¿Es posible investir de nuevo presidente a quien no ha sido capaz de soportar preguntas comprometedoras?
Lo más relevante del espectáculo político al que acabamos de asistir es que se haya celebrado, al fin, 37 años después de la fundación del régimen. Todo este tiempo ha hecho falta para que el establishment político se plegara al requerimiento periodístico de un debate en toda regla, en que los periodistas preguntaran a su antojo con criterios asimismo periodísticos y los políticos respondieran sin recitar el manual.