El mercado encara el final del verano con dos preocupaciones que amenazan el rally

Septiembre incluye varios acontecimientos importantes que podrían desencadenar la tormenta

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Bolsamania | 01 sep, 2025

El final del verano, que para algunos será un alivio por la desaparición del insoportable calor y para otros motivo de nostalgia, está a la vuelta de la esquina. Las bolsas globales se han comportado bien durante estos meses estivales, a medida que los sustos han ido remitiendo poco a poco. En el caso del Ibex, ha cerrado agosto en máximos del año, mostrando una fortaleza evidente, con Indra, los bancos y las renovables a la cabeza en el cómputo anual.

Los inversores no encuentran motivos para recoger beneficios y se mantienen inmersos en un carrusel alcista del que no parecen querer bajarse. Como explicaba Bank of America (BofA) a principios de verano, basándose en los resultados de su Encuesta Global de Gestores de Fondos, la codicia y el apetito por el riesgo crecen, y “la codicia siempre es mucho más difícil de revertir que el miedo”.

De hecho, parece no existir temor alguno ante las actuaciones del presidente estadounidense, Donald Trump, ya sea en materia de aranceles u otras medidas, como sus injerencias en la Reserva Federal (Fed), evidenciadas esta pasada semana con el despido de la gobernadora Lisa Cook. Tampoco parece preocupar demasiado la situación en Europa, a pesar de los problemas que existen; no en vano, septiembre trae más de un desafío para Francia que, por otra parte, vive de manera casi permanente en un drama político.

LO QUE PREOCUPA DE CARA AL OTOÑO

Según los expertos, hay dos asuntos que inquietan especialmente a los inversores de cara a septiembre y el otoño. El primero está relacionado con los bancos centrales, en particular con la Reserva Federal, que volverá a acaparar la atención.

¿Powell bajará tipos porque lo considera necesario o porque finalmente ha cedido a la presión de Trump?

Como saben, en su reciente intervención en Jackson Hole, el presidente de la Fed, Jerome Powell, dejó entrever que habrá un recorte de tipos en la reunión prevista para este mes. Su disposición a actuar, unida a las crecientes presiones de Trump para forzar una bajada de tasas, refuerza la expectativa de que el 17 de septiembre se producirá un movimiento en política monetaria.

La preocupación ahora tiene que ver con la idoneidad de esta bajada. ¿De verdad está controlada la inflación como para que esta decisión sea adecuada? ¿Hasta qué punto el deterioro económico reflejado en el empleo americano la justifica? ¿Cometerá Powell un error de política monetaria si finalmente la lleva a cabo?

Adyta Bhave, economista de EEUU en BofA, cree que sí lo comentaría, porque ve indicios de que la actividad económica se ha recuperado del bache del primer semestre, en buena medida provocado por los aranceles, mientras que observa que la inflación subyacente no muestra mejoras.

Surge además otra cuestión inevitable en el mercado, que alimenta las dudas sobre una posible rebaja de la Fed: ¿Powell actúa porque realmente lo considera necesario o porque finalmente ha cedido al intervencionismo de Trump, tras haberse resistido hasta ahora?

Mientras la Reserva Federal se perfila con altas probabilidades hacia un recorte de tipos en septiembre, el Banco Central Europeo (BCE) mantendría sin cambios los suyos en la reunión del 11 de septiembre, según el consenso. Sería la segunda pausa consecutiva, después de la acordada el pasado 24 de julio tras siete bajadas seguidas. Ambos organismos volverían así a desacompasar sus pasos.

"El sentimiento de mejora en el crecimiento de la eurozona, impulsado por una demanda interna creciente, refuerza la decisión del BCE de mantener las tasas de interés sin cambios por el momento", señala David Kohl, economista jefe de Julius Baer.

Así que la primera preocupación se 'resolverá' el 17 de septiembre, pero hay muchas dudas sobre la decisión en sí y, especialmente, sobre cómo la recogerá el mercado. Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote Bank, advierte de la presión sobre los bonos, y avisa de que recortes de tipos "inapropiados" podrían alimentar la inflación y empujar al alza los rendimientos a largo plazo. El rendimiento del bono a 30 años de EEUU sigue rondando el 5%.

"El tensionamiento de la curva, junto con el aumento de los rendimientos soberanos en otros bonos de mercados desarrollados, refuerza la preocupación de que los inversores puedan rotar hacia la renta fija para asegurarse retornos atractivos con menor riesgo", señala la experta.

LA ETERNA CRISIS POLÍTICA DE FRANCIA

La segunda preocupación llega de Europa. Aunque los mercados del Viejo Continente -bolsas, bonos, euro- han resistido con solvencia las repetidas crisis políticas en Francia, la perspectiva de una nueva sacude la confianza y genera malestar.

Aunque caiga el Gobierno francés, Macron no tendría la obligación de convocar elecciones anticipadas

La inestabilidad en el país se remonta a las elecciones europeas del año pasado, cuando la derecha logró la victoria y Emmanuel Macron convocó elecciones a la Asamblea, que dieron lugar a un Gobierno completamente fragmentado. Desde el principio, los expertos advirtieron que esta división dificultaría la toma de decisiones, y los hechos han confirmado esas advertencias una y otra vez.

El 8 de septiembre, una semana antes de que la Fed anuncie su decisión, el Parlamento francés votará la moción de confianza presentada por el primer ministro, François Bayrou, sobre sus planes presupuestarios para 2026.

“Dada la fragilidad de su minoría y la alianza de socialistas con la extrema izquierda y la extrema derecha para bloquear su plan fiscal, la probabilidad de que el Gobierno caiga es alta”, reconocen Nenad Dinic y Dario Messi, analistas de Julius Baer.

Sin embargo, incluso en ese escenario, el presidente Macron no tendría la obligación de convocar elecciones anticipadas. Podría designar a un nuevo primer ministro encargado de replantear el presupuesto, posiblemente con un enfoque fiscal más flexible. "Esto disminuye el riesgo de revivir el pánico en los mercados del verano pasado, cuando los inversores temieron un Gobierno dominado por fuerzas extremistas”, señalan ambos estrategas.

Para quienes opten por la renta variable, Julius Baer aconseja multinacionales de los sectores de consumo e industrial, que pueden resultar más resilientes a la situación, mientras que las financieras probablemente se vean más afectadas. En renta fija, el diferencial entre los bonos del Estado francés y los alemanes se ha ampliado, pero la relativamente alta capacidad de Francia para hacer frente a su deuda debería limitar el potencial de ventas masivas.

Con todo, a pesar de un impacto inicial negativo en el Cac tras conocerse la noticia, la renta variable francesa ha mostrado hasta ahora una notable resiliencia, dado que gran parte del riesgo político ya estaba descontado por el mercado.

"No obstante, la volatilidad probablemente siga elevada en las próximas semanas", advierten los expertos del banco suizo.

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