendo rentable. La clave está en invertir en crédito respaldado por activos tangibles y cash flows sólidos, evitando al mismo tiempo los sectores expuestos a los cambios impulsados por la inteligencia artificial".

PRINCIPALES RIESGOS

Pero siempre existen motivos para mantener la cautela. "Los recientes movimientos parabólicos observados en algunos segmentos del mercado —desde la renta variable coreana hasta Intel y determinados nichos de tecnología no rentable— presentan algunas de las características típicas de un comportamiento impulsado por el FOMO (fear of missing out, o miedo a quedarse fuera del mercado)", puntualizan en la gestora.

La variable clave sigue siendo la evolución de los rendimientos de los bonos a largo plazo. Unos rendimientos más elevados se encuentran en el centro de la mayoría de los riesgos que afrontan actualmente los mercados: presionan las valoraciones de los activos de larga duración, debilitan el efecto riqueza que ha respaldado el consumo y aumentan los costes de financiación tanto para las empresas como para los gobiernos.

"Un nuevo repunte de los rendimientos sigue siendo el catalizador más probable de una corrección de valoraciones en los mercados".

FRENO DEL CRECIMIENTO MUNDIAL

Desde el punto de vista macro, en Carmignac subrayan que el impacto de la inflación está obligando a los bancos centrales a suspender las medidas de flexibilización previstas, "que constituían un pilar fundamental de nuestras perspectivas optimistas a finales del año pasado. En general, estimamos una reducción del 0,5% en el crecimiento del PIB mundial este año, con respecto a nuestra previsión anterior de un crecimiento del 3%", comenta Raphaël Gallardo, economista jefe de la gestora.

Y es que anticipa que la necesidad de despejar todas las minas del estrecho, la reapertura gradual de los canales de seguros y posibles episodios esporádicos de tensión podrían hacer que el tráfico no se normalizara hasta el cuarto trimestre (Q4). "Las disrupciones en las cadenas de suministro se prolongarían hasta finales de año y mantendrían elevada la inflación mundial".

Es más, para Gallardo la necesidad de reponer las reservas de petróleo y productos derivados, tanto con fines comerciales como estratégicos, implicaría que los precios del petróleo no regresarían de inmediato a los niveles previos al conflicto.

De entre las principales economías, Estados Unidos será el menos afectado por el enfrentamiento en el estrecho de Ormuz, tanto en su calidad de exportador de petróleo como de líder en la carrera por la inteligencia artificial.

Europa, en cambio, se ve sacudida una vez más por crisis externas. "Tras la guerra tecnológica y la guerra comercial de los últimos años, el conflicto con Irán añade un claro matiz de estanflación a las perspectivas económicas, algo que ya se aprecia en las encuestas a empresas y consumidores. Hemos reducido a la mitad nuestra previsión de crecimiento para la zona del euro, situándola en un 0,6% interanual, ya que la nueva contracción del poder adquisitivo y el aumento de la incertidumbre están lastrando considerablemente el consumo de los hogares".

En lo que respecta a la inflación, el aumento de los precios de la energía lleva a Carmignac a elevar su previsión al 2,9% interanual. Esto, sumado al aumento de los efectos indirectos y al incremento de las expectativas de inflación de los consumidores, empuja al BCE a adoptar una postura defensiva para salvaguardar su credibilidad.

"Prevemos dos subidas de tipos antes de que termine el verano, aunque no un ciclo similar al de 2022: un mercado laboral más débil hace que la evolución salarial resulte menos preocupante que en los primeros compases de la recuperación tras la pandemia, lo que limita el riesgo de efectos de segunda ronda", concluye Gallardo.

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