Análisis | La investidura de la frustración

El mensaje que ha llegado al hemiciclo y a la opinión pública era archiconocido, de modo que la frustración había de dar paso al tedio

  • Todas las cartas estaban repartidas, y en efecto los jugadores no parecen haber variado sus envites
  • La exigencia de la ciudadanía en el futuro cercano podría ser que los líderes actuales den paso a otros distintos
Antonio Papell
Bolsamania | 31 ago, 2016 07:26 - Actualizado: 14:38
Rajoy_Parlamento

En democracia, los fracasos, para que resulten digeribles, han de ser espontáneos e imprevistos, porque se piensa que siempre el sistema tiene recursos para sacarnos de ellos. Pero cuando, por algún defecto funcional o sistémico, se repiten y dejan una estela de ‘déja vu’, generan frustración y melancolía. Esta ha sido la sensación que ha derramado sobre el auditorio (seguramente escaso) el discurso de investidura de Mariano Rajoy, a medio camino entre el posibilismo y la fatalidad.

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