La incertidumbre puede "contraatacar" con fuerza
El 9 de julio de 2025 está marcado a fuego en el calendario de Donald Trump. Y es que, a partir de ese día, el presidente de EEUU impondrá nuevos aranceles a los países que no hayan cerrado un acuerdo con Washington. La cuenta atrás ha comenzado y el mercado mira con inquietud una fecha que está llamada a cambiar las relaciones comerciales a nivel mundial tal y como se conocen hasta ahora. ¿Cómo reaccionarán los inversores?
"Existe la posibilidad de una inestabilidad en el mercado si no se logran avances sustanciales en las negociaciones comerciales en los próximos días. Solo unos pocos países han alcanzado acuerdos marco hasta la fecha, lo que sugiere que no hay tiempo suficiente para que todos logren uno antes de la fecha límite del 9 de julio", afirma Dan Coatsworth, analista de inversiones de AJ Bell.
"Los inversores deberían esperar y capear la volatilidad, ya que la historia sugiere que los mercados se recuperan de las liquidaciones", agrega el estratega.
De hecho, desde AJ Bell creen que los mercados pueden reaccionar de forma exagerada, ya que los inversores intentan predecir lo que sucederá y suelen adoptar una perspectiva extrema, temiendo lo peor. "Tras una reacción impulsiva, solemos observar un pensamiento más racional, lo que puede ayudar a los mercados a recuperarse tras una corrección".
Una opinión compartida con Rosa Duce, Chief Investment Officer de Deutsche Bank España, para quien "la incertidumbre es muy grande y a corto plazo la volatilidad está servida, sobre todo, si llegamos al día 9 de julio y no hay acuerdo con la UE o Japón; si esto sucede y se imponen aranceles recíprocos, el mercado se lo va a tomar muy mal porque son dañinos".
No obstante, desde el banco alemán descartan que el mercado pueda volver a los mínimos de abril, debido a que los inversores descuentan que va a haber aranceles más altos de los que había hasta ahora, pero que no van a ser desorbitados.
"El fin inminente de la pausa de 90 días significa que la incertidumbre podría contraatacar con fuerza si el mercado no conoce la situación de los costes relacionados con el comercio entre Estados Unidos y sus socios comerciales extranjeros", subraya Coatsworth.
Es más, ya se han visto rebajas generalizadas en las previsiones del PIB en muchas partes del mundo, y a nivel global, debido a la incertidumbre comercial. "Las empresas han suspendido sus inversiones hasta que se aclaren los aranceles, y tanto las empresas como los consumidores muestran señales de mayor cautela; estos factores, combinados, han contribuido a reducir las expectativas de beneficios", enfatizan en AJ Bell.
Reino Unido, China y Vietnam son los países que, de momento, forman parte del 'selecto club' que ha logrado un acuerdo comercial con EEUU. Sin embargo, el tiempo se agota y las negociaciones continúan con la Unión Europea (UE), Japón o Canadá, entre otros muchos.
Con todo, los expertos se muestran optimistas. "El de la UE es un acuerdo complejo porque tiene que haber una política exterior común entre los Estados miembros, pero esperamos que se alcance un acuerdo", indica Duce.
Desde ING Economics, por su parte, no prevén "que las negociaciones actuales concluyan por completo para el 9 de julio, por lo que es probable que se extiendan las conversaciones en curso".
"Canadá ya se ha asegurado una prórroga hasta el 21 de julio al aceptar las exigencias de Estados Unidos de eliminar el impuesto digital. Para China, la fecha límite oficial sigue siendo el 12 de agosto, aunque no está claro si el reciente acuerdo comercial marco entre Estados Unidos y China ha anulado este plazo. Aún no se ha hecho ningún anuncio formal", añaden estos analistas.
"Existe la posibilidad de prórrogas en las negociaciones arancelarias para los países que mantienen una buena relación con EEUU. La confirmación de las prórrogas podría desencadenar un repunte en los mercados financieros, ya que eliminaría otro riesgo a corto plazo o, en realidad, lo convertiría en una preocupación para otro día", comenta Coatsworth.
Aunque en ING Economics tampoco descartan "posibles tensiones temporales, por ejemplo entre EEUU y Japón, especialmente por los aranceles a los automóviles, o entre EEUU y la UE, con represalias simbólicas en áreas en las que no hay suficientes concesiones de EEUU a sus socios comerciales (por ejemplo, represalias de la UE, pero en áreas no sensibles)".
Pero, a pesar de las negociaciones comerciales, Estados Unidos no busca la reciprocidad: los ingresos arancelarios son un objetivo estratégico para financiar al menos parte del proyecto fiscal de Trump (Ley Big Beautiful Bill). El secretario de Comercio, Howard Lutnick, lo ha dejado claro: los acuerdos de cero por cero están descartados.
"Es improbable que el arancel promedio actual del 13% cambie para fin de año. El proteccionismo sigue siendo la norma en EEUU, aunque los aranceles no volverán a los niveles recíprocos a partir de abril. El arancel base del 10% se mantendrá", dicen en ING Economics.
Sin embargo, "si se restablecen aranceles elevados al final del periodo de negociación para numerosos países, existe una buena posibilidad de que los mercados se retraigan a medida que los inversores incorporen menores ganancias para las empresas afectadas por el nuevo panorama comercial", concluye Coatsworth.