En Neuberger consideran que no es suficiente que las cuentas sean buenas
La inflación sigue presionando a la economía, pero la atención del mercado se concentra en un único catalizador: la temporada de resultados. Con unas expectativas muy elevadas, el margen para las decepciones es mínimo. ¿Bastarán los beneficios para mantener el impulso bursátil?
"Los beneficios del segundo trimestre está cobrando mayor importancia de lo habitual, ya que los inversores buscan evidencias nuevas y cada vez más sólidas de que el superciclo de la inteligencia artificial (IA) sigue contribuyendo a impulsar las ganancias empresariales, lo que a su vez impulsa al alza los mercados bursátiles", afirma Shannon L. Saccocia, directora de inversiones de Neuberger.
No obstante, esta experta se muestra sorprendida por el hecho de que los inversores parezcan restar importancia a riesgos como el conflicto en Oriente Medio, las persistentes -aunque decrecientes- presiones inflacionistas y la incertidumbre sobre la política monetaria que aplicará la Reserva Federal (Fed) bajo el liderazgo de su nuevo presidente.
"Las cifras explican por qué parece que hay tanto en juego. Se prevé que los beneficios del S&P 500 aumenten más de un 20% interanual -el ritmo más rápido en aproximadamente cuatro años-, frente a una estimación mediana a nivel de empresa de apenas un 8%. Esa diferencia está muy sesgada por un pequeño grupo de empresas tecnológicas de megacapitalización y de chips de memoria", indica.
Todo ello pone de manifiesto lo reducido que se ha vuelto el margen de error del mercado. "Si la tasa de crecimiento global depende de que un puñado de empresas vuelvan a obtener resultados excepcionales, cualquier debilidad entre ellas -o cualquier indicio de que el índice en su conjunto no pueda cerrar esa brecha- corre el riesgo de desestabilizar un repunte basado íntegramente en los beneficios, más que en el aumento de las valoraciones".
De hecho, aunque muchos inversores reconocen los argumentos a favor de un retroceso de la renta variable, no están actuando en consecuencia. "El reequilibrio estacional entre los inversores institucionales, que suele lastrar las acciones en esta época del año, no se ha materializado con la amplitud que cabría esperar, lo que tal vez apunte a cuánta convicción se basa únicamente en los beneficios", señalan en Neuberger.
Pero esta concentración tiene sus pros y sus contras, y el riesgo ya ha quedado de manifiesto. "Los grandes bancos estadounidenses dieron el pistoletazo de salida a la temporada de resultados con cifras positivas, pero apenas influyeron en el mercado".
En cambio, la alerta de IBM de que sus ingresos y beneficios no alcanzarían las expectativas tuvo el efecto contrario: las acciones de la empresa de tecnología y consultoría cayeron casi un 25%, el mayor descenso en un solo día de la historia.
Este contraste refleja la realidad, ya que si simplemente se dan por sentados los buenos resultados, uno solo decepcionante puede dominar el estado de ánimo y la narrativa del mercado. "En nuestra opinión, ante el aumento casi diario de las expectativas de cara a esta temporada de presentación de resultados, el mercado se ha estancado en una incómoda asimetría: unas cifras simplemente buenas pueden pasar desapercibidas, mientras que cualquier resultado por debajo de lo esperado se castiga con severidad. Por lo tanto, todo apunta a que será un trimestre difícil", comenta Saccocia.
Esta asimetría eleva el listón en cuanto a amplitud, no solo en cuanto a fortaleza. Y es que los hiperescaladores y las compañías de chips de memoria responsables del impulso del segundo trimestre ya están mostrando signos de debilidad, algo que se refleja en la volatilidad de las acciones del sector de la memoria durante las últimas semanas.
"Para que los resultados sigan siendo una base creíble para el segundo semestre, el impulso debe ampliarse mucho más allá de los hiperescaladores y otros sectores relacionados con la IA -como el hardware y los centros de datos- para llegar a otras partes del mercado por completo. De no ser así, ni siquiera un crecimiento sólido en las cifras generales podría bastar para mantener la confianza".
Con este telón de fondo, en Neuberger siguen 'sobreponderando' la renta variable global y las empresas estadounidenses de gran capitalización, una visión se ve respaldada por unos resultados empresariales cada vez más sólidos y generalizados.
En este contexto, aseguran que es importante mantener la inversión, pero ser selectivos. "La exposición básica a las empresas de gran capitalización estadounidenses sigue teniendo sentido, pero preferimos rotar hacia sectores que estén en condiciones de beneficiarse de la creciente solidez de los beneficios: el sector industrial, los servicios públicos y las infraestructuras vinculadas a la inversión en capital fijo relacionada con la IA, en lugar de seguir concentrándonos en los valores ganadores del último trimestre".
Al mismo tiempo, las valoraciones, cercanas a 20 veces los beneficios futuros, siguen pareciendo razonables dada la solidez de la base de beneficios subyacente. "Pero se trata de un mercado con poco margen para la decepción, que descansa sobre unos cimientos que necesitan algo más que el mantenimiento de los beneficios. Es necesario que esa solidez se extienda más allá del puñado de valores que ya muestran signos de fatiga. Que algo sea 'bueno' puede que ya no sea suficiente. Este es el trimestre en el que la historia de la IA -y el repunte basado en ella- deja de contarse y empieza a demostrarse", concluye Saccocia.
