¿Acabará la IA con el software? Morgan Stanley refuta las tesis del mercado

La firma estadounidense cree que el miedo está imponiéndose a los fundamentos empresariales

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Bolsamania | 22 mar, 2026

Las bolsas continúan mirando hacia Irán, pero no pierden de vista la inteligencia artificial (IA). Tras varios años liderando el rally de los mercados, esta tecnología ha pisado el freno en las últimas semanas. Ello ha propiciado la rotación hacia sectores menos valorados en los últimos tiempos, especialmente acciones más pequeñas, cíclicas (sensibles a los cambios de la economía) y, sobre todo, de mercados fuera de Estados Unidos.

Esta rotación golpeó especialmente a las acciones de empresas dedicadas al software, cuyas cotizaciones se hundieron después de diversos anuncios de 'startups' como Anthropic que, en última instancia, podían llegar a poner en riesgo sus modelos de negocio. Si bien los precios se han recuperado desde entonces, los expertos de Morgan Stanley Research señalan que la negociación de estos valores ha continuado siendo volátil, ya que el debate sobre lo que la IA significa para las empresas establecidas no se ha disipado ni un poco.

Lo curioso, indican estos expertos, es que, mientras los inversores castigan a estos valores, al mismo tiempo muestran un escepticismo creciente sobre el propio despliegue de la IA, especialmente en torno a quién pagará por ella y si las enormes inversiones de capital generarán los retornos esperados.

"En pocas palabras, el mercado está valorando la IA como una tendencia imparable y, al mismo tiempo, como una apuesta incierta. Estas dos ideas no encajan fácilmente entre sí, y cuando los mercados intentan sostener ambas a la vez, los precios pueden desviarse demasiado", apuntan Dan Skelly y Kevin Demers, analistas de Morgan Stanley Research.

¿MIEDOS EXAGERADOS?

Este tipo de disonancia en el mercado "no es algo nuevo", afirman estos estrategas. Y es que los mercados, lejos de ser "eficientes" como se habla en la teoría, a menudo se tambalean, especialmente en las primeras fases de una nueva ola de innovación, cuando los datos históricos ofrecen poca orientación… como es la época actual.

La entidad estadounidense pone de ejemplo la situación de hace unos años en el sector farmacéutico. Entonces, los inversores eran simultáneamente optimistas tanto con las empresas de alimentos envasados como con el auge de los medicamentos para adelgazar basados en GLP-1. Pero si esos fármacos realmente se volvían masivos, tenía sentido pensar que vender grandes cantidades de alimentos sería más difícil.

"Finalmente, el mercado dejó de creer ambas cosas al mismo tiempo y los precios reflejaron el cambio: desde mayo de 2023, cuando un gran ensayo mostró beneficios significativos para la salud de los fármacos GLP-1, el sector de alimentos envasados ha caído un 21%, mientras que el sector biofarmacéutico ha subido un 50%", apuntan estos expertos.

Así pues, la conclusión de Morgan Stanley Research es clara: el miedo al potencial de disrupción de la IA está superando de forma "exagerada" a los fundamentos de las compañías que lo desarrollan.

En primer lugar, señalan Skelly y Demers, porque el impacto de esta tecnología en los beneficios empresariales está siendo "limitado". Algunos inversores están operando como si la disrupción de la IA ya estuviera afectando a las cuentas que cada trimestre presentan las cotizadas, pero para muchas de las compañías etiquetadas como "afectadas por la IA", el daño financiero "no es evidente".

"Los beneficios del grupo en general se han mantenido, y las expectativas de ganancias a corto plazo no se han desplomado. Eso no significa que la disrupción no pueda ocurrir, pero el mercado puede estar adelantándose al peor escenario sin evidencia suficiente", apuntan.

Por otro lado, otro temor simplificado es que la IA simplemente "raspará Internet" y hará que los negocios de datos de pago pierdan valor. Sin embargo, estos expertos destacan que gran parte de la información más valiosa es privada, está regulada o solo se comparte con permiso explícito: en sectores como las finanzas o la sanidad, una respuesta rápida pero incorrecta puede causar daños reales y riesgos legales. Esto, apuntan, afecta a la velocidad con la que la IA, con sus "alucinaciones" que pueden producir resultados falsos o inexactos, puede reemplazar servicios fiables como los que puede ofrecer un médico o un asesor financiero.

LA GRAN ADOPCIÓN

Por todo ello, la firma estadounidense cree que hablar de sustitución o destrucción de modelos de negocio es menos adecuado que hacerlo de una adopción generalizada: empresas pagando servicios y herramientas de IA para trabajar más rápido o de forma más eficiente. En ese contexto, los inversores podrían encontrar oportunidades en negocios con confianza, distribución y datos difíciles de reemplazar.

Uno de los sectores que reúne estas características es el ya mencionado del software. Para Morgan Stanley es innegable que algunas empresas de software ganarán y otras perderán, pero la visión generalizada de que "el software está condenado" parece "demasiado extrema". Estos expertos destacan que uno de los usos más claros de la IA hasta ahora es ayudar a las personas a escribir y mantener código más rápido, lo que podría mejorar la eficiencia dentro de las propias empresas de software.

La gestión de patrimonios también podría verse muy beneficiada por la IA, aseguran estos expertos. Estas empresas funcionan sobre la base de la confianza, las relaciones y los datos regulados de los clientes. La IA puede ayudar a los asesores financieros a trabajar más rápido, pero es poco probable que sustituya la capa humana y de cumplimiento normativo en la que confían los clientes.

Asimismo, las empresas que gestionan datos sanitarios y financieros pueden encontrar en la IA un importante apoyo a sus negocios. En áreas como ensayos clínicos, seguros y otros negocios de datos sensibles a la privacidad, la precisión y la responsabilidad son fundamentales. "Aunque los modelos de lenguaje grandes son buenos agregando y analizando datos públicos, las empresas que controlan la distribución de datos propietarios difícilmente los regalarán", subrayan desde Morgan Stanley Research.

"Cuando la incertidumbre es alta, los mercados pueden desviarse demasiado porque los inversores reaccionan a historias y temores convincentes, como está ocurriendo ahora. Con el tiempo, sin embargo, los precios de las acciones suelen volver a reflejar lo que realmente ganan las empresas, más que lo que aparece en las noticias. Nuestro escenario base sigue siendo que las empresas estadounidenses y las herramientas de IA desarrollarán una relación colaborativa definida por una interdependencia constante, no por una obsolescencia dirigida", concluyen estos expertos.

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